Propiedades digestivas: Desde tiempos remotos, el laurel ha sido utilizado para aliviar problemas digestivos como gases, indigestión y cólicos estomacales. Ayuda a calmar el tracto gastrointestinal y promueve una digestión saludable. En regiones como Oaxaca y Chiapas, en México, era común utilizarlo para aliviar el dolor de estómago diluyendo sus hojas en licor de caña.
Expectorante eficaz: El laurel posee propiedades expectorantes que ayudan a aliviar la congestión en el pecho y los pulmones. Facilita la expulsión de mucosidad, siendo útil en el tratamiento de la tos y resfriados comunes. En comunidades como los tzótziles, se combinaba con otras hierbas para tratar la tos grave o tos ferina.
Acción antibacteriana y antifúngica: Los aceites esenciales del laurel tienen propiedades antibacterianas y antifúngicas, útiles en el tratamiento de infecciones cutáneas y respiratorias.
Rico en antioxidantes: El laurel contiene antioxidantes que protegen las células del cuerpo contra el daño causado por los radicales libres, reduciendo así el riesgo de enfermedades crónicas y el envejecimiento prematuro.
Analgésico natural: Estudios sugieren que el laurel posee propiedades analgésicas que ayudan a aliviar dolores de cabeza, musculares, articulares y menstruales.
Antiinflamatorio: Sus compuestos antiinflamatorios ayudan a reducir la inflamación en el cuerpo, beneficiando a personas con artritis y otras enfermedades inflamatorias.
Agentes antiinflamatorios: Las hojas de laurel contienen propiedades antiinflamatorias que pueden aliviar condiciones como la artritis y otras enfermedades inflamatorias, según la National Library of Medicine (NIH) de Estados Unidos.