¿Tu gato es agresivo cuando juega? 7 señales para saber cuándo parar
Entender el comportamiento de tu gato durante el juego y reconocer las señales de agresividad es clave para mantener una relación saludable y segura
Connie Ramírez / Diario del Sur
Cómo juegan los gatos
1. Acecho: Los gatos se agazapan en el suelo y se preparan para saltar y emboscar a su “presa”.
2. Salto: Realizan saltos hacia adelante para atrapar objetos o dedos con sus patas delanteras.
3. Arrastrar y coger objetos: Usan sus patas para explorar y mover objetos, y en algunos casos, tirar cosas de mesas.
4. Caminar con sigilo: Su cuerpo se tensa, su cola se baja y sus orejas se echan hacia atrás mientras se acercan sigilosamente.
5. Jugar a pelear: Corren, se persiguen y se muerden, controlando sus garras y dientes.
El juego social alcanza su punto máximo alrededor de los tres meses y luego se sustituye por el juego con objetos. Los gatos adultos siguen jugando, aunque generalmente con menos intensidad.
¿Mi gato es agresivo?
Sin embargo, si tu gato comienza a mostrar señales de agresividad, es importante estar atento a las siguientes 7 conductas:
Además de estas señales visuales, los gatos también pueden emitir sonidos como:
Tipos de agresividad en los gatos
1. Defensa del territorio: Un gato puede agredir a otros animales o personas que invadan su espacio personal.
2. Agresividad redirigida: Ocurre cuando un gato se enfrenta a un “invasor” fuera de su alcance, como un gato extraño, y redirige su agresividad hacia su dueño o hacia otro gato en casa.
3. Agresividad por miedo: Si el gato se siente amenazado o sobreestimulado, puede morder para defenderse.
4. Dolor o enfermedad: Si un gato está enfermo o le duele algo, puede volverse más agresivo al tratar de protegerse.
Cómo gestionar la agresividad
El primer paso es identificar el motivo detrás del comportamiento agresivo de tu gato. Si observas señales de agresividad, hay algunas estrategias que puedes aplicar para manejar la situación:
Evita usar tus manos o pies como juguetes. Redirige la energía de tu gato lanzándole juguetes o usando señuelos de caña de pescar para mantener el juego bajo control.
Haz pausas en el juego. Si el juego se vuelve brusco, detén la actividad durante un par de minutos para que tu gato se calme.
Recompensa el comportamiento tranquilo. Cada vez que tu gato juegue de manera tranquila y controlada, prémialo con caricias o golosinas.
Si tu gato parece agresivo constantemente o muestra signos de dolor, es importante llevarlo al veterinario para asegurarte de que no haya problemas de salud subyacentes.
Entender el comportamiento de tu gato durante el juego y reconocer las señales de agresividad es clave para mantener una relación saludable y segura. ¡Recuerda, el juego siempre debe ser divertido y seguro tanto para ti como para tu felino!





























