Los detenidos, quienes dijeron llamarse Alfonso y Ana, fueron puestos a disposición de la Fiscalía General del Estado (FGE) por el delito contra la salud
El accidente entre un tráiler y una camioneta en la vía Tapachula–Puerto Madero dejó cuatro personas lesionadas, movilizando a cuerpos de emergencia y autoridades
Los seis imputados fueron puestos a disposición de la Fiscalía General del Estado por delitos contra la salud en Tapachula, en su modalidad de comercialización
Cocaina, marihuana y cristal las drogas más vendidas en Tapachula / Diario del Sur
Motocicletas de alto costo y adicción a los estupefacientes son algunos de los distintivos de los famosos “tiradores de drogas” o narcomenudistas. Son jóvenes entre los 15 y 17 años de edad, que ya no quisieron seguir estudiando, en su mayoría provenientes de hogares disfuncionales. Menores altamente vulnerables, para quienes tener ganancias rápidas se ha convertido en una empresa bajo la consigna segura de no saber cuándo será su debut y despedida, al morir de un “pase” o ser atrapados por la justicia.
La mayoría no cuenta con padres o alguna red de apoyo, han sido abandonados y son presas fáciles, sobrevivientes de la pobreza. Es el audaz modelo de negocio del tráfico de drogas que los selecciona rápidamente, seduciéndolos al ofrecerles un cambio de vida radical y deslumbrante, aunque el precio que pagan es inmiscuirse en las adicciones, de donde muy pocos logran salir.
En entrevista exclusiva, comentan que las drogas que más se distribuyen en Tapachula son marihuana (“mota”), cristal y cocaína, cuyos precios varían según la calidad, ya que dependiendo del gusto del cliente va la pureza, por lo que citan que proveerles se ha convertido en algo común que aprovechan para su mejora económica.
El primero de ellos dice que salió de la secundaria muy desmotivado, ya que siempre tuvo problemas con las materias, principalmente matemáticas. Su entorno en casa era muy disfuncional, sus padres separados, mientras él se refugiaba en sus amigos, con los que jugaba fútbol en la calle. Pero entre ellos había uno revoltoso, al que siempre consideró el mejor de todos.
“Mi pana vio el entorno en donde era yo ignorado pero con ganas de trabajar. Me dijo que aprendiera a vender ‘dulces y animalitos’. En un principio pensé que todo se trataba de una broma, hasta que me enseñó un fajo de billetes de diferentes denominaciones y me recalcó que él estaba ganando harta lana. Después lo vi en la esquina coqueteando a una chica e invitando la Coca-Cola y los Gansitos. Él me regaló mi primer cigarrillo de marihuana, lo encendí y por no saber su sabor ya me estaba ahogando, pero me dijo que eso me sacaría de pobre. Así lo hice mi primer día repartiendo con los amigos de la colonia, ganando mínimo 600 pesos, fácil y sencillo, saludaba y al mismo tiempo entregaba lo que querían”.
Lo de moda y lo más barato es, la droga denominada cristal / Diario del Sur
Indicó que al iniciarse en ese mundo, al principio sus repartos los hacía a pie, generando al mes alrededor de 5 mil pesos de ganancia. Luego logró comprar primero una moto seminueva, tenis originales y hasta celulares de alta gama, por lo que dejó de depender de su familia totalmente y se puso en este negocio.
“Es raro, ¿sabes? Porque dije que quizás sería un profesionista, en este caso un arquitecto, pero mira tengo ropa de marca. Lo que gano me alcanza para tener lo que no tendría a esta edad. Los riesgos están donde quiera, hasta te puedes morir de un resbalón en plena calle. Yo no considero que mi actividad sea ilícita ya que él que me compra es por voluntad propia, gano dinero fácil y sencillo sin molestar a nadie”.
Otro, quien dijo que a los 17 años busca ser una estrella de rock, comentó que su música y carisma han sido una opción para poder llegar a sus consumidores y que la mayoría son mayores de edad, quienes le piden puro menudeo.
“Hay días que no te miento, me llevo mínimo 300 y máximo hasta mil pesos diarios. Siempre cae algo. Algunos me dicen ¿tienes de la verde?, que se refiere a la marihuana; o dame un cristalazo, obviamente se trata de la droga conocida como cristal; o dame un ‘sobre de talco’ o ‘un animalito’, refiriéndose a la cocaína. Nunca pensé que saldría de pobre, no se me daba meterme a seguir estudiando la prepa, ni la universidad. Sí, vengo de familia muy humilde pero mi visión es otra: ser un microempresario sin causar daño, quien la quiere es porque le gusta y para mantener un vicio hay que chambear”.
Un cigarrillo de marihuana oscila entre 25 y 50 pesos, dependiendo de qué tan buena calidad sea la hierba.
La bolsita de cocaína, con un peso aproximado a los 37 gramos, tiene un costo de 200 pesos, misma a la que también la solicitan con el sobrenombre de “animalito”.
El cristal va de los 70 a los 100 pesos, siendo esta droga la que actualmente está desbancando a la cocaína por su bajo costo y fácil adquisición.
Pese a los beneficios que tienen los llamados “tiradores”, reconocen que repartir drogas no es la forma adecuada para conseguir cosas caras para presumir o eso tan inalcanzable para mucha gente común. Indican que son conscientes de que esto no será para siempre y que esperan salir de ello sin ningún problema el día que quieran retirarse del “negocio”.
“Nuestro consejo es que no es lo mejor de lo mejor. No es sentirse en las nubes, no es tener poder para ejercer. Hubiéramos preferido tener más opciones, que nuestras familias se hubieran sentido orgullosas, pero por logros de estudio: ser un médico, ingeniero, pertenecer a las fuerzas armadas o tener alguna profesión con la que pudiéramos ayudar al prójimo. Esto no va a ser toda la vida. Tenemos que andar con doble vida siempre, pero es mejor ser natural y no ocultar algo, desgraciadamente ya estamos metidos… y pues, ¿qué más nos queda?”, señala uno de ellos.
Para ellos, la forma de expresar su “éxito” y ganancias es usar ropas de marca, cadenas de oro, relojes y perfumes carísimos. Dicen que viajan por la República Mexicana con grupos de amigos, buscan las novias más elegantes, van de fiestas a bares y cantinas, siempre consumiendo la mejor botella, buscando ser y pertenecer a un mundo al que en realidad no pertenecen.
Se sienten como si pertenecieran a familias con altos recursos económicos, mostrándose deslumbrados, pero al final son sabedores que eso no es así, evidenciando sus vacíos existenciales y los traumas o situaciones difíciles que vivieron en sus cortas vidas.
“Cada uno a lo suyo. No puede existir de un solo lado, la balanza debe ser pareja. Queríamos ponernos oro en los dientes como algunos raperos de Estados Unidos, pero eso ya es volarnos la barda, ¿me entiendes? Parecíamos gringos, mejor el oro lo ocupo en cadenas o pulsos, para vernos bien fresones”, concluye uno de éstos jovencitos, que en su mayoría intentan pasar desapercibidos, pero que en realidad se mueven entre el bajo mundo para conseguir lo que otros les compran como “dulces o animalitos”.