Tapachula sufre impacto ambiental por falta de acopio de basura electrónica
La ausencia de acopio adecuado y la preferencia por comprar nuevo empeoran el impacto ambiental de la basura electrónica
La ausencia de acopio adecuado y la preferencia por comprar nuevo empeoran el impacto ambiental de la basura electrónica

Marvin Bautista
A pesar del grave impacto y riesgo que ocasiona la basura electrónica, Tapachula no cuenta con un centro de acopio para este tipo de desechos, lo que agrava el índice de contaminación ambiental. Esta falta de centros de acopio, sumada a la preferencia de las personas por comprar equipos nuevos en lugar de reparar los antiguos, ha tenido un impacto negativo tanto en el medio ambiente como en la economía local.
El integrante del comité ambiental y docente de la facultad de Ciencias Químicas, Eugenio Martínez Villalobos, dio a conocer que las baterías y los aparatos electrónicos tienen componentes peligrosos y contaminantes para el medio ambiente como el Plomo, Cadmio, Berilio, Arsénico, Silicio, Cobalto, Cromo, Mercurio, Fósforo, Selenio, además de gases, por lo que urge un destino final adecuado para tratar este tipo de residuos.
Dijo que está aumentando exponencialmente el manejo de baterías e implementos tecnológicos, que, al cumplir su vida útil, no hay dónde depositarlos, y todo el residuo electrónico llega al basurero municipal sin ningún control.
En este contexto, Don Aroldo Tino Gamboa, quien desde hace más de 30 años se dedica a la reparación de aparatos electrónicos, señaló que la demanda de sus servicios ha caído en más del 80% en los últimos años, precisamente por la preferencia de los consumidores por comprar nuevos equipos en lugar de repararlos.
Don Aroldo indicó que, hace una década, realizaba en promedio unas 100 reparaciones al mes, pero ahora apenas llega a hacer unas 20. Muchas de estas reparaciones son de bajo costo, lo que ha afectado gravemente su economía. Las piezas de los equipos electrónicos son cada vez más caras, y debido a los precios de los nuevos productos, las personas prefieren simplemente deshacerse de sus aparatos y adquirir otros nuevos, lo que provoca que menos personas busquen reparación.
Por ejemplo, la reparación de una pantalla de Smart TV puede costar entre 3 mil y 4 mil pesos, mientras que el precio de una nueva es de aproximadamente 5 mil pesos, lo que hace que muchos prefieran comprar el producto nuevo.

“La demanda de nuestros servicios ha caído drásticamente en los últimos años, porque la gente prefiere comprar una televisión u otro aparato nuevo que repararlos, ya que muchas de las piezas salen mucho más caras”, añadió.
Eugenio Martínez Villalobos señaló que quienes son conscientes de la contaminación que provoca esta basura electrónica, esperan hasta que llega una campaña, sin embargo, no son muy comunes. Dijo que, se sabe que solamente en Tuxtla Gutiérrez hay un lugar donde llevar este tipo de desechos.
“Al no dar un manejo adecuado a la basura electrónica, el daño al medio ambiente puede ser muy importante, pues se sabe que puede contaminar el agua, dañando los mantos freáticos, así también el suelo, e impacta directamente en el ecosistema. En el caso de las pilas alcalinas, si una es arrojada, puede contaminar hasta 100 mil litros de agua, lo que sería un impacto ambiental”, abundó.
Sugirió que las pilas o la basura electrónica se pueden ir almacenando en recipientes de vidrio y bien tapados hasta que llegue alguna campaña para poderlos llevar y que se le dé un destino adecuado a este foco contaminante.