Locallunes, 2 de febrero de 2026
Tradición y fe llenan de color las calles de Tuxtla Chico con tapetes de aserrín
La realización de los tapetes representa una expresión de fe y una forma de acompañar la imagen durante la peregrinación
Manuel Núñez

Antes de que la Virgen de Candelaria recorra las calles del municipio, el pavimento se convierte en un espacio de trabajo comunitario para decenas de familias, que desde la madrugada inician la elaboración de tapetes de aserrín. Esta práctica forma parte de las actividades centrales de la Feria de Candelaria y se mantiene como una tradición comunitaria que se renueva cada año.
La elaboración de los tapetes inicia con la definición del diseño. Las familias deciden qué imagen plasmarán y realizan el trazo a mano directamente sobre el pavimento, sin el uso de plantillas, respetando el espacio asignado a cada vivienda o negocio. Un día antes de la peregrinación, se adelanta el diseño, mientras que la aplicación del color comienza desde las primeras horas del día principal.
Rubí Arellano, vecina participante, explicó que los trabajos inician entre las seis y siete de la mañana, dependiendo del tiempo disponible y de la complejidad del diseño. La jornada se extiende hasta la tarde, alrededor de las cuatro, cinco o seis horas, según el modelo que se esté elaborando.
El aserrín es el material base de los tapetes y requiere un proceso previo. Semanas antes de la festividad, las familias recorren carpinterías para adquirirlo. Posteriormente, el material es cernido, humedecido y teñido, con los colores que se utilizarán en cada diseño. Este proceso puede iniciar con una o dos semanas de anticipación, de acuerdo con la disponibilidad del aserrín.
La organización vecinal varía según la calle. En algunos puntos del municipio, las familias se coordinan para cubrir tramos completos; en otros, cada hogar se encarga del espacio frente a su propiedad. La elección de imágenes se realiza al interior de cada familia, donde se analizan distintas opciones hasta definir el diseño final.
La tradición de los tapetes comenzó hace aproximadamente tres décadas en la avenida Aldama, rumbo a San Miguel, cuando un grupo de mujeres inició esta práctica como parte del recorrido de la Virgen. Con el paso del tiempo, la elaboración se extendió a más calles y actualmente involucra a gran parte del municipio.
Para los participantes, la realización de los tapetes representa una expresión de fe y una forma de acompañar la imagen durante la peregrinación. A pesar del esfuerzo físico y de las largas jornadas, la tradición se mantiene año con año.
Finalmente, las familias hacen un llamado a los visitantes que acuden a Tuxtla Chico durante la Feria de Candelaria a respetar los tapetes y evitar pisarlos, ya que forman parte del recorrido religioso y del trabajo colectivo realizado para esta celebración. Los tapetes no solo marcan el camino de la peregrinación, también reflejan una práctica comunitaria vigente en la vida del municipio.