Dijo que tan solo el año pasado México importó más de 224 millones de toneladas de maíz transgénico, ya que el país no tiene la capacidad para abastecer el consumo nacional.
Diferencia entre semilla transgénica y criolla
Finalmente consideró imperativo que las autoridades reconsideren esta reforma y busquen soluciones que realmente fortalezcan al campo mexicano en lugar de poner en riesgo la seguridad alimentaria del país.
Cultivo de maíz sin apoyos
Reconoció que el cultivo de maíz está en riesgo, debido a la falta de apoyo por parte del gobierno federal y a la presencia de la plaga “gallina ciega”, problemáticas que mantienen en aprietos a los maiceros.
Enfatizó que ante la falta de apoyos, la mayoría de los pequeños productores solo siembran para autoconsumo, ya que no cuentan con los recursos para cultivar grandes cantidades para comercializar.
Caída de precio agrava la crisis
Flores Bahamaca, subrayó que la caída de precio del kilogramo de maíz agrava la crisis del cultivo, ya que apenas y alcanza los 5 pesos, lo que no es redituable para los maiceros.
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En Chiapas existen 300 mil productores de maíz básico o criollo / Marvin Bautista / Diario del Sur
Productores de maíz básico o nativo en Chiapas enfrentan desafíos significativos como la prohibición de sembrar semillas transgénicas, las plagas, la falta de apoyos, el alto costo de producción y la competencia desleal que les origina el maíz modificado genéticamente.
Aún con la falta de apoyos, son alrededor de 300 mil productores, en su mayoría pequeños campesinos quienes luchan por conservar el maíz criollo o de especies nativas, una semilla básica para la seguridad alimentaria del país.
De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), en Chiapas existen alrededor de 100 mil hectáreas dedicadas a este cultivo, las cuales son fundamentales para la seguridad alimentaria y la economía local, produciendo unas 500 mil toneladas de maíz anuales, aunque esta cifra no representa ni el 10 por ciento de lo que se consume, por lo que es insuficiente para atender el mercado interno.
El maíz nativo en el mercado se vende a 5 pesos el kilo (5 mil pesos por tonelada), y para hacer producir una hectárea se deben invertir casi 15 mil pesos, logrando cosechar como máximo tres o cuatro toneladas.
El pasado 25 de febrero de 2024, la Cámara de Diputados aprobó la reforma constitucional que prohíbe el cultivo de maíz transgénico en México, bajo la premisa de proteger y conservar los maíces nativos.
La modificación a la ley hace hincapié en que el cultivo de maíz debe ser libre de modificaciones genéticas, producido con técnicas que superen las barreras naturales de la reproducción o la recombinación, por lo que debe priorizarse la biodiversidad, la soberanía alimentaria y los conocimientos tradicionales.
El cultivo de maíz ha sido abandonado, sin apoyos e incentivos / Marvin Bautista / Diario del Sur
La prohibición de la siembra de semilla transgénica va en dirección contraria al último fallo en contra de México, en el marco de un panel del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), y es que en diciembre del 2024 el gobierno mexicano no logró demostrar científicamente que el grano genéticamente modificado ocasione daños a la salud humana, por lo que levantó las restricciones a las importaciones de maíz transgénico.
Bajo el pretexto de proteger las variedades de maíz criollo de México, el Congreso de la Unión aprobó una reforma que prohíbe la siembra de maíz transgénico en el país. Sin embargo, esta medida ha sido recibida con preocupación por productores en Chiapas, quienes consideran que la reforma es ambigua y podría agravar la crisis que enfrenta este cultivo.
Jorge Arroyo Ruiz, productor de maíz en la región Soconusco, advierte que la prohibición incrementará la importación de este alimento, lo que encarece el trabajo de los agricultores de por sí ya afectados por la sequía y el alto costo de los insumos.
Dijo que la contradicción es evidente, ya que mientras el gobierno de la Cuarta Transformación busca restringir la siembra de maíz transgénico, permite al mismo tiempo importar millones de toneladas de este grano desde países como Estados Unidos y Brasil.
Señaló que esta doble moral no sólo pone en jaque a los productores locales, sino también pone en riesgo la competitividad del maíz mexicano, ya que la entrada de maíces transgénicos al mercado nacional hace que los precios de los productos cosechados en México sean menos competitivos.
“Esta situación podría tener un efecto devastador, ya que cada vez menos personas se dedicarán a la agricultura, lo que agudizará el déficit de producción en el país. La prohibición del maíz transgénico, lejos de ser una solución, podría convertirse en un obstáculo insalvable para la supervivencia de los productores locales en Chiapas”, abundó.
Jorge Arroyo, detalló que mientras la semilla transgénica tiene un rendimiento de entre 8 a 10 toneladas por hectárea, la semilla criolla apenas produce entre 3 y 4 toneladas, lo que equivale a menos del 50 por ciento que con el maíz modificado.
Indicó que además con la semilla modificada se reducen los costos de producción, ya que el maíz transgénico es resistente a plagas y no necesita la aplicación de agroquímicos, mientras que el maíz nativo requiere de aplicación constante.
“En la región Soconusco los productores hemos logrado producir hasta 10 toneladas por hectárea con una variedad híbrida, mientras que con un criollo apenas alcanzamos las 3 o 4 toneladas, lo que demuestra el riesgo que representa esta prohibición”, abundó.
El presidente regional de los Productores de Maíz, Indalecio Flores Bahamaca, afirmó que durante los gobiernos de la Cuarta Transformación eliminaron los programas para este cultivo afectando a los pequeños productores que siembran para autoconsumo.
La producción es insuficiente para abastecer el consumo nacional / Marvin Bautista / Diario del Sur
Remarcó que hasta hace siete años los productores recibían apoyos de paquetes tecnológicos para combate de plagas y para las labores culturales, pero esos programas fueron eliminados, por lo que tienen que invertir el poco recurso que obtienen de sus cosechas.
“Es necesario que los gobiernos le apuesten a mejorar las condiciones del campo, ya que de no atenderse este fenómeno el país tendrá que importar más semilla, porque no habrá la posibilidad de atender la demanda del consumo nacional”, abundó.
Expresó que en promedio por hectárea invierten entre 12 mil y 15 mil pesos, mientras el precio del maíz ronda en cinco pesos por kilo (5 mil pesos la tonelada), es decir, el cultivo no es redituable, porque por hectárea solo cosechan tres toneladas.
“El precio del maíz cada temporada va a la baja, ya que no podemos competir con la semilla transgénica que es importada año con año, quienes al no pagar aranceles abaratan los costos en el mercado, dejando sin posibilidad a los productores locales”, externó.
Finalmente mencionó que los precios no cubren los costos de producción, que incluyen el uso de fertilizantes y agroquímicos para que las mazorcas crezcan, además del pago de los jornaleros para las actividades culturales en la milpa.