Martha Noemí Zapata: una vida de lucha, éxito y legado en Tapachula
Ha recibido reconocimientos, pero sobre todo se ha ganado un prestigio a pulso, a base de trabajo y honradez.
Carlos Morán
Su historia comienza en 1935. Es hija de Don Mario Zapata Fernández y María Mercedes Pérez García. Nació en un mundo feliz.
-Aprendí mis primeras letras en unas escuelas de “parvulitos”-, cuenta emocionada.
Su padre, Don Mario, la motivó para que estudiara, y ella era la mujer más entusiasmada al saber que se iría a Ciudad de México a estudiar la universidad.
Su padre le llama porque ya tenía dos años en una tesis, al tiempo que la UNAM la nombra adjunta de un catedrático para impartir la materia de microbiología orientada a la industria.
Martha Noemí es una mujer rica en amor, posee una floritura cultural envidiable, es una dama que a sus 89 años despierta mucha simpatía y eso es por su sangre liviana, inteligencia, estudio y exceso de lectura.
Martha Noemí Zapata Pérez es una mujer íntegra, leal y no siempre el amor es perfecto, aunque ha amado mucho. Tenía 43 años cuando su estado civil dio un giro convirtiéndola en una mujer que ni ella misma conocía.
Michael es ingeniero en aeronáutica y ella, química industrial, juntos potencializaron el beneficio del café, logrando unos avances de primer mundo.
Martha Noemí Zapata Pérez tiene una historia auténtica de vida y lucha, siempre ha sido feliz a pesar de que le ha sucedido de todo; traiciones, decepciones y mucho amor, por supuesto.
-La primera vez que pedí un crédito a un banco no me lo dieron porque era divorciada, y las divorciadas no éramos confiables-
-Todo lo malo que me ha sucedido en esta vida, ha sido lo más bueno que me ha sucedido-, me dice con una sonrisa espléndida. Ha sido 40 años consejera de Bancomer, también de Banco Internacional; fue consejera de 4 bancos.
Martha Noemí Zapata Pérez ha recibido reconocimientos, pero sobre todo, se ha ganado un prestigio a pulso, a base de trabajo y honradez. Es la misma doctora, como le dicen, quien asegura que -si la mitad de mi vida fue buena, el resto debe ser mejor-.
Hoy, es una mujer fuerte, llena de vida, con los mínimos achaques de su existencia, pero a cambio, con buenos recuerdos y una filosofía de vida que comparte con el estilo particular de una mujer que, ¡ha vivido!.
morancarlos.escobar958@gmail.com






























