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Locallunes, 20 de octubre de 2025

San Juan, Escobar, Zapata, Soconusco y Laureles: los mercados que luchan por no desaparecer

Espacios con historia y arraigo que hoy enfrentan desafíos que amenazan su sostenibilidad y ponen a prueba la paciencia de los locatarios

Alejandro Gómez

Sebastián Escobar, un corazón que late en ruinas

María Avendaño de la Rosa, comerciante con 48 años de trayectoria en la sección de zapatería, asegura que el mercado es rescatable, pero requiere que las autoridades intervengan.

“Es uno de los mejores mercados que tenemos a nivel Costa, pero necesita una reestructuración completa. Hemos tenido mesas de trabajo con autoridades, pero no hay seguridad ni compromiso para una remodelación real”, expresó.

Mercado Soconusco, grave deterioro y nula atención

“Cuando llueve, llueve más adentro que afuera. Las láminas gotean, los drenajes despiden olores fétidos y la pintura se ha caído”, comenta Fernando Yax Tzunum, comerciante del mercado.

“El gobierno no lo hace, así que los compañeros lo hicieron. Lo que necesitamos es autoridad y orden. Sin eso, ningún mercado puede funcionar bien”, concluyó el locatario.

Mercado Emiliano Zapata: 35 años resistiendo

El tianguis cuenta con unos 130 locales, de los cuales más de la mitad están vacíos o han sido traspasados. La competencia desleal del ambulantaje representa el golpe más duro, ya que la clientela prefiere comprar afuera.

“Nosotros vendemos poquito. La gente se queda comprando afuera y ya no entra. Es lo mismo que pasa en todos los mercados: muchos vienen, se estacionan, venden y se van. Nosotros nos quedamos con la venta mínima”, detalló.

“El drenaje apenas lo vinieron a reparar porque lo pedimos, y si no pagamos nosotros, no lo hacen. El municipio tarda demasiado en atender cualquier cosa que se le solicita”, abundó.

San Juan, inversión millonaria y poco resultado

El contraste es doloroso, ya que una inversión millonaria que pretendía ordenar el comercio popular y dignificar las condiciones de trabajo de los locatarios está semivacía y deteriorada.

El San Juan sigue siendo un punto neurálgico para miles de personas; su ubicación estratégica e historia lo mantienen vivo, aunque su interior refleja falta de seguimiento de las autoridades.

Mercado Los Laureles, poco usado y al olvido

“En este mercado la mayoría de los locales están vacíos o con candado. Hay secciones completas sin actividad”, denuncian los pocos locatarios que aún permanecen en el lugar.

Aquí el problema no es solo la infraestructura, sino la falta de atracción de clientela, pues a pesar de que está bien ubicado, el mercado quedó relegado.

“Aquí no hay movimiento. Ni los vecinos vienen. Muchos locales se usan como bodegas o están cerrados desde hace años. Necesitamos que se haga algo, o este mercado va a morir”, expresan los locatarios que resisten.

El centro de abasto es un símbolo de cómo la falta de planificación y seguimiento institucional puede llevar al fracaso una obra fundada en 1985, en la que se invirtieron millones de pesos.

Locatarios claman atención a su centro de vida

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