Aquí Querétaro / El Casino
Aquellas tertulias podían alargarse hasta las cuatro de la mañana; a ellas acudía lo más selecto de una sociedad acostumbrada al buen gusto, que encontraba en aquellos momentos una muy buena oportunidad para el relax y el sano entretenimiento.
Algunos meses después el Casino empezó a funcionar gracias a sus espaciosos salones, donde llegaron a bailar a la par un centenar de parejas, boliche y elegantes muebles.
Según el propio Garrido, ahí igualmente se proyectaron películas sin sonido, acompañadas por la música de un pianista, y sirvió de oficina y terminal de los famosos “Corsarios del Bajío”, que recorrían la distancia entre Querétaro y México en siete horas.
El Casino de Querétaro, tanto el español como el posterior, formaron parte esencial de la sociedad de Querétaro. Ahí, al amparo de sus muros, se construyeron historias, se fijaron recuerdos imborrables y se disfrutó ampliamente de la noche.
















