Contraluz / Guerra de EU e Israel contra Irán
El viejo aforismo de que es fácil programar el inicio de una guerra e imposible definir el fin de ésta parece reconfirmarse lamentablemente, con todos sus agregados “colaterales”, en la actual guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Apuntó que se trata de “la misma táctica que usaron los israelíes para arrastrarnos a la desastrosa guerra de Irak, que le costó a nuestra nación la vida de miles de nuestros mejores hombres y mujeres”, y “no podemos volver a cometer este error”.
Como era de esperarse, Trump minimizó la dimisión y opinó de su ahora ex colaborador que “siempre pensé que era un buen tipo, pero también débil en seguridad… no queremos a esas personas (...) yo diría que no son inteligentes ni perspicaces.”
La directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, quien se había expresado escéptica ante la guerra, defendió a Trump y expresó que “como comandante en jefe es responsable de determinar qué constituye o no una amenaza”.
Por su parte el consejo editorial de The New York Times criticó al mandatario por declarar la guerra a Teherán “sin explicar su plan al pueblo estadunidense ni al mundo. Ahora parece que, en realidad, no tenía ninguna estrategia definida”.
En Riad convocados por Arabia Saudí, una docena de ministros de Exteriores de países árabes amenazó con represalias a Irán.
En Israel, Netanyahu sugirió mientras tanto la necesidad de una operación terrestre al afirmar que “no se puede hacer una revolución desde el aire” luego de ser cuestionado sobre un posible derrocamiento del régimen iraní.
La inteligencia estadunidense afirmó que el gobierno iraní está consolidando su poder a pesar de los devastadores ataques aéreos conjuntos de Washington y Tel Aviv, reportó The Washington Post.
Promesas
Lo cierto es que la guerra de Trump y Netanyahu parece que continuará... para contento de la industria armamentista y angustia de quienes saben y conocen las dimensiones de las nuevas armas de contención y de ataque.
Reza Pahlavi
Mohammad Reza Pahalaví fue el último Sha (rey) de Irán, nación a la que gobernó desde 1941 hasta su derrocamiento en la Revolución Islámica de 1979.
El Sha falleció en Egipto en 1980 a causa de un cáncer luego de deambular en su exilio por México, Estados Unidos y Panamá.
En la región vino apenas dos años después la guerra del Golfo, conflicto armado entre Irak y una coalición de 42 países liderada por Estados Unidos.
Muchos países se unieron a la coalición liderada por Estados Unidos formando la alianza militar más grande desde la Segunda Guerra Mundial.
La mayor parte del poder militar de la coalición provenía de Estados Unidos, con Arabia Saudí, el Reino Unido y Egipto como los mayores contribuyentes, en ese orden.
La ofensiva fue una victoria decisiva para la coalición, que liberó Kuwait.
La posguerra
Tras el conflicto, la Organización de las Naciones Unidas impuso a Irak un severo embargo que produjo gravísimos trastornos sociales y económicos en el país.
En 2002, George W. Bush acusó a Irak de constituir un “eje del mal” junto con Corea del Norte e Irán, desencadenando la invasión de Irak de 2003 bajo pretexto de tener gran cantidad de armas de destrucción masiva y de tener vínculos con Al Qaeda.
El 5 de noviembre de 2006, tras dos años de juicio, Huseín fue condenado, junto con otros dos acusados, “a morir en la horca”.
La ejecución tuvo lugar el día 30 de diciembre de 2006.
Casi veinte años después la guerra ha vuelto a la región y de nuevo, es difícil suponer cuándo terminará, cuántas vidas costará y los impredecibles daños que arrojará, no solo en la región, sino a todo el mundo.

















