Ricardo Soto López: Construye y diseña su mejor obra, su propia vida
Sabe que su trabajo es crear el mundo que nunca ha sido, la ingeniería es una profesión desafiante y para él ha sido un reto
Carlos Morán
Es un autodidacta natural, tuvo un gran maestro que, además de enseñarle todo sobre esta vida, lo guió de la mano hasta convertirse en el hombre exitoso de hoy.
Pocas historias de vida obedecen un patrón, nuestro entrevistado de Diario del Sur acató y respetó las reglas de un hombre, quien, desde otra dimensión, descansa en paz viendo su obra, me refiero a su padre Román Soto.
En 1972, su padre viene a Puerto Madero, Chiapas con 6 hijos, toda su tribu. Por su oficio de operador de maquinaria, dragas y camiones es contratado para la realización del canal intercostero.
—Dos años antes de morir mi padre construimos una empresa que se llamaba “Soto Hermanos Constructores del Soconusco”, nombre que yo escogí, en donde estábamos toda la familia como socios.
Su padre, un hombre sabio y de trabajo que, antes de irse de este mundo, decide repartir la empresa. —Nos sentó a los seis hijos y dijo: “dividan la empresa como ustedes quieran, decidan qué van a hacer con ella”.
Un padre como Román Soto sabía que aunque sus hijos se quisieran como hermanos, era mejor dejar todo bien claro para evitar una guerra entre ellos.
Quince días antes ocurre este suceso y es llamado el notario para que dé fe del destino y sus actores de la empresa.
—A pesar de ser yo quien manejaba la empresa, siempre le tomé en cuenta, le preguntaba cómo y aún hoy que no está pienso: “qué haría don Román Soto, quien solo estudió primero de primaria, pero era un hombre sabio.”
Ricardo Soto Jr. es un joven que tiene mucho potencial, es inteligente, pero sobre todo un hombre audaz que tal vez supere al padre, me dice mi entrevistado.
Maneja una fábrica de concreto, mezcla de grava, arena, cemento y aditivos; es el cemento premezclado como se le conoce.
—No, no me arrepiento de no haber estudiado ingeniería, tal vez si hubiese estudiado se me facilitarían algunas cosas pero, al final de todo, estoy contento con lo que soy, con lo que hago y tengo.
—Creo que hice buen trabajo en la Cruz Roja, porque después fui llamado por los rotarios y acepté estar en esa asociación por 7 años, y llegué a ser presidente de los rotarios en Tapachula.
Ricardo nació con su héroe dentro, un niño héroe que le ha acompañado toda la existencia para superar los retos; nació el 13 de septiembre de 1970.
Ricardo Soto López tiene 55 años y es un apasionado de la construcción. Después de sus tres hijos, que son lo más importante en su vida, él asegura que el resto se lo dedica a su empresa.
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