La cruz que cambió el destino de Toquián Chiquito
Habitantes del ejido Toquián Chiquito mantienen viva una leyenda que relata cómo una cruz colocada hace más de 80 años habría detenido una cadena de muertes
Habitantes del ejido Toquián Chiquito mantienen viva una leyenda que relata cómo una cruz colocada hace más de 80 años habría detenido una cadena de muertes

Carlos Mejía
En lo alto del ejido Toquián Chiquito, asentado a unos 1,200 metros sobre el nivel del mar, persiste una antigua leyenda transmitida de generación en generación: la historia de la cruz que habría protegido al poblado de la muerte.
De acuerdo con los habitantes más antiguos, hace aproximadamente 80 años, cuando el poblado apenas se formaba —entre las décadas de 1940 y 1950— comenzó a registrarse un fenómeno inexplicable: cada día fallecía un integrante de distintas familias. El miedo creció entre los primeros comuneros, quienes no encontraban explicación para aquella racha de muertes que amenazaba con despoblar el asentamiento.
Ante la desesperación, los fundadores acudieron al sacerdote de la iglesia de San José en busca de orientación espiritual. Según relatan, el párroco les recomendó colocar una cruz en un punto estratégico del ejido como acto de protección.
Siguiendo las indicaciones, los pobladores organizaron una procesión desde el centro del pueblo hasta una loma cercana a una antigua ermita. Allí, mirando hacia el corazón del asentamiento, levantaron una cruz de madera que, aseguran, marcó un antes y un después en la historia de la comunidad.
Testigos narran que, tras colocar el símbolo religioso, los fallecimientos cesaron de manera repentina, reforzando la creencia de que la cruz se convirtió en el “protector del pueblo”. Aunque la cruz original ya no existe, su sitio permanece como un espacio de respeto y tradición colectiva.
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Los entrevistados señalan que la fundación del ejido ocurrió entre 1953 y 1956, aunque otras versiones mencionan documentos ligados a fechas cercanas al 1 y 2 de noviembre, cuando se realizó la delimitación de tierras. Con el paso del tiempo, la comunidad adoptó como fiesta patronal el 19 de marzo, día de San José, trasladando el festejo religioso a la fecha del santo protector.
Hoy, Toquián Chiquito mantiene vigente la tradición oral que recuerda cómo una cruz, levantada en medio de la incertidumbre y la fe, se convirtió en un símbolo de resguardo para sus habitantes, marcando una de las historias más arraigadas de esta región serrana de Tapachula.