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Localdomingo, 8 de marzo de 2026

La niña que nadie protegió: el feminicidio que sigue sin sentencia en Tapachula

A casi dos años de la muerte de una niña de nueve años en Tapachula, el caso sigue sin sentencia. Lo que se presentó como un accidente terminó revelando maltrato y denuncias ignoradas

Carlos Mejía

La autopsia reveló la causa de muerte

La necropsia realizada por peritos del Servicio Médico Forense (Semefo) cambió el rumbo del caso.

Una denuncia previa

Uno de los elementos que surgieron durante la investigación fue la existencia de una denuncia previa relacionada con presunto maltrato infantil.

De acuerdo con testimonios recabados durante el proceso, un familiar de la madre adoptiva acudió ante autoridades ministeriales para denunciar la violencia que, según afirmó, sufría la niña.

Sin embargo, la mujer negó los hechos y la denuncia no derivó en una investigación profunda ni en visitas de seguimiento.

“Las autoridades nunca investigaron. Creyeron en lo que la mamá dijo y no verificaron cómo vivía la niña”, relató una fuente cercana al caso, quien pidió reservar su identidad.

Adopción bajo revisión

La menor había sido entregada años antes en adopción a través del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), lo que abrió un debate entre especialistas sobre los mecanismos de seguimiento a menores adoptados.

Expertos en protección infantil señalan que, aunque el proceso de adopción incluye estudios socioeconómicos y psicológicos, el seguimiento posterior puede resultar limitado.

“Muchos piensan que adoptar es como tener un objeto. Cuando no pueden controlar al niño, quieren regresarlo, y en muchos casos nadie supervisa lo que ocurre dentro de la casa”, explicó una activista que ha seguido el caso.

El proceso judicial

Tras integrar testimonios, peritajes y pruebas, la Fiscalía solicitó la vinculación a proceso de ambas mujeres.

El juez de control determinó prisión preventiva justificada, mientras se desarrolla el proceso penal.

Aunque el proceso judicial ha continuado, la sentencia definitiva aún está pendiente.

Testimonios dentro del penal

Dentro del CERSS femenil, la presencia de Claudia “N” es conocida entre algunas internas por el apodo de “la MP”, en referencia a su anterior cargo como agente del Ministerio Público.

De acuerdo con testimonios de mujeres privadas de la libertad, su estancia dentro del reclusorio presuntamente presenta condiciones distintas a las de otras internas.

Algunas reclusas señalan que ocuparía una celda pintada de azul, separada del resto de la población penitenciaria, donde mantendría diversos objetos.

Entre los artículos mencionados por las internas se encuentran una televisión, un refrigerador con alimentos, bocinas, un espejo y utensilios diversos.

“Ella tiene pollo, refrescos y cosas que nosotras no vemos nunca”, relató una interna que ingresó recientemente al centro penitenciario.

Las denunciantes también afirmaron que custodias presuntamente le entregan víveres y que en ocasiones se le permitiría preparar alimentos, situación que —según ellas— no ocurre con la mayoría de las mujeres privadas de la libertad.

Condiciones denunciadas por internas

Otras internas consultadas describieron condiciones que consideran precarias dentro de algunas áreas del penal.

“Nosotras podemos pasar hasta cuatro días sin agua en el área verde. Hay un solo tambo para cuatro mujeres y el botellón de agua cuesta 26 pesos. Nos dan pollo en mal estado y huevo podrido”, relató una de las reclusas entrevistadas.

La misma interna agregó que, en contraste con esas condiciones, la acusada “vive como si estuviera en su casa”, al referirse a los supuestos privilegios que, según las denunciantes, tendría dentro del penal.

Varias mujeres privadas de la libertad también señalaron que Claudia “N” presuntamente ejerce influencia dentro del reclusorio.

Algunas afirmaron que en ocasiones “atormenta” a quienes ingresan por primera vez al penal.

“Si una le cae mal, la cambian de celda o le buscan problemas”, afirmó otra reclusa consultada.

Un episodio mencionado por internas

Entre los testimonios recabados también se menciona la muerte de una interna originaria del municipio de Tuzantán, ocurrida dentro del penal meses atrás.

Según versiones de otras reclusas, la mujer habría atravesado una crisis emocional luego de ser acusada por “la MP” de haberle robado 500 pesos.

Las internas aseguran que la mujer, quien presuntamente padecía depresión, terminó quitándose la vida dentro de su celda.

“La encontraron muerta y había escrito mensajes con sangre en las paredes”, relató una compañera de celda.

Hasta ahora, algunas internas sostienen que ese hecho no fue investigado a fondo, aunque esta versión no ha sido confirmada oficialmente por autoridades penitenciarias.

Otra dinámica dentro del penal

Dentro del mismo centro penitenciario también destaca otra interna conocida entre las reclusas como “la Pastora”.

Se trata de una mujer de aproximadamente 32 años que dirige una pequeña panadería dentro del penal y encabeza un grupo de oración pentecostés.

De acuerdo con testimonios de otras internas, su presencia ha servido como apoyo emocional para algunas mujeres privadas de la libertad.

“Ella ayuda a las mujeres a encontrar el camino de Dios. No cobra nada ni humilla a nadie”, relató una fuente cercana al penal.

Un caso aún sin resolución

Mientras tanto, el caso de la niña asesinada en Tapachula continúa sin una resolución definitiva.

Claudia “N” permanece en prisión señalada por el delito de feminicidio, mientras que Delia “N” enfrenta el proceso en prisión domiciliaria por encubrimiento.

A casi dos años de los hechos, vecinos y activistas continúan exigiendo justicia para la menor.

Dentro del penal femenil, algunas internas resumen la situación que perciben al interior del reclusorio:

“Aquí hay dos mundos: el de las que tienen poder y el de las que solo intentamos sobrevivir cada día”, afirmó una mujer privada de la libertad consultada para este reportaje.

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