Komukai Matsui señala que la integración no fue sencilla, y como todo al principio costó trabajo adaptarse, pero con el paso de los años las cosas han cambiado para la comunidad japonesa que vive en Tapachula.
Migración contemporánea
Influencia en la vida diaria
Influencia y arraigo
“Aprendimos a preparar comida china porque trabajamos muchos años en restaurantes, y ahora lo hacemos de manera personal”, compartieron para Diario del Sur.
De todas las expresiones culturales de las nuevas migraciones, la gastronomía haitiana tiene gran presencia en Tapachula.
Comerciantes de la zona también reportan una fuerte caída en sus ingresos, por lo que hacen un llamado al gobierno federal para dar prioridad a la liberación de calles
El reciente aumento en el precio de la gasolina premium ha impactado directamente a los transportistas, incrementando sus costos de operación hasta un 50%
Se instalaron áreas de talleres en las que participaron instituciones educativas como la Universidad Autónoma de Chiapas, la Universidad Politécnica y el área de Biosciencias
A diferencia de otros grupos migrantes, este contingente ha modificado su logística, reduciendo los tiempos de descanso y aumentando el ritmo de desplazamiento
Se desplegaron 99 elementos navales, así como 11 unidades, entre ellas un buque de vigilancia, dos embarcaciones menores para rescate marítimo y siete unidades terrestres
La primera jornada nacional 2026 contra Dengue y Chikungunya está enfocada en prevención, descacharrización y concientización ciudadana ante la temporada de lluvias
Migrantes del Caribe, África, Asia y Sudamérica han traído consigo su gastronomía, moda e idiosincrasia / Alejandro Gómez / Diario del Sur
Tapachula dejó de ser solo un punto de paso en las rutas migratorias y hoy es un lugar donde miles de personas en movilidad han sembrado raíces que ya forman parte del día a día de la sociedad chiapaneca. En calles, plazas y colonias, la ciudad muestra una identidad renovada: un mosaico multicultural que se refleja en su comida, su comercio, su música y sus expresiones sociales.
En la 10ª Norte, entre la 1ª y 3ª Poniente, el aroma de la cocina haitiana se ha vuelto cotidiano. Al menos cuatro comedores ofrecen platillos caribeños que ya forman parte de la dieta de muchos tapachultecos. A unos pasos, cerca de 25 migrantes haitianos ejercen oficios en el comercio informal: venden agua, ofrecen recargas telefónicas, cortes de cabello o servicios de manicura, aportando dinamismo económico a la zona.
La gastronomía venezolana también tiene su espacio con restaurantes como Los Venes, donde las arepas y platos típicos no sólo atraen a migrantes, sino también a locales que descubren nuevos sabores. La 8ª Norte, entre la 9ª Poniente y el callejón Belisario Domínguez, es otro ejemplo del encuentro cultural: diez barberías, atendidas en su mayoría por cubanos, haitianos y centroamericanos, se han convertido en referentes de estilo urbano, sumando a la ciudad peinados, modas y tendencias que se expanden en las colonias.
El corredor multicultural se amplía con dos restaurantes de comida china y con puestos de venta instalados diariamente por migrantes haitianos. Y sobre la avenida Central Sur, la presencia migrante también se siente en el hotel Alkebulan, de origen africano, que incluye un comedor donde confluyen clientes de distintas nacionalidades. Muy cerca, restaurantes cubanos y haitianos refuerzan la diversidad gastronómica que caracteriza a la ciudad.
La huella de la migración va más allá del comercio. Tapachula vibra con la música caribeña en bares y restaurantes, incorpora peinados africanos como parte de la moda local y convive con expresiones culturales que amplían el horizonte de lo chiapaneco.
Lejos de ser un fenómeno temporal, la migración ha dejado una aportación duradera: nuevos negocios, oficios y estilos de vida que hoy coexisten con las tradiciones locales. Tapachula es ya un laboratorio vivo de integración cultural, un espacio donde se entrelazan historias y prácticas sociales que muestran cómo las raíces migrantes han enriquecido la vida urbana del Soconusco.
