Análisissábado, 7 de junio de 2025
Expediente Q / Batán
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En Querétaro, el problema del agua no es una amenaza futura: es una realidad que ya se siente en las calles y en los negocios; sorprende y decepciona que cada vez que se propone una solución de fondo, como el proyecto de El Batán, aparezca el grupo de ambientalistas de siempre a criticar sin proponer.
Pamela Siurob y Mary Ibarra encabezan ahora la oposición a esta nueva propuesta, con el argumento de que “el agua de El Batán está contaminada” y que “ya nos prometieron agua para 50 años con el Acueducto II”. Lo que no dicen es que, precisamente gracias al Acueducto II, Querétaro no ha colapsado en materia hídrica; fue una decisión valiente, técnica y estratégica que sigue dando resultados y de no haberse hecho, las ambientalistas estarían de igual forma criticando lo que no se hizo; cuestionar con ligereza, sin reconocer su impacto positivo, es francamente irresponsable.
En cambio, lo que sí vemos es cómo los mismos discursos de siempre se reciclan: que si el agua es para los Data Centers, que si los intereses inmobiliarios, que si la infraestructura es débil... pero ningún estudio en mano, ningún diagnóstico alternativo, ninguna propuesta concreta; es bien fácil oponerse a todo cuando no se tiene la presión de ofrecer soluciones viables para una ciudad en constante crecimiento.
Si el agua va a ser el tema más importante para Querétaro en las próximas décadas y lo será, el debate debe estar a la altura; no se puede permitir que la discusión sea secuestrada por posturas ideologizadas o por quienes se presentan como defensores del medio ambiente solo cuando hay cámaras enfrente. Si hay preocupaciones técnicas, que se documenten. Si hay alternativas, que se presenten. Pero si lo único que hay es oposición política disfrazada de ambientalismo, entonces no están defendiendo el agua: la están utilizando.
El Batán merece una evaluación seria, no una condena anticipada; porque lo que está en juego no es un proyecto gubernamental ni una narrativa electoral: es el derecho de los queretanos a abrir la llave y tener agua. Con todo respeto, no se garantiza con pancartas ni ruedas de prensa de las de siempre y ahora con los diputados de Morena de fondo; mejor que nos digan si a su parecer y conocimiento El Batán, no es viable que nos digan por dónde hay que ir.
Hoy Agustín Dorantes rinde informe, pero lo que muchos quieren ver no son cifras, sino señales. Porque más que rendir cuentas, el evento huele a pasarela, y más que informe será destape. Si la estructura panista aparece en pleno, no será casualidad: el panismo ya no se guarda las formas, solo calibra los tiempos y varios andan el modo candidato.