Últimamente has hablado en tus análisis del regreso del totalitarismo, ¿consideras que es un fenómeno cíclico el que estamos viviendo?
Creo que estamos viviendo un cambio de época que se manifiesta después de una fase esperanzadora, de la promesa de la expansión de la democracia y de los derechos humanos. Ahora enfrentamos un retroceso en el cual estos dos valores se encuentran bajo amenaza. La democracia se deteriora en muchos lugares del mundo y los derechos humanos están siendo pisoteados. Por lo tanto, el péndulo de la historia se vuelve hacia atrás. Hay algunos elementos que nos remontan a época pasadas, pero considero importante que podamos estudiar a la época por lo que es y no debemos desviarnos de la interpretación precisa de las características de este tiempo, porque es la compresión la que nos llevará a resistir las corrientes oscuras que nos amenazan. Eso justamente es lo que aspiro hacer con el ensayo que he publicado, el tratar de ayudar a comprender y tratar de enseñar caminos de resistencia.
¿Cuánto tiempo consideras que duró ese período esperanzador?
Yo diría que formalmente empezó con la caída del Muro de Berlín en 1989 y terminó con la invasión de Ucrania por parte de Rusia en el 2022. A mi ver, son los dos episodios que marcan un inicio y fin de un período, que por supuesto no es perfecto, porque está lleno de problemas, abusos, pero en el que cabía la posibilidad de cultivar la esperanza y un orden basado en reglas.
En tu libro hablas de dos tipos de resentimientos modernos: la de las clases populares y la de las grandes potencias, ¿por qué?
He tratado de analizar los elementos definitorios de lo que considero que ha marcado esta nueva época, definitivamente hay muchísimos, pero llegué a la conclusión de que estos dos son los más relevantes: la lucha entre potencias y una lucha de clases.
En el primer plano, creo que hay un intento de revancha de potencias que durante la fase de hegemonía de Estados Unidos, quedaron marginadas y subyugadas, y que tratan de reafirmar su centralidad, reconquistar espacios de poder de distintas formas: Rusia por las armas y China por otros medios económicos, por mencionar algunos países. Así que por ahí va la corriente de lucha entre las potencias que tratan de reformular el orden que plasmó Estados Unidos junto sus aliados.
La otra corriente es el malestar que ha surgido desde las clases populares, en parte por las democracias. Este malestar tiene distintas causas y se reflejan con el auge de las fuerzas populistas que alcanzan el poder o que condicionan el ejercicio del poder en tantos países.
Por lo tanto, llegué a la conclusión de que estas dos corrientes son las principales que configuran nuestro tiempo y que además interactúan entre sí, así que se retroalimentan y juntas conforman un remolino que succiona hacia un abismo la democracia y los derechos humanos.
¿Quiénes se encuentran en medio de estos enfrentamientos?
No siento que hay un punto intermedio. Lo que sí, es que hay fuerzas que se quedan comprimidas entre estas acciones y, sustancialmente, son las fuerzas que creen que un mundo basado en reglas, las que creen en democracias liberales con sistemas de equilibrio de poder, que creen en una política hecha de diálogo matizado, maduro, de búsqueda, de consensos.
Yo diría que esas fuerzas son las que se encuentran en medio, pero en un punto que sufre bajo ataque. Quienes son partidarios de un mundo multilateral y basado en reglas, están claramente perdiendo la batalla.
¿Consideras que volvefemos al período de paz en algún momento?
Pensar en el futuro es abrumador. Siempre es un deporte de alto riesgo y actualmente vivimos en un momento de reajuste, de profundo desorden, de caos, así que predecir que llegue un momento de paz no suena posible.
Pero la verdad yo siento que toda resistencia nace desde una postura individual. La esperanza tiene que nacer de uno mismo, no se tiene que esperar a que sea un gobierno el que la construya. Con ello no quiero decir que las personas individualmente pueden cambiar el mundo, porque eso se hace de manera colectiva; pero el posicionarse contra las fuerzas oscuras tiene que nacer desde la iniciativa personal.