Las encuestas han vuelto a la escena política de México y Querétaro, como actores recurrentes en la antesala de cualquier elección; la más reciente es Demoscopia Digital que presenta un panorama donde el Partido Acción Nacional (PAN) lleva una ventaja de 10 puntos sobre Morena y donde Luis Nava, Felifer Macías y Agustín Dorantes encabezan las preferencias en el blanquiazul. Del otro lado, Gilberto Herrera, Celia Maya y Beatriz Robles figuran como los favoritos dentro del partido guinda.
La pregunta aquí es ¿qué tanto reflejan estas encuestas la realidad y qué tanto buscan moldear? Siempre se dice que las encuestas son una fotografía del momento, pero en política, más que un retrato, suelen convertirse en un lapiz de color que busca pintar escenarios favorables o presionar a los contendientes. Con meses por delante para la definición de candidaturas, los datos arrojados parecen más bien una herramienta de posicionamiento que una radiografía.
No es nuevo que las encuestas se usen para generar percepción; los números no solo informan, también influyen, la diferencia de 10 puntos que presenta Demoscopia a favor del PAN puede convertirse en un argumento de peso para la narrativa de continuidad en el estado, mientras que para Morena implica un desafío por alcanzar.
Los beneficiados en este ejercicio son Luis Bernardo Nava, con 16.9 puntos, encabeza la lista en el PAN, seguido de cerca por Felifer Macías con 14.7. Roberto Cabrera, con 6.4 por ciento.
En Morena, la historia se repite con Gilberto Herrera, Celia Maya y Beatriz Robles encabezan las preferencias, pero sin un candidato único consolidado, hay otros actores en Morena que se mueven como Luis Humberto Fernández y Santiago Nieto, Sinhué Piedragil y Ricardo Astudillo, que esta encuesta no los toma en cuenta.
Estos ejercicios se convierten más en herramientas presión que en mecanismos de certeza, falta camino por recorrer, y aunque hoy las encuestas nos muestran una supuesta ventaja para el PAN y una posición de candidatos en un largo camino que falta por recorrer.
La ley antichapulineo tiene mucho de seriedad y de necesidad de implementarla para no ver tanto tránsfuga político dando espectáculos, pero no había necesidad que la diputada Abigail Arredondo se caracterizará del personaje de “El Chapulín Colorado” y diera la nota de esta forma; la política hoy ha tomado tintes que superan a la comedia y la tragedia.