¿Cuáles serían los highlights de la edición?
Este año Ambulante llega a Querétaro con una programación de más de 110 películas que vienen de 28 países diferentes y habladas en 35 idiomas. Como siempre, vamos a visitar espacios públicos.
La inauguración será el 19 de marzo en el Jardín Guerrero con el documental Llamarse Olimpia (2025), de la directora Indira Cato, que habla sobre el trayecto de Olimpia Coral desde que empezó como activista hasta que la propuesta de ley pasó–Ley Olimpia reconoce y sanciona la violencia digital. Tipifica como delito la difusión, producción o comercialización de material íntimo (fotos, video, audios) sin consentimiento, con penas de 3 a 6 años de prisión–. Es una mirada muy cercana y muy ética del caso.
También tendremos una función en el Jardín Zenea con el documental de Ed Maverick, La nube en el jardín en vivo desde la Sala Nezahualcóyotl (2025), que muestra un concierto que dio y que se convierte en una especie de ‘santuario de sinceridad y redención colectiva’. Va a ser súper bello.
Cerraremos la gira también en el Jardín Guerrero con el estreno nacional del documental Ultras (2025), muy en el espíritu del Mundial de Fútbol. Habla sobre las diferentes porras o barras de distintas partes del mundo, cómo se organizan, cómo es la comunidad y cómo el fútbol se ve desde otro lugar, donde las barras representan lo social, lo político y lo cultural de cada territorio.
¿Qué otras actividades acompañarán las proyecciones?
Además de las funciones al aire libre, tendremos actividades en otros municipios. Habrá funciones en San Juan del Río y en Amealco, con la idea de no quedarnos solamente en la capital.
También tendremos un taller con el proyecto Río Abierto, que es un archivo peruano. Será para personas interesadas en la creación de un acervo personal o territorial. La actividad se llama Contracampo amazónico: sobre el proyecto Río Abierto. Comenzará el 20 de marzo y habitará el Museo de la Ciudad.
Las infancias también serán atendidas con Ambulantito, que es esta sección que abraza a las familias. Tendremos una colaboración con Hey Banshee para hacer un cuentacuentos drag posterior a un programa de cortos que habla mucho sobre identidad de género. La actividad se llama Érase una vez…, busca celebrar la diversidad, la imaginación y el derecho a ser a través de las historias que invitan a niñas y niños a explorar identidades, emociones y mundos posibles. Será el 21 de marzo a las 12:00 horas en el Museo de la Ciudad.
Habrá además dos masterclasses: una con Mónica Taboada-Tapia, directora colombiana que viene con su documental Alma del desierto (2024) y que hablará sobre los cruces del arte con la actividad llamada Cada cuerpo es un centro: creación, estética y ética en el cine de no ficción. Se realizará el 24 de marzo a las 12:00 horas en el Auditorio Felipe de las Casas de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Querétaro.
La otra será con Rodrigo Herranz, productor consolidado en México, quien hablará sobre cine independiente y cómo realizarlo. Esta actividad será el 25 de marzo a las 16:00 horas en el Auditorio Esperanza Cabrera en colaboración con la Licenciatura de Cinematografía de la UAQ.
Como sedes también estarán el Museo de la Ciudad y la Cineteca Rosario Solano, donde habrá funciones durante toda la semana.
¿Cuál es el tema central que articula la programación este año?
El tema central de esta edición es confabular. Pensamos que confabular era una manera de hablar de cómo los espacios en los que creamos comunidades son aquellos en donde realmente se ejerce la democracia.
Creemos que estos ejercicios participativos surgen como el musgo, de abajo hacia arriba. Este tema abraza la programación de manera general. Entre las preocupaciones que atraviesan la edición está la lucha climática.
Tenemos una sección llamada Ecologías del cine, que desde hace seis años estamos trabajando de manera constante. También abordamos temas de género y disidencia sexual, así como periodismo y libertad de expresión.
Tendremos incluso un conversatorio con personas de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ.
Estos temas abren la puerta a otros problemas sociales: no podemos hablar de crisis climática sin hablar de migración, ni de género sin hablar de seguridad y violencia. Son asuntos que queremos poner sobre la mesa para dialogar e imaginar mejores futuros.
Entre los estrenos, ¿cuáles consideras imperdibles?
Uno de los documentales que no se pueden perder es Historias del buen valle (2025), de José Luis Guerin, un documentalista español. Es un estreno en México y fue con el que inauguramos la gira en Ciudad de México. La propuesta se ambienta en las afueras de Barcelona, donde Antonio cultiva flores desde hace más de 90 años y, junto a Makome, Norma, Tatiana, la música y romances clandestinos, surge una forma poética de resistencia ante los conflictos urbanos y sociales del mundo.
Creo que es el estandarte del tema de este año, porque muestra la confabulación en su máxima expresión. Aborda temas como la gentrificación, la migración, la tercera edad y la crisis de la vivienda.
Pero además, desde la forma fílmica, es ver la obra de uno de los grandes cineastas de los últimos tiempos.
¿Cómo aborda Ambulante las problemáticas sociales que aparecen en su programación?
Tenemos muchas alianzas y colaboraciones con organizaciones de base que trabajan con las temáticas que también nos interesa poner sobre la mesa.
Por una parte buscamos ampliar la visibilidad de ciertas problemáticas que, si no eres activista o cercano a la causa, quizá no conoces.
Pero también, con el trabajo en territorio, en cada lugar al que viajamos buscamos sumarnos a lo que ya está ocurriendo ahí. Las temáticas son un paraguas, pero en cada territorio se manifiestan de manera diferente. En ese sentido, Ambulante funciona como plataforma y también como apoyo a lo que se necesita en cada lugar.
¿Por qué seguir apostando por el documental independiente?
Ayer teníamos una plática con Kamal Aljafari, un documentalista palestino, y decía algo muy claro: el uso de las imágenes también es resistencia y también es ocupación.
Si podemos mostrar las realidades de diferentes latitudes y de diferentes personas, es una devolución de lo que ocurre en cada lugar.
Por eso somos muy cuidadosas con la programación. Tener una cámara también es poder, y contar historias es poder. La pregunta es desde qué ángulos utilizas ese poder.
El documental nos permite visibilizar la otredad y reconocer que existen personas que no piensan como nosotros. También permite reconocer el trabajo que se hace en distintos lugares y mostrar otras formas de hacer cine.
¿Cómo ven la escena cinematográfica en Querétaro?
Nuestra relación con Querétaro tiene muchas capas. Desde el equipo de voluntarias hay personas que se dedican a la programación y también a la producción de cine. Nosotras creemos firmemente que Ambulante es una escuela en todos sus procesos. Desde ahí surge un semillero de personas que pueden dedicarse a la exhibición o a la producción.
En la sección Coordenadas, por ejemplo, tendremos dos programas regionales donde vemos una gran diversidad de trabajos: algunos más experimentales y otros que hablan del territorio. Nos interesa cómo la forma fílmica se expande, no solo el documental que registra, sino también el documental que experimenta.
Además están las colaboraciones que tenemos en Querétaro, como el trabajo con Doqumenta. Ahora estamos planeando el segundo encuentro de documentalistas en el marco de Ambulante.
También trabajamos con la Universidad Autónoma de Querétaro porque es importante mantener ese vínculo con estudiantes. Son apuestas de largo aliento y ahora estamos empezando a ver el momento de la cosecha.