Es importante señalar, que la colonia Obrera, aunque prácticamente desapareció la mitad tras el paso del huracán Stan en el año 2005, nuevamente se ha convertido en una zona de riesgo.
Se desplegaron 99 elementos navales, así como 11 unidades, entre ellas un buque de vigilancia, dos embarcaciones menores para rescate marítimo y siete unidades terrestres
La primera jornada nacional 2026 contra Dengue y Chikungunya está enfocada en prevención, descacharrización y concientización ciudadana ante la temporada de lluvias
El desabasto y las altas temperaturas han elevado la demanda de pipas, generando un gasto constante para hogares que dependen de este servicio para tener agua
La colonia Obrera es considerada como una de las más peligrosas en Tapachula / Diario del Sur
La presencia de pandilleros de las bandas del “Nica”, MS-13 y otra en la colonia Obrera, localizada al norponiente de Tapachula y que se dedican a la venta de estupefacientes, robo de autopartes, atracos a mano armada, poco a poco han ido extinguiendo las visitas de quienes buscaban ejercitarse o hacer actividades recreativas sobre el malecón del río Coatán, sentando así sus reales en este lugar.
La lente del Diario del Sur logró ingresar a las calles de dicha colonia, en la zona que va de la Central Poniente a la base Cangrejo de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM), sitio donde se pueden observar casas abandonadas que sirven de guaridas a los denominados “halcones”, sujetos que vigilan y avisan en el momento que ingresan posibles compradores, la autoridad o personas ajenas al sector.
De acuerdo con la Encuesta de Seguridad Nacional Urbana (ENSU), en mayo de 2025, Tapachula se mantuvo en el top 10 de las ciudades con mayor percepción de inseguridad en México, aunque la percepción de inseguridad ha bajado, pasando de 91.9% en 2024 a 90.1%.
La zona posee múltiples accesos, en el lugar un sujeto de complexión delgada tatuado es el encargado de ofrecer a la gente que llega los famosos “dulces”, como ellos mismos le denominan, pero que en realidad se trata de bolsitas con dosis de cocaína, marihuana y cristal, cuyos precios van de 200 a 2 mil pesos o más, dependiendo del tipo de estupefaciente y el recurso que lleve el cliente.
Muy pocas personas se arriesgan a transitar las calles de la colonia localizada al norte poniente de la ciudad / Diario del Sur
Desde las ventanas de las casuchas ocupadas en su mayoría por los llamados “tiradores” o narcomenudistas, estos vigilan el arribo de cualquiera por si posiblemente se trate de alguna trampa operada por elementos de alguna corporación haciendo rondín u operativo, identificándolos como “puercos” o “cuicos”.
“La Obrera tiene muchos callejones y laberintos. La mayoría son vecindades conectadas entre sí que alquilan principalmente extranjeros. La dimensión de las banquetas entre las viviendas es reducida y apenas cabe una motocicleta. Quienes acuden a comprar llegan a bordo de taxis con los que ya tienen alguna seña particular y saben por dónde pueden ingresar de manera rápida, para hacer la compra-venta que no dura ni cinco minutos, para luego salir del vecindario”, cita un vecino que por temor prefiere ocultar su identidad.
De acuerdo con el entrevistado, los carros que son robados llegan a dicha zona tras abrirlos con llaves maestras. Son elegidos por marca y modelo, buscando que sus autopartes sean rápidas de comercializar.
El malecón del río Coatán ya no es visitado por deportistas ante la inseguridad y acoso de los llamados "halcones" o narcomenudistas del sector / Diario del Sur
“Se sabe que a veces siguen a los propietarios desde la zona centro o algunas plazas comerciales. Los vigilan de cerca y dan tiempo para que mientras el dueño deja el automotor estacionado, otro empiece a hacer la maniobra para abrirlos y llevárselos o quitarle ahí mismo las piezas, permaneciendo comunicados entre sí para evitar ser descubiertos. Los que traen los esconden en casas de seguridad donde son rápidamente desvalijados”, señala el entrevistado, quien dijo que los vecinos, aunque observan las maniobras, han decidido callar por miedo a las represalias. “Saben y son testigos de todo, pero a la vez de nada”, recalca.
En dicha zona drogarse, ver los asaltos con lujo de violencia y la presencia de pandilleros de la MS-13 es común y los vecinos se han tenido que adaptar al sistema corrupto, mientras las corporaciones policiacas muy pocas veces son vistas recorrer o hacer operativos en la zona, que literalmente está secuestrada por los pandilleros y narcomenudistas.
El 29 de mayo de 2019, fue detenida parte de la banda de “El Nica” que opera en esta zona. En esa ocasión el grupo estaba conformado por hondureños y hasta el mismo líder. Los detenidos fueron: José Horacio “N” de 25 años, César “N” de 28, Adán Esteban “N” de 19, Kevin Alejandro “N” de 31, Raúl Javier “N” de 50, Mayra “N” de 20 y Kevin Yonis “N” de 22 años, mexicanos; Jonathan Josué “N” de 23 años, salvadoreño, y Douglas Francisco “N” de 45; Carlos Alexander “N” de 30, Leyrin Ismani “N” de 22 y Wilfredo Jeovani “N” de 30, así como Eylcel Ramón de 48 años, líder de la banda, quien al igual que éstos últimos es de origen nicaragüense.
En otro operativo en el que participó la Fiscalía General del Estado (FGE) y la Policía Estatal Preventiva, catearon una vivienda ubicada en la 20ª avenida Norte entre la Central y la 3ª calle Poniente de la colonia, en donde decomisaron una bolsa de nylon transparente con 33 dosis de cocaína, cuatro envoltorios de papel y 22 fragmentos de piedra crack, seis dosis de marihuana, una bolsa con la misma yerba, así como siete dosis y dos bolsas con droga sintética denominada Cristal.
Los capturados en esa ocasión fueron: el dirigente de una banda Luis Enrique, Lenar, Josué David, Ángel David, Francisco Javier, Ricardo Daniel y Jorge Benigno, todos originarios de Honduras; Erick Esaú, de El Salvador; Carlos Efraín, de Guatemala, y los mexicanos Kevin José, José David, Yuiko de Jesús, José Carlos y Alberto “N”, pero a los pocos días obtuvieron su libertad y tan sólo fueron repatriados.
Intrincados callejones y estrechas calles se observan en la zona, en donde casi nadie ingresa / Diario del Sur
Muchas familias han visto y hablan con tristeza del poco esfuerzo de las diferentes corporaciones policiacas, mientras literalmente viven secuestrados en sus viviendas, de las que muy pocas ocasiones salen o se dejan ver.
Ahí no se observa presencia de veladores como se ve en otras colonias. Nadie quiere pasar ratos de convivencia, hacer ejercicio o pasear con sus mascotas, por lo que prácticamente todo está desierto.
La ciudadanía de colonias aledañas como es el caso de San Caralampio, piden que los operativos “ráfaga” no solo se realicen de vez en cuando en el área, sino que se establezcan puntos de control en el malecón, ya que anteriormente los Policletos adscritos a la Secretaría de Seguridad Pública Municipal de Tapachula eran los encargados de preservar la tranquilidad en dicha zona, lo que permitía acudir al lugar, pero hoy prácticamente nadie pasa u ocupa el malecón.