Epilepsia, la batalla contra un enemigo invisible
El tratamiento de la epilepsia abarca medicamentos anticonvulsivos, cambios en el estilo de vida y, en algunos casos, cirugía
Marcia Ramos / Diario del Sur
Este trastorno ocurre cuando el tejido cerebral sufre cambios que hacen que el cerebro se vuelva demasiado excitable o irritable. Como consecuencia, las células cerebrales envían señales eléctricas anormales que ocasionan convulsiones repetitivas e impredecibles.
Causas comunes de la epilepsia Entre las principales causas que pueden desencadenar esta condición se encuentran:
La epilepsia puede presentarse en personas de cualquier edad, pero es más común en niños pequeños y adultos mayores de 65 años.
Existen distintos tipos de convulsiones:
El diagnóstico de la epilepsia se basa en una evaluación neurológica detallada y un electroencefalograma (EEG), que analiza la actividad eléctrica del cerebro. En algunos casos, se requiere un EEG en video en hospitales especializados para observar el comportamiento del paciente durante una convulsión.
Otras pruebas incluyen análisis de sangre, estudios genéticos, pruebas de función renal y hepática, punción lumbar, y estudios por imágenes como resonancia magnética o tomografía computarizada para detectar posibles anomalías cerebrales.
En casos donde los medicamentos no resultan eficaces, se considera la cirugía para extirpar las células cerebrales que provocan las crisis. Otra opción es la implantación de un estimulador del nervio vago, dispositivo que reduce la frecuencia de las convulsiones.
Algunos pacientes encuentran beneficios en dietas especiales, como la cetogénica o baja en carbohidratos, aunque siempre bajo supervisión médica.
Las personas con epilepsia deben evitar factores que desencadenen convulsiones, como el estrés, la falta de sueño, el alcohol y la exposición a luces parpadeantes. Además, es recomendable portar una identificación médica y evitar actividades peligrosas, como nadar solo o conducir si la enfermedad no está controlada.























