Contraluz / Masacre de 1972 en la Olimpiada de Múnich
Pero a pesar de ello, 53 años después de los Juegos Olímpicos de 1972, posiblemente la mayoría recuerden los Juegos celebrados en Múnich por la brutal tragedia que los empañó, más que por los logros y los récords deportivos.
A las 4:25, los extremistas insertaron una llave maestra en la cerradura y abrieron la puerta hacia un vestíbulo que daba hacia los apartamentos israelíes de la Villa Olímpica.
Tras forcejear con algunos de los atletas, los militantes palestinos mataron a dos y tomaron de rehenes a nueve deportistas y entrenadores israelíes.
Los palestinos de “Septiembre Negro” lograron el traslado de los nueve rehenes a un aeropuerto de Múnich, donde las fuerzas de seguridad de Alemania Occidental intentaron rescatarlos.
El improvisado0 plan de rescate fracasó y se desató una masacre en la que murieron los nueve deportistas israelíes y un oficial de la policía de Alemania Occidental, además de cinco de los ocho pistoleros palestinos de “Septiembre Negro”.
Tras su liberación, los tres terroristas fueron trasladados a Libia, donde según testigos, fueron recibidos como héroes por el líder Muammar Gaddafi.
Solo uno de los atacantes, Jamal Al-Gashey, sobrevivió y hasta finales del siglo XX aún se pensaba que vivía escondido.
Como también era previsible, Israel acusó después a las autoridades de Alemania Occidental de no haber proporcionado la seguridad adecuada en los Juegos.
Posterior a la masacre hubo magnas ceremonias en las que se denunció el terrorismo, y entre rituales solemnes, con música orquestal, se honró a los atletas israelíes asesinados.
Guerra contra el terrorismo: Meir
Días después de la tragedia en la Villa Olímpica de Múnich la entonces primera ministra israelí Golda Meir, declaró ante el Parlamento de su país la “guerra contra el terrorismo”.
“Se trataba, explicó Efraim Halevy, quien dirigió el Mossad de 1998 a 2002, de pagar el precio por llevar a cabo un acto de terrorismo; no sólo de hacer justicia, no se trataba de ojo por ojo y diente por diente, sino de crear un efecto disuasorio consistente”.
Y así, durante la operación “Cólera de Dios”, militantes del grupo “Septiembre Negro”, que se atribuyó el ataque y alegó actuar en nombre del pueblo palestino, fueron perseguidos por toda Europa y Medio Oriente.
En dicha intervención, parte de la campaña “Cólera de Dios”, murieron también varios civiles libaneses y palestinos y dos agentes israelíes.
La “venganza”
La obra, que inspiró la película “Múnich“ del cineasta estadounidense Steven Spielberg, enumera las muertes que ocurrieron en varios países de Europa, antes y después del ataque en el paseo marítimo de Beirut.
El 16 de octubre de 1972, el traductor palestino Wael Zwaiter se convirtió en el primer blanco de la operación “Cólera de Dios” en Europa, según el escritor canadiense George Jonas.
Varias fuentes confirman que el Mossad sospechaba que Zwaiter era el jefe de “Septiembre Negro” en Roma y dos agentes israelíes lo asesinaron disparándole 11 veces cuando regresaba a su apartamento en la capital italiana.
Cuatro meses después, el 6 de abril de 1973, Basil al-Kubaisi, identificado por medios libaneses como miembro del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), fue asesinado a balazos en una calle de París.
Presunto miembro del “Septiembre Negro”, Mohamed Boudia murió tras la explosión de un coche bomba el 28 de junio de 1973 en París.
Los asesinatos no se acabaron allí. Zaid Muchassi, representante de la OLP en Chipre, murió en una explosión en la habitación de un hotel en Atenas, la capital de Grecia.
Brenner apuntó además que también hubo especulaciones de que el secuestro del avión de Lufthansa fue un “montaje de los alemanes” o que al menos les sirvió como una oportunidad para deshacerse de los militantes palestinos y sacarlos de Alemania.













