Los habitantes son conscientes de que el suelo contaminado donde viven puede estar afectado por los desechos del basurero. Aun así, no tienen otra opción.
“Uno se puede enfermar, pero no hay a dónde ir; además ya tenemos escrituras de los terrenos y no podemos irnos a otro lado”, dice Juan.
El basurero como sustento
El trabajo informal es pesado, riesgoso y mal pagado, pero se ha convertido en la única alternativa económica para sostener a sus familias.
Presiones en la venta del reciclaje
“Afuera pagan un poquito más, pero nos presionan para que no saquemos nada”, relata, lo cual genera conflictos constantes, ya que las familias solo buscan mejorar sus ingresos.
Migrantes con residencia, pero sin servicios
Promesas sin respuesta y petición urgente
“El agua es lo principal de la vida”, repiten los habitantes, quienes cada año enfrentan la escasez sin una solución definitiva.
Comerciantes de la zona también reportan una fuerte caída en sus ingresos, por lo que hacen un llamado al gobierno federal para dar prioridad a la liberación de calles
El reciente aumento en el precio de la gasolina premium ha impactado directamente a los transportistas, incrementando sus costos de operación hasta un 50%
Se instalaron áreas de talleres en las que participaron instituciones educativas como la Universidad Autónoma de Chiapas, la Universidad Politécnica y el área de Biosciencias
A diferencia de otros grupos migrantes, este contingente ha modificado su logística, reduciendo los tiempos de descanso y aumentando el ritmo de desplazamiento
Se desplegaron 99 elementos navales, así como 11 unidades, entre ellas un buque de vigilancia, dos embarcaciones menores para rescate marítimo y siete unidades terrestres
La primera jornada nacional 2026 contra Dengue y Chikungunya está enfocada en prevención, descacharrización y concientización ciudadana ante la temporada de lluvias
Los menores conviven, con todo tipo de desechos que llegan al basurero de la ciudad / Alejandro Gómez / Diario del Sur
Entre polvo, malos olores, desechos, enfermedades y falta de servicios públicos es como viven más de 30 familias de la colonia Linda Vista; todas de origen guatemalteco, pero con residencia permanente e hijos mexicanos que han crecido en condiciones insalubres.
La colonia se levanta a un costado de un basurero municipal que con el paso de los años ha ido ganando terreno hasta convertirse en una amenaza directa para quienes habitan la zona. Las casas, construidas con esfuerzo y materiales modestos, se encuentran rodeadas por montículos de basura, caminos polvorientos y nubes de humo que se intensifican cuando los desechos son quemados.
En Linda Vista viven un promedio de 50 niños que han aprendido a convivir con la basura como parte de su entorno cotidiano, pues juegan entre el polvo, todo tipo de desechos y bolsas arrastradas por el viento.
Para muchos de ellos, el basurero no es una excepción, sino el paisaje habitual de su infancia, ya que crecer entre residuos se ha normalizado, aunque represente un riesgo permanente para su salud y desarrollo, pero no lo saben.
En la colonia no existen espacios seguros para que los menores jueguen. No hay parques, canchas, ni áreas verdes, y los niños improvisan juegos cerca de los desechos; corren, andan en bicicleta y en ocasiones manipulan objetos encontrados sin saber el peligro que éstos puedan representar.
Los menores juegan entre humo y polvo lo que provoca enfermedades respiratorias y gastrointestinales / Alejandro Gómez / Diario del Sur
La exposición constante al humo y a residuos de todo tipo preocupa a las familias, que temen por las consecuencias a largo plazo en la salud infantil. Sin embargo, reconocen que no tienen otra opción.
Para los niños de Linda Vista, la infancia transcurre entre abandono institucional, sin que se les permita conocer una realidad distinta o contar con lo necesario para disfrutar plenamente su niñez.
Los habitantes coinciden en que llevan alrededor de 30 años viviendo en el lugar. Muchos llegaron cuando el basurero aún se encontraba a cierta distancia de la colonia, pero con el crecimiento desordenado del sitio de disposición final, la basura terminó por invadir su entorno.
“Antes quedaba más lejos, pero de repente la basura ya estaba aquí, prácticamente encima de la colonia”, relata una vecina. Con el tiempo, el avance de los desechos cambió por completo la dinámica del lugar y deterioró las condiciones de vida de las familias.
Aún hay viviendas hechas de plástico y tablas de madera en esta colonia / Alejandro Gómez / Diario del Sur
El día a día en Linda Vista está marcado por el polvo y el humo. Basta una ráfaga de viento para que las partículas de tierra y ceniza entren a las viviendas, se depositen sobre los alimentos y obliguen a cerrar puertas y ventanas en algunas casas que cuentan con ellas.
