Neurona ciudadana / Educación secuestrada
Pero si nos quedamos sólo en los titulares, perdemos de vista lo esencial: la educación pública en México atraviesa una crisis profunda, estructural… y largamente ignorada.
Entonces, ¿qué estamos esperando?
Y sí, necesitamos también acuerdos políticos reales. Que sindicatos y gobiernos se sienten a la mesa y hablen de educación, no de cuotas ni cargos. Porque la educación pública no puede ser más un botín político. Ya no.
Pero para lograrlo, necesitamos un pacto social honesto. Uno que deje atrás la simulación. Porque mientras unos marchan y otros gobiernan, millones de niñas, niños y adolescentes siguen aprendiendo mal, aprendiendo poco o, peor aún, dejando de aprender.
Y eso, no deberíamos permitirlo más. La educación en México no puede seguir esperando. Y mucho menos, seguir secuestrada.

















