El operativo recorre desde El Colorado hasta la caseta de cuota a Celaya, con participación de policías municipales, estatales, Guardia Nacional y Ejército Mexicano.
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La presa El Batán, ubicada en el municipio de Corregidora, Querétaro, tiene una capacidad de 5.8 mil millones de litros. La presa se alimenta principalmente de afluentes provenientes del municipio de Huimilpan. Este embalse recibe descargas de aguas residuales puntuales y escorrentías urbanas, lo que ha presentado contaminación orgánica y eutrofización en algunas zonas. En 2021 se llevó a cabo un proceso de trituración y hundimiento de lirio acuático que agravó el problema y en 2024 la presa se encontraba al 11% de su capacidad.
Hoy la presa es el centro de un proyecto estatal que busca el reúso de aguas residuales para tratarlas y potabilizarlas, un proyecto que no existe en México. El proyecto pretende modernizar las plantas de tratamiento de aguas y utilizar a la presa como reservorio para su posterior distribución, con una capacidad de mil 700 litros por segundo. De acuerdo a lo que se ha dado a conocer, la tecnología para el tratamiento de aguas se llevará a cabo mediante biorreactores de membrana, ultraozonificación, humedales avanzados y turbogeneración eléctrica con biogás.
Hasta aquí el proyecto parece congruente, sin embargo, existen algunos puntos que no se han mencionado. Primero, no existe normativa nacional para regular la calidad del agua tratada para consumo humano. Lo anterior es muy relevante, ya que no existe experiencia al respecto que garantice la calidad del agua que se utilizará como potable. Potabilizar el agua significa asegurar que estará libre no solo de materia orgánica y microorganismos patógenos, incluyendo virus como el de la hepatitis; sino que no contendrá metales pesados, microplásticos, disruptores endócrinos, compuestos orgánicos volátiles, fármacos y hormonas.
El tipo de descargas que se recibirán deberán estar controladas y evitar la presencia de determinados contaminantes, cosa que hasta ahora no ha sucedido. La tecnología para eliminarlos existe, pero es muy costosa, no solo en la adquisición, sino en la operación y mantenimiento. Si bien ya algunos países utilizan las tecnologías para potabilizar agua a partir de aguas residuales, como Namibia, Singapur, Estados Unidos, Australia, Sudáfrica y Reino Unido, no siempre se utiliza para consumo humano (entre 14 y 30%) y en muchas ocasiones, solo en años secos; la mayor parte se utiliza como riego agrícola.
El reto es enorme y la responsabilidad mayor ya que, si no se garantiza la calidad del agua potabilizada, se pueden presentar serios problemas de salud pública. Es por ello que se hace necesario la normatividad y la generación de experiencia, incluidos los puntos críticos de control.
Sin duda existe la presión por contar con la suficiencia de agua en Querétaro, pero antes de hacer inversiones millonarias sin la experiencia y normatividad, se debe resolver el problema de las concesiones de agua a la industria, en donde solo diez de ellas consumen prácticamente 40 mil millones de litros al año. También resalta la llegada de Data Centers, cuyo consumo de agua es mayúsculo, para el que no estamos preparados. Otro problema más es la capacidad eléctrica necesaria, que habla por sí misma con los constantes apagones y problemas de operación e infraestructura.
En resumen, el planteamiento es técnicamente factible pero no es viable dadas las condiciones actuales en nuestro estado y en nuestro país. Hay que empezar por una verdadera Ley, que garantice el derecho humano al agua para todos, y que elimine las concesiones como punto de partida.