Análisisjueves, 15 de mayo de 2025
Introducir a nuestra práctica diaria las 6 R’s de la sostenibilidad es ya urgente para disminuir la presión que estamos ejerciendo sobre el planeta. Reducir, Reutilizar, Reciclar, Rechazar, Repensar y Reparar son acciones que, llevadas a cabo en lo individual y en lo colectivo, pueden hacer la diferencia. Desde 2005, la Organización de las Naciones Unidad para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) determinó el 17 de mayo como el Día Mundial del Reciclaje, uno de los componentes necesarios para darle utilidad a los materiales que pueden ser utilizados de nueva cuenta.
El reciclaje de residuos sólidos que pueden tener vida útil como materia prima para generar otros productos reduce el volumen de desechos generados y la huella de carbono, contribuyendo así a combatir el cambio climático y proteger el medio ambiente. De esta manera, los residuos se incorporan de forma directa o indirecta a los ciclos de producción y consumo.
La acumulación de residuos sólidos tiene un impacto devastador sobre los ecosistemas y la biodiversidad. De acuerdo con la UNESCO, el 90% de lo que se consume se desecha en un periodo de seis meses y cada año se arrojan millones de toneladas de residuos a los océanos. Más del 90% de las aves presenta plásticos en sus contenidos estomacales y miles de animales mueren por consumir o quedar atrapados en plásticos de diferentes tipos.
De acuerdo con el Global Waste Managment Outlook 2024 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en 2023 se generaron aproximadamente 2.3 mil millones de toneladas de residuos sólidos urbanos en el mundo. Para el 2050 esta cifra puede aumentar a 3.8 mil millones de toneladas si no se implementan acciones para la gestión adecuada de residuos.
En México, para el 2022 se dio cuenta de 47 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos, el equivalente a 129 mil toneladas diarias. De estos, se estima que el 70% termina en rellenos sanitarios y, con ello, pierden su valor. Es por eso que se deben establecer estrategias que promuevan la concientización y acciones asertivas por parte de toda la sociedad.
Al reciclar residuos sólidos se evita de forma directa la contaminación de suelo y agua, disminuye la deforestación y emisión de gases de efecto invernadero, se protege a la fauna y baja la acumulación de basura que puede ser foco de enfermedades, atraer plagas y dañar la salud pública. Todos estos efectos contribuyen a evitar el deterioro del paisaje, ahorrar recursos naturales, mejorar el consumo energético, generar empleo verde y, sobre todo, a evitar el aumento del cambio climático.
Poner en marcha no solo el reciclaje, sino cada una de las 6 R’s y prácticas de Economía Circular protege a nuestro planeta y nos permite fortalecer la sostenibilidad. Vincular nuestros hábitos con dinámicas sostenibles también nos permitirá llevar una vida más sana y garantizar un mundo mejor para las generaciones que nos siguen, quienes aprenderán con nuestro ejemplo.