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La falta de ingresos suficientes obliga a desprenderse de pertenencias de valor sentimental o de uso cotidiano / Manuel Nuñez / Diario del Sur
El inicio del ciclo escolar representa un fuerte reto económico para miles de familias, especialmente para madres solteras, quienes recurren a casas de empeño con tal de garantizar que sus hijos cuenten con los materiales necesarios para continuar sus estudios. La falta de ingresos suficientes obliga a desprenderse de pertenencias de valor sentimental o de uso cotidiano.
Tal es el caso de María Luisa Sabines, madre de dos niñas en nivel básico, quien explicó que este año tuvo que acudir por primera vez a una casa de empeño para poder cubrir los gastos escolares. “Llevé a empeñar una cadena que pertenecía a mi madre. Tenía un gran valor sentimental, pero fue necesario para pagar la inscripción de mi hija”, relató.
La suma de gastos en su hogar asciende a más de 6 mil pesos, considerando inscripción, útiles y uniformes. Por la cadena empeñada recibió 2 mil 500 pesos, cantidad que complementó con su salario. “El problema es que cada año es lo mismo, porque los niños avanzan de grado y los gastos aumentan. En ocasiones no se logran recuperar las cosas empeñadas, aunque el plazo sea de tres a seis meses”, señaló.
Este tipo de situaciones no son aisladas. Casas de empeño de la ciudad reportan un incremento en la afluencia durante estas fechas. Miguel Ángel Ruiz, subgerente de una sucursal local, informó que cada inicio de ciclo escolar el movimiento en estos establecimientos aumenta entre un 20 y un 30 por ciento. “Es cuando más se observa la necesidad de las familias. Principalmente acuden madres que buscan dinero para útiles y uniformes”, explicó.
Agosto y septiembre son los meses con mayor movimiento en empeños, seguidos por diciembre, cuando las familias buscan recursos para fiestas y celebraciones / Manuel Nuñez / Diario del Sur
Los artículos más empeñados en este periodo son joyería de oro, celulares, electrodomésticos y, en algunos casos, motocicletas. Los montos solicitados oscilan entre 1,500 y 2,000 pesos, aunque hay quienes requieren más, dependiendo del número de hijos en edad escolar. “En promedio, la mayoría de clientes logra recuperar sus pertenencias, aunque un 20 por ciento no lo hace y los objetos se pierden de manera definitiva”, precisó Ruiz.
El impacto en la economía familiar también implica sacrificios adicionales. María Luisa compartió que, con tal de cumplir con las listas escolares, debe reducir gastos en alimentación y optar por productos más económicos. “Cada año hacemos lo posible por recuperar las cosas, porque sabemos que más adelante pueden volver a ser útiles para resolver otra necesidad”, comentó.
De acuerdo con los encargados de estos establecimientos, agosto y principios de septiembre son los meses con mayor movimiento en empeños, seguidos por diciembre, cuando las familias buscan recursos para fiestas y celebraciones. Sin embargo, coinciden en que el regreso a clases representa el periodo más fuerte para este tipo de negocios, debido al alto costo que implica la educación en comparación con los ingresos familiares.
El caso de María Luisa refleja la situación de muchas mujeres que, además de ser responsables de sus hogares, enfrentan el desafío de cubrir los gastos escolares sin contar con apoyos adicionales. Para ellas, las casas de empeño se convierten en una opción recurrente, aunque esto implique dejar atrás recuerdos familiares o bienes necesarios para el día a día.