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Análisisviernes, 10 de enero de 2025

Contraluz / Bolaños en 1983

El reto de urbanizar era enorme pues a la par surgían nuevos asentamientos en lo que hoy es la mancha urbana como Peñuelas, Reforma Agraria, Santa Bárbara, Emiliano Zapata, etcétera, que reclamaban acciones de gobierno para llevar los servicios mínimos indispensables. 

Un ejemplo es Bolaños que surgió en 1972 con casas de lámina, madera y cartón, sin agua, drenaje, ni vialidades pavimentadas o empedradas. 

En 1976 se inició la regularización de asentamientos en los ejidos de Bolaños, Menchaca y Casa Blanca. 

Conocí Bolaños poco después. Allí estuve a principios de 1983 acompañado por el buen fotógrafo Francisco Camacho a petición de mi director y amigo Rogelio Garfias Ruiz quien nos sugirió un reportaje sobre esa nueva zona habitada… 

Constituía Bolaños lo que entonces se llamaba “ciudad perdida” (¿?) o,  eufemísticamente “asentamiento humano irregular”. 

Peñas, tierra y polvo acordonaban escuálidas viviendas de techos de lámina o cartón con escasos muros de ladrillo o materiales y con muchos “tambos” cercanos a las puertas de las casas a la espera de ser llenados con pipas que pasaban de vez en cuando. 

“Ahí instalaron las primeras casas cuando el ejido empezó a vender lotes de 10 por 25 a 12 mil pesos…. Y que después la Corett –Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra- empezó a regularizar. 

“Vino después otra venta: el ejido continúa vendiendo lotes de 10 por 25 a 30 mil pesos… “Mientras los niños juegan un grupo de adolescentes y jóvenes se gastan la tarde recargados en una barda donde nos cuentan que están “cotorreando el punto”. 

“Cuando piden una foto a Camacho su risa no es ya como la de los niños: Abajo de la foto, grita uno de ellos, póngale “hombres trabajando”. Lo festejan todos y vuelven a recargarse en el muro mientras la tarde se achata en grises cada vez más oscuros. 

Recién ganaron un pleito; un fraccionamiento residencial que estaría enfrente levantó un muro en la entrada principal. Pelearon para que lo tumbaran y ganaron. 

“Las niñas y niños de la procesión ya se metieron a sus casas, se esfumaron entre cánticos, carreras y risas. Las de la cuerda y el perro también. Dando tumbos un camión maltrecho anuncia la llegada de más vecinos que tuvieron qué ir al centro. 

Abajo, en el valle, la ciudad rebosa de luces”.   

Hasta aquí el reportaje de principios de 1983. 

Con el tiempo, estado, municipios y pobladores han ido haciendo su tarea a través de diversos programas que han dignificado toda la zona norponiente de la ciudad. 

Ahora hay luz, hay agua, drenaje, programas de limpieza en toda la colonia, con calles transitables. 

Bolaños tiene ya también su templo parroquial “María Puerta del Cielo” que es atendido por la congregación de los “Operarios del Reino de Cristo” teniendo inicialmente como vicario parroquial al padre Prisciliano Hernández Chávez. 

Querétaro ha cambiado y en mucho para bien, gracias a su población y a muchas de sus autoridades que han sabido asumir su quehacer. 

No perder el rumbo es la consigna de hoy. 

Trabajar, educar, participar y dialogar, son las claves que Querétaro ha empeñado para ser tierra de paz y desarrollo. Los retos son muchos, pero vale la pena insistir en que la cercanía de autoridad y sociedad es vital para dirimir diferencias, y para enmendar errores.

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