Contraluz / Ultiminio vs Moore y el canto de Bob Dylan
Ahora que se ha vuelto a hablar –de nuevo un poco- de Bob Dylan, figura señera de la música, el canto y la palabra en la segunda mitad del siglo pasado y parte de éste, vale recordar uno de sus grandes temas referido al mundo del boxeo.
El programa se había planeado para celebrarse el 16 de marzo, pero hubo de ser pospuesto por lluvia para el jueves 21 de marzo de 1963.
Una multitud de 26 mil aficionados, muchos de ellos latinos, abarrotaron el coso. Además se trató del primer combate boxístico televisado a nivel nacional en Estados Unidos.
Moore escuchó la cuenta de protección y se levantó aturdido sólo para recibir, ante un réferi impávido, nuevos poderosos golpes que lo mandaron contra las cuerdas, cuando sonó la campana. Pero ya era tarde.
Se dijo que sus heridas fueron causadas al rebotar la nuca contra la tercera cuerda baja del encordado.
Aún en el cuadrilátero Davey Moore, enredada la cabeza en una toalla, fue entrevistado para la TV: “Es sólo que no fue mi noche, dijo. Puedo pelear mucho mejor. Creo que puedo noquearlo. Simplemente no pude reponerme”.
Entonces se tomó la cabeza y comenzó a sentirse mal. El vestidor fue desalojado de reporteros. Moore se quejaba de intenso dolor.
Finalmente cayó de costado, desmayado, inconsciente.
De emergencia lo llevaron al White Memorial Hospital de Los Ángeles donde se le diagnosticó daño cerebral irreparable causado por una hemorragia e hinchazón en la base del cráneo.
El canto de Dylan
Entonces a las pocas semanas Bob Dylan estrenó su canción: “Who kills Davey Moore?” (“¿Quién mató a Davey Moore?”)
En dicho canto cada personaje implicado en el drama de Davey Moore se deslinda de la culpa: el mánager, el público, los periodistas, el rival, el referí. Una culpa que no es de nadie…
¿Quién mató a Davey Moore?
¿Quién mató a Davey Moore?
¿Cuál fue la razón?
“Yo no, -dice el árbitro-, no me señaléis con el dedo.
Pude haber parado la pelea en el octavo asalto y quizás haberle evitado su destino,
pero la multitud me hubiera abucheado, estoy seguro
diciendo que les habían estafado.
Es una lástima que haya muerto pero sabéis que yo también estaba muy presionado. no fui yo quien le tiró.
No podéis culparme de nada”.
¿Quién mató a Davey Moore?
¿Cuál fue la razón?
“Nosotros no, -dice la furiosa multitud cuyos gritos llenaron el recinto-.
Es muy triste que muriera aquella noche, pero nosotros sólo queríamos ver una buena pelea.
No queríamos que muriera, sólo queríamos ver un poco de sudor, no hay nada malo en eso.
No fuimos nosotros los que le derribamos.
No podéis culparnos de nada”.
¿Quién mató a Davey Moore?
¿Cuál fue la razón?
“Yo no, -dice su mánager dando chupadas a su gran puro-.
Es duro tener que decirlo, siempre pensé que estaba bien.
Es una pena para su mujer y sus hijos que haya muerto
pero si estaba enfermo debió decirlo, no fui yo quien lo tiró.
No podéis culparme de nada.”
¿Quién mató a Davey Moore?
¿Cuál fue la razón?
“Yo no, -dice el apostador con el boleto todavía en sus manos-.
No fui yo quién le noqueó, mis manos no le tocaron.
No hice nada malo, de todos modos aposté a él mi dinero. No fui yo quien le tiró,
No podéis culparme de nada.”
¿Quién mató a Davey Moore?
¿Cuál fue la razón?
“Yo no”, -dice el cronista de boxeo, que golpeando las teclas de su vieja máquina, dice, “el boxeo no tiene la culpa,
hay igual peligro en un partido de fútbol.”
Añadiendo, “las peleas a puñetazos seguirán, es la vieja costumbre americana.
No fui yo quien le tiró, no podéis culparme de nada.”
¿Quién mató a Davey Moore?
¿Cuál fue la razón?
“Yo no, -dice el hombre cuyos puños le dejaron tendido en una nube de tinieblas, él vino de Cuba
donde el boxeo ya no está permitido.
“Le golpeé, sí es cierto, pero para eso me pagaron.
No digáis asesinato, no digáis crimen, fue el destino, la voluntad de Dios.”
¿Quién mató a Davey Moore?
¿Cuál fue la razón?
Reacciones
Tras la muerte de Moore, igual que en otras ocasiones, se originó un debate en el que participaron entre muchos otros, líderes políticos, organizaciones civiles y deportivas, y dirigentes religiosos.
El gobernador de California, Pat Brawn, pidió prohibir el deporte de los puños, mientras que el periódico del Vaticano –Osservatore Romano- declaró la práctica del box como “moralmente ilícita”.
Por su parte la comisión de Box de California introdujo algunas normas: que se acolcharan las cuerdas del ring, que se añadiera una cuarta cuerda, y que se aflojara la cuerda inferior, medidas que en efecto se empezaron a aplicar desde la muerte de Davey Moore.
Hoy en Springfield con una estatua en una plaza pública se rinde homenaje a Davey Moore y una extensa canción de Bob Dylan se resiste a caer totalmente en el olvido.

















