Contraluz / El Conservatorio, remembranzas
El dicho de Gregorio quedó plenamente confirmado el pasado día 18 durante la celebración litúrgica en el Templo de Teresitas donde personal docente y alumnado del Conservatorio realizaron serias denuncias y exigencias de destitución.
Miembro del Seminario de Cultura Mexicana y de la Sociedad de Geografía y Estadística; dirigió además por muchos años el Orfeón de Querétaro (Coro del Conservatorio) y compuso varias obras musicales de carácter religioso, escolar, recreativas y didácticas.
Tras una infancia feliz y plena de trabajo, estudios, juegos y canto en 1937, relató, surgió el gran encuentro de su vida: la música y el arte en general.
“Mi abuelo paterno nos inscribió a mí y a mi hermano en el Conservatorio de Música; ahí conocí a mi segundo padre, mi consejero y amigo, el padre Cirilo Conejo Roldán y desde entonces mi pasión ha sido la música y la enseñanza de ésta”.
Después, tiempos de cambio: el Colegio Civil, el trabajo en una factoría de la Ciudad de México, ambos sin dejar la música que alentaba en la Escuela y el Conservatorio Nacional.
Pasó luego por las lides sindicales en Querétaro de donde fue electo para el Comité Ejecutivo del Sindicato de Maestros y posteriormente delegado al Congreso Nacional.
Y así, de 1971 a 1985, rejuveneció, ordenó, amplió y enriqueció el edificio y todo el acervo del Museo con un trabajo disciplinado, arduo y entusiasta.
En 1986 fue nombrado cronista de la ciudad por el gobernador Mariano Palacios Alcocer y el presidente municipal Manuel Cevallos Urueta, labor que desempeñó con gran atingencia.
Hoy, pese a tener reconocimiento de la SEP y de haber poblado a Querétaro de músicos, coros, docentes de enorme nivel y vocación de servicio como Esperanza Cabrera, Carmen Septién, Eduardo Loarca, Emma López, Felipe de las Casas, Aurelio y Luis Olvera, Ezequiel















