Análisisjueves, 17 de abril de 2025
Expediente Q / Protagonismo
De Rebote
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Los incendios forestales y de pastizales que han golpeado a Querétaro, como el reciente ocurrido el martes en la zona conocida como el Tangano, deben ser un llamado urgente a la acción, pero también a la coherencia. “Los Ambientalistas” han emitido un pronunciamiento en el que, con tono condescendiente, reconocen el esfuerzo de brigadistas, autoridades y ciudadanos que se han jugado la vida en la línea de fuego; como es normal lo que debería ser una propuesta propositiva, termina pareciendo una lista de exigencias sin que se le vea mucho la responsabilidad compartida.
Es legítimo y necesario exigir claridad sobre los daños a nuestro medio ambiente, pedir investigaciones y aplicar la Ley Forestal para evitar la especulación inmobiliaria en zonas naturales. Pero lo que resulta preocupante es la falta de propuestas concretas desde quienes se autodenominan defensores del medio ambiente. Piden diagnósticos, presupuestos, restauraciones, pero ¿qué están dispuestos a aportar más allá del “conocimiento”?
La defensa del medio ambiente no puede basarse únicamente en comunicados y demandas. Se requiere trabajo de campo, colaboración con autoridades, y sobre todo, disposición a formar parte activa de las soluciones, no solo del discurso. Si hay tanta claridad en lo que se debe hacer, ¿por qué no tomar la batuta y dirigir la orquesta?¿ por qué no buscar financiamiento mixto o incluso adoptar zonas para su restauración?
La crisis ambiental no se resuelve con protagonismos ni con exigencias desde el púlpito de las redes sociales y las ruedas de prensa; se requiere trabajo colectivo, pero sobre todo, coherencia. Ojalá los ambientalistas de Querétaro comprendan que el verdadero liderazgo ambiental se demuestra en los hechos, no en los comunicados, bienvenida su labor y su entrega pero ya es tiempo de pasar a una acción más operativa desde la llamada sociedad civil.
Cada elección, el mismo guion: Morena, PRI, Verde y PAN se lanzan acusaciones mutuas por bardas pintadas y espectaculares con caritas sonrientes, como si fueran víctimas del sistema y no sus principales actores. Lo irónico es que tienen en sus manos la solución: legislar con claridad en el Congreso. Pero prefieren el teatro mediático, los discursos huecos y las denuncias que no llegan a nada. Si de verdad quisieran un juego limpio, ya habrían reformado las reglas. Mientras tanto, siguen montando el mismo espectáculo cada tres años y nosotros seguimos pagando la función de sus trinquetes.