Para comprender el presente de Tapachula es necesario ver al pasado. Leopoldo Constantino García, cronista municipal, reseña que el Soconusco era un territorio poco poblado en el siglo XVIII hasta que comenzaron a llegar extranjeros atraídos por las tierras fértiles y las oportunidades de comercio de la zona.
“Primero llegaron los españoles e italianos, luego los alemanes, más tarde llegaron estadounidenses, de quienes se conservan relatos en el libro San Antonio Nejapa y posteriormente, los finqueros alemanes. La primera finca cafetalera que se fundó fue La Chácara, por Jerónimo Manchinelli, respaldados con grandes capitales. Ellos fueron los que transformaron la economía e identidad de Tapachula”, explica.
La ciudad ha incorporado modas en música, cortes de cabello y poco a poco los fusiona con lo local / Alejandro Gómez / Diario del Sur
La migración alemana en particular, marcó profundamente a la ciudad. Con el auge del café en el siglo XIX, Tapachula se convirtió en un centro productivo de importancia internacional. A su alrededor llegaron también franceses, italianos y españoles, que se sumaron a un ambiente cosmopolita inusual para una región tan alejada de la capital del país.
De manera paralela, la migración asiática se hizo presente, pues cientos de chinos y japoneses llegaron y se asentaron en la ciudad abriendo pequeños negocios, restaurantes y tiendas de abarrotes. Su aporte más visible se encuentra en la gastronomía: platillos como el arroz frito, los tallarines y los rollitos se integraron a la mesa local, al grado de que hoy muchos tapachultecos consideran la comida china parte de su tradición.
La comunidad japonesa, aunque más pequeña, también dejó su huella, principalmente en las prácticas agrícolas y en el intercambio cultural. En colonias y comercios aún sobreviven apellidos, letreros y descendientes de aquellas familias que decidieron hacer de Tapachula su hogar.
La multiculturalidad de Tapachula también tiene raíces en Japón. La presidenta de la comunidad japonesa en la ciudad, Argelia Komukai Matsui, recuerda que la presencia de su pueblo se remonta a finales del siglo XIX.
“Fue el 23 de marzo de 1897 cuando llegaron los primeros japoneses a Tapachula, y desde entonces hemos estado presentes en la economía, la cultura y en la sociedad”, relata a Diario del Sur.
Dijo que la comunidad japonesa aporta su cultura, su comercio y su gastronomía, pues con el tiempo, abrieron negocios y se incorporaron a la dinámica de la ciudad, compartiendo tradiciones que aún hoy son recordadas por sus descendientes.
Migraciones asiáticas han encontrado nicho para abrir negocios en la región / Alejandro Gómez / Diario del Sur
Para ella, el legado multicultural de la ciudad es incuestionable, ya que se puede ver personas de muchas nacionalidades que han encontrado en la ciudad una oportunidad de salir adelante. “Tapachula se ha vuelto una ciudad cosmopolita, ya que desde hace más de 100 años se han establecido muchas nacionalidades, entre las más recientes: Cuba, Haití, África, Colombia, Venezuela, entre otras”.
El cronista Constantino García señala que en los últimos años, Tapachula ha experimentado una nueva transformación. Miles de migrantes del Caribe, Sudamérica y países africanos han llegado a la ciudad, tomándola algunos como lugar de paso hacia Estados Unidos o ciudad destino.
La presencia de estas comunidades hoy por hoy es visible en la vida cotidiana abriendo restaurantes que ofrecen arepas venezolanas, congrí cubano, pupusas salvadoreñas o platillos haitianos; además se escucha música caribeña (haitiana) y africana en los parques; y se diversas lenguas se escuchan en las calles del centro.
“Antes decíamos que la comida típica aquí era la china o la istmeña, pero ahora cualquiera puede comer arepas, congrí, pupusas o tostones. Poco a poco estos platillos se han incorporado a la gastronomía local gracias a las nuevas migraciones”, señala el cronista municipal.
