Contraluz / Gala histórica
El concierto inició 15 minutos después de la hora señalada con una espléndida intervención de la Orquesta Filarmónica de Querétaro dirigida por el maestro Enrique Patrón de Rueda que interpretó la Suite de la Ópera Carmen de Bizet.
La Filarmónica, interpretó entonces la inmortal obertura de la Urraca Ladrona de Rossini misma que recogió atronadores aplausos especialmente para flautas y maderas.
Ya totalmente conectado con un público devoto entonó con la filarmónica la canción napolitana Funiculi Funiculá de Luigi Denza en la que, bajo su dirección, fue acompañado por gran coro de voces que se unieron desde luneta y gradería.
Cerró la primera parte con La dona é mobile, de la ópera Rigoletto de Verdi, alargando con delicadeza y control excepcional los artilugios de la parte final, con impecables agudos.
La segunda parte inició con el Intermedio de la zarzuela La Leyenda del Beso de Soutullo y Vert por la Filarmónica de Querétaro, para dar paso al aria Te quiero morena, de la zarzuela El Trust de los Tenorios, de José Serrano.
Entonces Camarena contó que como a todos en México le encanta la música popular, la que cantamos todos.
La noche terminó entre ovaciones y aplausos y peticiones sin fin de arias y canciones, incluidos temas de Cri Cri –Camarena tiene un álbum grabado en vivo con canciones de Gabilondo Soler- solicitadas por cuatro pequeñas que aplaudían de pie entre sonrisas y gritos.
Ingeniería o música
Javier Camarena ha contado su historia en diversas entrevistas en las que ha destacado que tras estudiar dos años ingeniería asumió que ese no era su camino, sino la música, tocar bien algún instrumento:
“Tenía 19 años y estaba muy viejo para empezar a estudiar piano o guitarra. La edad máxima para piano es 12 años y para guitarra, 17. La única opción para la que cubría todos los requisitos era la carrera de canto”.
Camarena siguió la recomendación de su profesora y cambió de residencia con la intención de seguir creciendo vocalmente.
Después de años de esfuerzo, estudio y disciplina, en 2004, obtuvo el primer lugar en el Concurso Nacional de Canto, Carlo Morelli.
El concurso fue en agosto y para noviembre ya estaba haciendo su debut en Bellas Artes, interpretando, dirigido por Enrique Patrón de Rueda, a Tonio en La Hija del Regimiento.
Tres años después, personificó en este recinto a Elvino, en cuatro funciones de La sonámbula, de Vicenzo Bellini.
















