Localjueves, 22 de enero de 2026
Persisten riesgos de pandillerismo en frontera sur pese a menor migración
Cruces irregulares y violencia regional mantienen en alerta a autoridades y albergues
Manuel Núñez

Aunque el tránsito de personas migrantes por la frontera sur de México ha disminuido en los últimos meses, los riesgos asociados al pandillerismo continúan siendo una preocupación en la región, especialmente por la existencia de pasos clandestinos que conectan con Guatemala y permiten el cruce sin control formal. Estas rutas representan un desafío constante para las autoridades y para las instituciones que brindan atención humanitaria en municipios fronterizos como Tapachula.
El obispo de la Diócesis de Tapachula, Luis Manuel López Alfaro, señaló que la movilidad humana en esta zona ha cambiado de manera significativa. Indicó que en años anteriores se registraron caravanas migrantes numerosas que cruzaban la ciudad rumbo al norte, mientras que actualmente el flujo es menor y una parte de las personas migrantes busca permanecer en la región ante las restricciones migratorias en Estados Unidos y los operativos de control en la frontera norte.
En este contexto, el tema de la seguridad adquiere mayor relevancia debido a la violencia registrada en países vecinos, particularmente en Guatemala, donde la presencia de pandillas ha generado desplazamientos forzados. Esta situación mantiene el riesgo de que integrantes de estos grupos intenten cruzar hacia territorio mexicano aprovechando la geografía y los cruces irregulares que existen a lo largo de la línea fronteriza.
A pesar de la militarización de algunos puntos oficiales de cruce, se reconoce que existen zonas donde el control es limitado. Los llamados puntos ciegos permiten el tránsito sin revisión, lo que dificulta la detección de personas con antecedentes delictivos. Esta condición obliga a reforzar la coordinación entre autoridades y a mantener vigilancia constante en caminos secundarios y áreas rurales.

Ante este escenario, los albergues migrantes que operan en la frontera sur han implementado protocolos internos para reducir riesgos. En el caso del Albergue Belén, en Tapachula, se aplican filtros desde el momento del ingreso, donde se informa a las personas sobre las normas de convivencia y las condiciones de permanencia. Asimismo, se realizan revisiones para evitar el acceso de armas u objetos que representen un riesgo para quienes se encuentran dentro de las instalaciones.
Estos controles buscan garantizar la seguridad de la población migrante alojada, así como del personal que brinda atención. Aunque se reconoce que algunas personas pueden intentar ocultar información, los responsables del albergue mantienen medidas preventivas para reducir incidentes y proteger a grupos familiares, mujeres y menores de edad.
Actualmente, el número de personas alojadas en este espacio es menor en comparación con años anteriores, con un promedio aproximado de 60 personas, cuando anteriormente se registraban cifras más altas. Esta reducción también se refleja en la disminución de personas caminando por carreteras de la región, fenómeno que era frecuente en otros periodos.
Finalmente, se señaló que la inseguridad no es un problema exclusivo de la migración, sino una situación presente en distintas zonas del país. Los recientes hechos delictivos registrados en tramos carreteros de Chiapas refuerzan la necesidad de mantener atención permanente en la frontera sur, tanto para el control de cruces irregulares como para la seguridad de la población local y migrante.