Las colonias de nucú, al igual que muchas otras especies de hormigas, están organizadas en castas, y cada grupo cumple una función específica dentro del hormiguero.
Las hormigas cortadoras de hojas se caracterizan por cortar fragmentos de forma redonda, dejando un rastro visual muy particular en la vegetación.
Cuando se tuestan, los nucús desprenden un aroma intenso y penetrante, por lo que su preparación siempre llama la atención.
La alta demanda que ha tenido este insecto en los últimos años ha generado una explotación excesiva, lo cual ha comenzado a ser motivo de preocupación ambiental.
Existe una creencia popular que vincula a la víbora coralillo con los nidos del nucú, a la que llaman “reina de las hormigas”. Sin embargo, se trata de un mito, ya que no hay evidencia científica que respalde alguna relación entre ambas especies.
Los nucús son excelentes excavadoras y sus nidos subterráneos pueden alcanzar varios metros de profundidad, lo que demuestra su gran capacidad de organización.
Además de su valor cultural, el nucú destaca por su alto contenido en proteínas, lo que lo convierte en una opción nutritiva y sostenible dentro de la dieta.