Día de los abuelos: ¿por qué se celebra dos veces en el año?
Ambas fechas buscan reconocer su rol en la familia y la sociedad, aunque no existe una conmemoración oficial a nivel nacional
Ambas fechas buscan reconocer su rol en la familia y la sociedad, aunque no existe una conmemoración oficial a nivel nacional

Connie Ramírez / Diario del Sur
Cada año, millones de familias mexicanas celebran con cariño y gratitud a los abuelos, pilares fundamentales en la vida de muchos hogares. Sin embargo, pocos saben que esta festividad tiene dos fechas en el calendario: el 26 de julio y el 28 de agosto.
La primera, 26 de julio, coincide con la festividad católica de San Joaquín y Santa Ana, considerados los abuelos de Jesús. Esta celebración tiene raíces religiosas y se conmemora principalmente en comunidades católicas de América Latina y Europa.
Por otro lado, el 28 de agosto ha sido adoptado de manera más popular en México desde hace décadas, promovida por distintas instituciones y escuelas, aunque ninguna de las dos fechas está reconocida oficialmente por decreto federal. Ambas, sin embargo, se han convertido en oportunidades para reflexionar sobre el papel invaluable de los adultos mayores y fomentar una cultura de respeto y cuidado hacia ellos.
La celebración del Día de los Abuelos varía según el país. En Estados Unidos, por ejemplo, se conmemora el primer domingo después del Día del Trabajo (Labor Day), en septiembre. En España, coincide con el 26 de julio, al igual que en otros países con fuerte tradición católica como Portugal y Brasil.
En Canadá, Italia, Francia y otras naciones europeas, la fecha también cambia, muchas veces ligada a iniciativas sociales para reconocer la importancia del envejecimiento digno y activo. Esta diversidad refleja las distintas formas en que el mundo valora y reconoce a las personas mayores.
Más allá de las celebraciones, el envejecimiento de la población representa uno de los mayores desafíos sociales y económicos para el país. De acuerdo con el Gobierno de México, se estima que para el año 2050, cerca del 30% de la población mexicana tendrá 65 años o más. Esta transformación demográfica presionará seriamente los sistemas de Seguridad Social y, si no se aborda con políticas previsionales efectivas, podría comprometer el desarrollo y la calidad de vida de toda la sociedad, afectando de manera particular a los adultos mayores.
Por ello, además de honrar a nuestros abuelos con flores y abrazos, urge fomentar una cultura de respeto, inclusión y preparación para el envejecimiento, tanto desde el Estado como desde las familias.