La frontera sur, puerta abierta al tráfico de combustible de Guatemala a México
El ingreso irregular de gasolina desde Guatemala hacia la frontera sur de México, a través del río Suchiate, genera pérdidas millonarias por evasión fiscal
Para dimensionar el fenómeno, los trabajadores de Petróleos Mexicanos hicieron un cálculo conservador basado en los patrones de compra y consumo estimados:
El cruce en el río, un frente visible
El papel de Pemex y la falta de control
Además, la venta de gasolina en bidones no aparece en algún registro oficial, lo que dificulta la cuantificación y permite que estas prácticas continúen sin sanción efectiva.
Los riesgos sociales y ambientales
Evasión fiscal: un boquete en las finanzas públicas
Una economía que convive con la informalidad
Pero esta economía paralela también alimenta mercados ilegales más amplios que debilitan la economía formal en su conjunto.
El desabasto y las altas temperaturas han elevado la demanda de pipas, generando un gasto constante para hogares que dependen de este servicio para tener agua
Inseguridad, falta de promoción y paquetes poco competitivos frenan la llegada de visitantes, mientras agencias optan por vender Oaxaca, Quintana Roo e incluso rutas internacionales
La Secretaría de Marina es la única autoridad que ha intentado detener este delito en río Suchiate / Marina
En la frontera sur de México, a través del río Suchiate, la gasolina ha comenzado a fluir de manera irregular con la misma constancia con la que el afluente traza el límite geográfico entre México y Guatemala, ya que para muchos pobladores se traduce en un ingreso más al día, mientras que para autoridades fiscales y gasolineros formales significa pérdidas que amenazan al mercado.
El fenómeno no escapa a los precios de la gasolina. En estaciones guatemaltecas el litro de gasolina se oferta en alrededor de 16 pesos mexicanos, mientras que en Chiapas se vende entre 24 y 25 pesos el litro. Esa brecha, que puede superar los 10 pesos por litro, representa un incentivo económico para introducir combustible de manera irregular a territorio nacional.
De Suchiate hasta Tapachula hay un corredor de aproximadamente 50 kilómetros y existen alrededor de 50 gasolineras formales. Cada una de estas estaciones de servicio operan bajo permisos y un sistema de inventario: lo que se recibe, lo que se almacena y lo que se vende al día, a la semana o al mes.
El personal de Pemex que tiene el conocimiento del sistema de distribución de combustible en la zona asegura que no existe un sistema de alertas efectivo para detectar cuándo una gasolinera deja de comprar el volumen esperado y sigue vendiendo gasolina como si nada.
Las fuentes consultadas explicaron que si una estación consume normalmente 10 mil litros diarios y de pronto deja de hacer compras regulares, eso debería generar una alerta en los sistemas de Pemex y Hacienda. Pero no ocurre.
Aunque el cruce por el río Suchiate es visible, el fondo del problema aparece en los registros: hay gasolineras que reducen compras formales pero mantienen ventas constantes, lo que sugiere que parte del combustible proviene de canales no oficiales.
Así cargan la gasolina para colocarla en la balsas que la traen a territorio mexicano / Alejandro Gómez / Diario del Sur
En condiciones normales, una estación de servicio de 10 mil litros diarios debe reabastecerse con al menos dos pipas por semana, cada una con capacidad de 20 mil litros. Lo que quiere decir que cada gasolinera requiere 40 mil litros semanales para operar; las 50 estaciones de la frontera sur demandan, colectivamente, 2 millones de litros por semana y en un mes eso equivale a cerca de 8 millones de litros distribuidos legalmente.
Pero si las compras formales disminuyen y al mismo tiempo se observa abastecimiento constante al público, es evidente que otro volumen de gasolina está cubriendo esa demanda sin aparecer en los registros oficiales y es el que ingresa de manera irregular.
Los trabajadores de Pemex señalan que “el problema no es solo el cruce por el río”, dice la fuente. “Es lo que pasa después: si el inventario reportado no coincide con el volumen vendido, alguien está vendiendo ‘gasolina fantasma’”, explican.
Pemex sabe cuántas pipas de gasolina consumen al mes en la frontera sur / Alejandro Gómez / Diario del Sur
Supongamos que el contrabando de gasolina cubre el 10% del consumo total de combustible en la zona. Eso significa que de los 8 millones de litros que deberían distribuirse mensualmente entre las 50 gasolineras, 800 mil litros podrían estar ingresando de manera irregular fuera de los canales formales.
Hasta 800 mil litros de gasolina podrían ingresar de forma irregular cada mes por la frontera sur / Diario del Sur
Si se considera un margen de evasión fiscal del orden de 10 pesos por litro entre el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que no se reporta, el volumen irregular podría representar 8 millones de pesos mensuales en pérdidas fiscales sólo en ese corredor, y más de 96 millones de pesos al año.
