Diversidades / Hombres que sufren en silencio. La crisis de las masculinidades que México aún no quiere mirar
Pero más allá del ruido digital, el tema es profundamente político y social. Y también es un asunto que debería ocupar un lugar central en la agenda pública de Querétaro.
Sin embargo, hay otro fenómeno del que se habla mucho menos y que también está creciendo: la epidemia de soledad masculina.
Paradójicamente, mientras el debate público se polariza entre quienes defienden la masculinidad tradicional y quienes la cuestionan, el fondo del problema sigue sin resolverse: no estamos construyendo modelos de masculinidades saludables.
Si realmente queremos prevenir la violencia, atender las adicciones y enfrentar la crisis de salud emocional que viven muchos hombres, el tema de las masculinidades debe dejar de ser marginal y convertirse en una política pública estructural.
En otras palabras, hablar de masculinidades no es una moda académica ni un capricho ideológico. Es una política de prevención social.
Porque si no cuestionamos los modelos de masculinidad que generan violencia, aislamiento y frustración emocional, seguiremos atendiendo únicamente las consecuencias y no las causas.
La violencia familiar, las adicciones y el suicidio masculino no son problemas aislados. También son síntomas de un modelo cultural que enseñó a los hombres a callar el dolor, esconder la vulnerabilidad y enfrentar la vida en soledad.
Por eso el debate sobre masculinidades no debería quedarse en redes sociales ni en discusiones ideológicas. Debería convertirse en una prioridad de política pública.
Porque mientras discutimos qué significa “ser hombre”, muchos hombres están lidiando con su dolor en silencio.
Y algunos de ellos no están perdiendo el debate.
Están perdiendo la vida.

















