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A diferencia de otros grupos migrantes, este contingente ha modificado su logística, reduciendo los tiempos de descanso y aumentando el ritmo de desplazamiento
Se desplegaron 99 elementos navales, así como 11 unidades, entre ellas un buque de vigilancia, dos embarcaciones menores para rescate marítimo y siete unidades terrestres
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“Mokaya” proviene de dos palabras en lenguas indígenas: “mok” (maíz en zoque) y “haya” (gente en mixe), lo que se traduce como “gente del maíz” / Cortesía / Museo Mesoamericano de Jade
La historia de Soconusco, una región ubicada en la costa del Pacífico de Chiapas y Guatemala, se remonta a miles de años antes de nuestra era. Este territorio fue, y sigue siendo, un corredor migratorio clave desde la llegada del ser humano a Mesoamérica. Uno de los primeros grupos humanos en asentarse en esta zona fueron los mokayas, cuya cultura ha dejado una huella perdurable en la historia de la región.
El término “mokaya” proviene de dos palabras en lenguas indígenas: “mok” (maíz en zoque) y “haya” (gente en mixe), lo que se traduce como “gente del maíz”, un nombre que refleja su dedicación a la agricultura, específicamente al cultivo del maíz, uno de los pilares de la civilización mesoamericana. Los mokayas fueron los primeros agricultores sedentarios de la región, desarrollando una cultura que florecería entre el 1600 y el 1250 a.C.
Se especula que las primeras poblaciones humanas llegaron a la región de Soconusco hace unos 4,000 años como cazadores y recolectores. Con el tiempo, estas comunidades desarrollaron técnicas agrícolas que les permitieron asentarse de manera permanente. El florecimiento de la cultura mokaya comenzó alrededor del 1600 a.C., con asentamientos en el municipio de Mazatán, particularmente en el área de Chantuto.
Durante este periodo, los mokayas compartieron características culturales con otros grupos mesoamericanos, como los olmecas, con quienes parece haber existido una fuerte relación. Se han encontrado piezas de cerámica de los mokayas con similitudes a las de la zona de San Lorenzo en Veracruz, lo que sugiere que hubo un intercambio cultural y posiblemente vínculos genealógicos entre estos dos pueblos. Algunos arqueólogos incluso han sugerido que los olmecas podrían ser descendientes de los mokayas.
Fase Barra (1600-1400 a.C.)
Fase Locona (1400-1250 a.C.)
Fase Ocós (1250-1150 a.C.). Durante la fase Barra, los mokayas desarrollaron una cerámica sofisticada y comenzaron a domesticar el cacao, una planta que sería fundamental en las culturas posteriores de Mesoamérica, como la olmeca. De hecho, los mokayas fueron probablemente los primeros en utilizar cacao en bebidas.
En la fase Locona, la población mokaya creció significativamente, y se expandieron los asentamientos, incluyendo grandes aldeas en la región de Mazatán. Durante este periodo, los mokayas empezaron a establecer una jerarquía social, un rasgo que sería adoptado por otras culturas de Mesoamérica, incluidos los olmecas. Las evidencias de arquitectura, cerámica y figurillas descubiertas en la región son testimonio de la complejidad de la sociedad mokaya.
La cultura mokaya dejó un legado duradero en la región. Fueron pioneros en la domesticación del cacao, la cerámica y las técnicas agrícolas. Su influencia puede verse en la cultura olmeca, considerada la “cultura madre” de Mesoamérica. Las técnicas de cerámica y la estratificación social desarrolladas por los mokayas influyeron en otras grandes civilizaciones del periodo clásico y posclásico, como los zapotecas y los mayas.
La cerámica mokaya, especialmente la de la fase Barra, es una de las más antiguas y sofisticadas conocidas en Mesoamérica. En Paso de la Amada, se encontraron vasijas que contenían rastros de cacao, lo que indica su uso en bebidas ceremoniales. Esta evidencia respalda la idea de que los mokayas no solo cultivaban maíz, sino que también eran expertos en el cultivo y uso del cacao, un recurso que posteriormente jugaría un papel central en la economía y las ceremonias de muchas culturas mesoamericanas.
Los mokayas fueron contemporáneos de los olmecas, y algunos arqueólogos sugieren que los olmecas pudieron haber sido influenciados por los mokayas. La cerámica y las tradiciones culturales de los mokayas comparten similitudes con las de la cultura olmeca, lo que indica un posible intercambio cultural. Los olmecas, conocidos como los “primeros en Mesoamérica en utilizar cacao”, podrían haber aprendido esta práctica de los mokayas, quienes ya lo utilizaban alrededor del 2500 a.C.
Después de la fase Ocós, la cultura mokaya experimentó varias etapas de desarrollo, como las fases Cherla, Cuadros y Jocotal, pero hacia el 850 a.C., la cultura mokaya comenzó a declinar. El foco del asentamiento se trasladó hacia la región del Bajo Río Naranjo en Guatemala, mientras que los grandes centros de Mazatán fueron abandonados. Durante la fase Conchas, la cultura mokaya se reorganizó, y las prácticas agrícolas, como el cultivo del maíz, cobraron mayor importancia, lo que permitió el crecimiento de la población y el aumento de la complejidad social.
La cultura mokaya desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de la Mesoamérica prehispánica. Como pioneros de la agricultura sedentaria, los mokayas sentaron las bases para el florecimiento de civilizaciones posteriores, incluida la olmeca. Hoy en día, su legado vive en las investigaciones arqueológicas y en la historia de la región del Soconusco, que sigue siendo un testimonio del ingenio y la creatividad de los pueblos que habitaron estas tierras hace miles de años.