Estas estimaciones no incluyen la gasolina que se comercializa en garrafas en comunidades de los municipios de Metapa de Domínguez, Frontera Hidalgo, Tuxtla Chico, Cacahoatán o Unión Juárez, fuera de las estaciones de servicio y completamente sin controles fiscales.
La gasolina llega en galones que cruzan el río sobre una balsa / Marina
El mercado informal no es solo una teoría económica; es una operación física que ocurre todos los días. En la ribera del río Suchiate se ven balsas artesanales moviéndose de un lado al otro, transportando personas, mercancías y bidones con gasolina. Cada cruce es una oportunidad para que el combustible que no paga impuestos llegue a un comprador dispuesto a aprovechar la diferencia de precios.
En febrero de 2026, la Secretaría de Marina aseguró 15 bidones con aproximadamente 1,140 litros de diésel abandonados en la ribera mexicana del río Suchiate. Aunque el volumen parece pequeño, revela un flujo real y constante que las autoridades solo atajan de manera fragmentaria.
Pemex, empresa productiva del Estado y principal distribuidora de combustibles en México, tiene un papel clave en la infraestructura energética. Pero tanto en la frontera sur como en otras regiones con mercados irregulares, la empresa no cuenta con mecanismos de alerta basados en discrepancias de inventario que sirvan para detectar anomalías en tiempo real.
“Pemex debería tener un sistema de control más estricto, especialmente en zonas fronterizas. Si una gasolinera no reporta inventario y no compra producto, debería haber un semáforo de alerta para investigar”, comentan trabajadores de Pemex.
Precisaron que actualmente, el sistema de alertas fiscales existe en el SAT para detectar operaciones atípicas en depósitos en efectivo y movimientos bancarios, pero no hay uno equivalente que integre datos de consumo, compra y venta de combustible en tiempo real para las estaciones de servicio.
Durante todo el año pasado, solo se registró un detenido por este delito que ocurre a diario / SSP
El almacenamiento y transporte de gasolina en bidones representa un riesgo ambiental importante. Cualquier derrame de combustible cerca del río Suchiate puede contaminar la fuente de agua utilizada por las comunidades ribereñas en los municipios fronterizos. Además, el combustible derramado también puede infiltrarse en el suelo o llegar hasta los mantos freáticos.
Otro riesgo inminente es que el combustible almacenado en domicilios sin medidas de seguridad adecuadas puede generar incendios y explosiones, poniendo en peligro a las familias y a la infraestructura cercana.
El impacto fiscal del combustible no reportado no se limita al corredor fronterizo. A nivel nacional, el llamado “huachicol fiscal” ha significado pérdidas de miles de millones de pesos por evasión del IEPS y el IVA. Aunque gran parte de ese fenómeno se ha asociado a mercados del norte y centro del país, el flujo irregular en la frontera sur también representa una pieza del mismo problema estructural.
Si el cálculo conservador de 800 mil litros mensuales irregulares se confirma, los ingresos que deja de percibir la Secretaría de Hacienda solo en esa franja fronteriza superarían los 96 millones de pesos anuales. A ello se suman los ingresos que dejan de percibir por el consumo en garrafas que se venden fuera de gasolineras formales.
Gasolina cruza el río Suchiate de manera irregular, generando pérdidas millonarias y riesgo ambiental / Alejandro Gómez / Diario del Sur
En muchos casos, quienes participan del contrabando de combustible lo hacen por necesidad económica, ya que la frontera sur es una región con altos niveles de informalidad laboral y pocas oportunidades de empleo estable. Transportar bidones de gasolina sobre balsas improvisadas o vender litros en garrafas representan ingresos inmediatos para familias con escasas alternativas.
Las fuentes de Pemex consultadas coinciden en que el problema no se resolverá únicamente con operativos aislados para asegurar bidones o decomisar combustible. Es necesario establecer sistemas de alerta temprana que crucen datos de consumo, compra y venta entre Pemex, Hacienda y autoridades regulatorias.
Pemex debe tomar el control de la distribución de gasolina y evitar el huachicol fiscal en la frontera sur / Alejandro Gómez / Diario del Sur
Ante la situación, urgen a fortalecer la cooperación binacional con Guatemala para reducir el incentivo que genera el diferencial de precios de la gasolina, o que también las fuerzas de seguridad ayuden a frenar el contrabando de combustible hacia territorio mexicano.
Mientras no exista un mecanismo regulatorio robusto que detecte inconsistencias en inventarios y patrones de compra en tiempo real, el combustible seguirá cruzando sin fronteras fiscales ni registros oficiales.