Migrante venezolano encuentra consuelo en la fe guadalupana en Tapachula
Lejos de su familia y con un futuro incierto, el joven venezolano encontró en las celebraciones religiosas un momento para fortalecer su ánimo y renovar su esperanza
Alejandro Gómez
“Soy devoto de la Virgen, pero no había experimentado esto; hasta ahorita lo vengo experimentando”, contó a este medio mientras acompañaba a la empresa CASFA en actividades alusivas a las festividades del 12 de diciembre.
El joven migrante asegura que, si la Virgen pudiera escucharlo, le pediría principalmente por su familia que se quedó en Venezuela, así como por las personas en situación de calle.
“Ayudar a mi familia, generar vida y salud, y ayudar a esas personas que no tienen hogares y que consumen para que cuiden su vida”, expresó a las puertas de la Villita de Guadalupe.
Daniel reconoce que, para muchos migrantes, la fe se convierte en un puente emocional que los conecta con sus seres queridos, especialmente cuando enfrentan soledad y nostalgia al estar lejos de casa.
“Hay muchos que sufren estando lejos de la familia y acudir a este tipo de lugares es como un encuentro espiritual con ellos que no los tenemos presentes en este momento”, compartió.
El joven venezolano viajó solo y salió de su país debido al colapso económico que afecta a esa nación; los salarios no alcanzaban para sobrevivir y las oportunidades laborales se habían agotado.




