“Es complicado vivir así. Estamos comiendo con polvo y ahorita, así como está el incendio, que causa mucho humo, nos tenemos que ir a otro lado por nuestra salud”, contó Víctor López, habitante de la colonia.
Los problemas de salud entre los colonos son constantes: tos persistente, gripes frecuentes, infecciones respiratorias y alergias que afectan principalmente a infantes y adultos mayores.
El humo del basurero se vuelve más intenso a determinadas horas del día y obliga a las familias a soportar la contaminación sin contar con medidas de protección, principalmente para las niñas y niños que allí crecen.
Las familias conviven con polvo y malos olores todos los días desde que sale el sol y hasta que se oculta / Alejandro Gómez / Diario del Sur
A las condiciones ambientales se suma una carencia que se repite año con año: la falta de agua potable, ya que en la colonia no existe una red de abasto formal y el único pozo disponible resulta insuficiente para cubrir las necesidades básicas.
“No alcanza para bañarse ni para lavar trastes; solo para consumo humano y con los riesgos sanitarios que conlleva”, explica Juan, vecino entrevistado por Diario del Sur, mientras muestra cómo almacenan el agua en tambos.
Durante la temporada de calor, la situación se agrava y muchas familias se ven obligadas a comprar agua por pipas, lo que representa un gasto económico que no siempre pueden cubrir con un salario diario de 150 o 200 pesos.
Cuando el recurso hídrico escasea por completo, algunas familias recurren al río para bañarse o lavar ropa, aun sabiendo que el riesgo de contaminación es alto, pero sin otra opción.
La falta de agua es una de las problemáticas que más sufren los pobladores / Alejandro Gómez - Diario del Sur
El temor a brotes de enfermedades es constante, sobre todo por la presencia de residuos orgánicos, lixiviados y fauna nociva que se desplaza hacia la colonia. A pesar de ello, la atención médica limitada resulta muchas veces inaccesible por la falta de recursos.
Las personas viven en condiciones que ponen en riesgo de salud / Alejandro Gómez / Diario del Sur
Paradójicamente, el basurero no solo representa un riesgo para la salud, sino que también es la principal fuente de ingreso para varias familias. Algunos hombres trabajan recolectando materiales reciclables como plástico, cartón y metal.
“De lo que juntamos al día es de lo que comemos, pues no contamos con salario fijo ni con condiciones laborales seguras, por lo que dependemos totalmente de lo que logremos recolectar diariamente en el basurero”, explica Víctor, vecino de la colonia.
Además de las condiciones laborales adversas, los recolectores enfrentan presiones de intermediarios que controlan la compra del material reciclable. Víctor López señala que existen personas que buscan impedir la venta del material fuera del basurero.
“No queremos problemas, solo que nos dejen trabajar en paz, que podamos vender el material en otro lugar donde nos paguen mejor y obtener mayores ganancias para la alimentación en el hogar”, insiste.
Aunque la mayoría de los habitantes de Linda Vista son originarios de Guatemala, todos cuentan con residencia permanente en México. Muchos de sus hijos mexicanos han crecido en la colonia sin conocer otra realidad distinta al basurero.
“Ya tenemos casa, familia y hasta nietos, y los terrenos adquiridos fueron logrados con años de esfuerzo, pero la falta de servicios públicos mantiene a la colonia en una situación de marginación, comenta Lidia Ramos.
Los vecinos aseguran que han recibido promesas de autoridades, principalmente sobre la perforación de un pozo profundo que abastecería de agua a comunidades cercanas. Sin embargo, hasta el momento, esas promesas no se han concretado.
Martina López y Lidia Ramos coinciden en que es complicado vivir en la colonia, pero no tienen a dónde ir; además, la basura antes estaba más lejos de sus viviendas y ahora los está invadiendo.
Su petición urgente es sencilla: atención, que los ayuden y que los escuchen, ya que no piden privilegios ni apoyos extraordinarios, solo condiciones mínimas para vivir con dignidad junto a sus hijos e hijas.
Mientras tanto, la vida en Linda Vista continúa entre polvo, humo, desechos y olvido institucional, a pesar de las promesas de un mejor futuro para todas las familias que viven alrededor del basurero municipal.
Las familias cocinan cuidando que las cenizas de incendios que se registran cada año no caigan en sus alimentos, mientras la colonia invisible sigue siendo ignorada; pero para quienes la habitan, la urgencia es clara: dejar de sobrevivir y empezar a vivir con dignidad.