La diversidad cultural no solo se refleja en la comida o comercios. También está presente en las escuelas, donde cada vez es más común ver a niños y adolescentes de ascendencia extranjera compartiendo aulas con estudiantes chiapanecos.
“Como profesor, lo veo en las aulas: ya es normal tener alumnos de otra ascendencia que no es mexicana. Eso también transforma la manera en que entendemos la identidad de Tapachula”, comenta Constantino García.
En la avenida Central y en distintas colonias de la ciudad, los migrantes han abierto restaurantes, cafeterías, negocios e incluso hoteles que hoy son parte del paisaje urbano. Así como en el pasado se hicieron comunes apellidos alemanes o chinos, ahora comienzan a incorporarse apellidos antillanos, caribeños y sudamericanos.
Para el cronista municipal, la multiculturalidad debe ser vista como una oportunidad, ya que estas diversidades sociales y culturales enriquecen a la sociedad y no se les debe ver como algo de temor, sino como algo que nos vuelve más diversos y culturalmente ricos a largo plazo.
Los cortes de cabello de los sudamericanos son algo de lo que más se visibiliza en Tapachula / Alejandro Gómez / Diario del Sur
“Tapachula se encuentra en un proceso de transformación similar al que vivió en el siglo XIX con la llegada de europeos y asiáticos, ya que como en su momento los apellidos alemanes y chinos se incorporaron a la vida de la ciudad, ahora ocurrirá lo mismo con los apellidos caribeños y sudamericanos. Esa será nuestra nueva realidad”, menciona.
La influencia cultural de los migrantes no sólo transforma la vida de quienes llegan, también abre nuevas posibilidades para los tapachultecos. Jorge y Elizabeth, una pareja de chiapanecos, son ejemplo de ello.
Durante años trabajaron en restaurantes de comida china en Tapachula, aprendiendo recetas, técnicas y secretos de la gastronomía oriental que ahora preparan en su propio negocio de comida.
Con esfuerzo y dedicación, decidieron emprender su propio negocio: el restaurante “Long Zhanzhi”, donde ofrecen platillos tradicionales chow mein, chop suey y ravioles que han conquistado a comensales locales y extranjeros.
Su historia refleja cómo la multiculturalidad de Tapachula no solo se expresa en la llegada de nuevos pueblos, sino también incide en la capacidad de los propios chiapanecos para adoptar, recrear y dar vida a nuevas tradiciones que se integran al tejido social de la ciudad.
En la Perla del Soconusco en las calles, mercados y restaurantes se pueden ver a familias haitianas ofreciendo sus platillos, que poco a poco han conquistado el paladar de los chiapanecos.
Uno de los platillos más conocidos son los llamados tostones con pollo, que se han convertido en una opción frecuente para los tapachultecos que ahora empiezan a disfrutar de la comida antillana.
Su, es una joven haitiana que abrió un negocio de comida en la ciudad, cuenta que al principio solo sus connacionales consumían lo que preparaba, pero con el tiempo los mexicanos también comenzaron a acercarse.
“Acá se venden platillos como tostones, alitas, pollo frito, costilla frita y empanadas estilo haitiano que llevan huevo duro de relleno”, relató.
Para ella, la cocina se ha convertido en un puente de integración cultural, donde la tradición de su país encuentra espacio en una ciudad que ha aprendido a convivir con la diversidad.
Tapachula es hoy un espejo donde se reflejan los grandes movimientos migratorios de la historia y el presente. Su carácter multicultural no es solo un rasgo anecdótico, sino el motor que define la economía, gastronomía, arquitectura y vida social.
La gastronomía china es una de las más arraigadas en Tapachula / Alejandro Gómez / Diario del Sur
Desde las haciendas alemanas hasta los restaurantes caribeños; desde los chinos hasta los migrantes africanos; desde los apellidos europeos hasta los rostros antillanos y sudamericanos que caminan por sus calles, Tapachula se presenta como una ciudad única en México, pues es un crisol de culturas que sigue reinventándose día con día en la frontera sur.