Este 23 de enero se cumplen 40 años de tu programa. Si te pregunto qué estabas haciendo hace cuatro décadas, ¿qué se te viene a la mente?
Era un momento muy particular. Veníamos del sismo del 85, mucha gente de la Ciudad de México llegó a Querétaro y yo fui uno de los que se quedó aquí. La idea original ni siquiera era hacer un programa tan largo: iban a ser seis o siete emisiones nada más. Pero la gente empezó a decir “que siga, que siga”, y así, casi sin querer, ya pasaron 40 años.
¿Cómo nace el programa como tal dentro de Radio Universidad?
En ese entonces existía una barra que se llamaba Antologías. Dentro de esa barra estaba el espacio dedicado a los Beatles y se quedó como Antología de los Beatles. Después la barra desapareció, pero el programa siguió… y siguió… hasta llegar a estos 40 años.
Antes de Radio Universidad intentaste en otra estación, ¿no?
Sí, en Canal 98, que era la única estación que tocaba música en inglés. Pero ahí no había producción, solo presentaban canciones. Yo fui a ofrecer el programa y me dijeron que además de regalar mi trabajo tenía que pagar el desplazamiento del locutor. Entonces me sugirieron Radio Universidad… y ahí encontré no solo un espacio, sino un aprendizaje enorme.
¿Ahí comienza también tu formación como locutor profesional?
Exactamente. Empecé el programa a los 21 años y en 1988, a los 23, obtuve mi licencia de locutor profesional, que en ese entonces otorgaba la Secretaría de Educación Pública. Luego vinieron cursos de la BBC de Londres, Radio Nederland, Deutsche Welle, el IMER… y me fui metiendo cada vez más en el mundo de la radio y la comunicación.
Siempre has dicho que este no es solo un programa musical. ¿Por qué?
Porque poner éxitos de los Beatles es lo más fácil. Lo difícil —y lo interesante— es llevar a la gente a conocer toda la obra. Explicar el contexto, qué estaba pasando con cada uno, en qué etapa estaban. Cuando le das ese marco a una canción, la escuchas distinto. Esa ha sido siempre mi idea.
Además traduces las letras, algo que hoy parece obvio pero antes no lo era tanto.
Claro. Al principio era muy importante que la gente supiera de qué hablaban las canciones. Hoy hay más herramientas, pero entonces era casi una labor artesanal. Para mí, la música debía dejar algo más.
¿Qué satisfacciones te ha dado el programa en estos años?
Muchas. Desde llevar grupos de radioescuchas a conciertos de Paul McCartney, hasta recibir mensajes profundamente emotivos. Recuerdo uno de un muchacho que escuchaba el programa con su papá en la carpintería cuando tenía seis años. Su padre falleció, él se hizo cargo del taller y cada vez que escucha el programa siente que vuelve a conectar con él. Eso no tiene precio.
También historias muy fuertes…
Sí. Hubo una persona en el reclusorio de Toluca a la que le grababan los programas porque era lo único que pedía. O niñas que me visitaban cuando tenían 12 o 13 años y hoy son señoras con hijos que incluso colaboran en los festivales. Eso te dice que el programa acompaña vidas.
Has innovado también con secciones especiales, ¿verdad?
Sí, desde marzo de 2024 empezamos la sección “Las mujeres en la historia de los Beatles”, donde Pilar Rosales presenta a las mujeres que rodearon al grupo, no solo parejas sino fotógrafas, primas, tías… es una visión distinta que no creo que exista en otro programa en el mundo.
Tu programa ha tenido momentos de exclusividad, como la primicia del concierto gratuito de Paul McCartney en el Zócalo.
Así es. En 2012 fui el primero en dar a conocer que Paul McCartney se presentaría en el Zócalo. Nadie más lo sabía. Me llegó la información por un familiar de Marcelo Ebrad y decidí compartirla como un trascendido. Muchos se rieron, pero luego se confirmó. Fue un golpe de suerte, pero también el resultado de estar bien conectado.
Has vivido muchos momentos históricos al aire.
La radio es muy intimista. Me tocó comentar en vivo el atentado contra Colosio, por ejemplo. Estábamos en cabina, con la televisión encendida, y la información llegó en ese momento. Eso es algo que solo la radio te da: estar acompañando mientras el mundo pasa.
En estos 40 años también cambió la tecnología.
Totalmente. Empezamos con viniles, cartucheras, cintas de carrete abierto. Era todo muy artesanal. Hoy todo es digital. Pero al final lo importante sigue siendo lo mismo: tener algo que decirle a la gente. Alguien dijo que la radio es lo que sucede entre una canción y otra… y estoy totalmente de acuerdo.
A pesar del streaming y las plataformas, la gente sigue escuchando radio.
Y eso lo agradezco muchísimo. Hoy pueden estar en Netflix, Spotify o YouTube, pero siguen ahí. Entonces uno se pregunta: ¿qué les doy para que se queden? Y ahí está el reto.
Tu programa también ha derivado en festivales y proyectos paralelos.
Sí, llevo más de 25 años participando en festivales y 15 ya con el nombre del programa, en esto Tere Ortiz me ha ayudado muchísimo, es ella la que realmente coordina todo. El Festival Antologías de los Beatles ha sido muy importante. Querétaro responde de una manera increíble. Siempre digo —aunque a algunos no les guste— que es la capital de la beatlemanía en México.
—Han pasado por ahí muchos homenajes y momentos históricos.
Sí, hemos reconocido a figuras como Adolfo Fernández Zepeda “La voz universal”, Ricardo Calderón, Fernanda Tapia, Luis de Llano, Manuel Guerrero, Diego de Cosío, Arturo López Gavito, David Estrada… y también hemos impulsado a grupos tributo, como The Wigs, que hoy ya vuelan solos.
Después de 40 años, ¿con qué sueña un locutor como tú?
Entrevistar a Paul McCartney (risas). Estoy seguro de que podría hacerle una entrevista distinta. Pero más allá de eso, me quedo con los aprendizajes, con la gente y con la certeza de que este programa dejó algo. Yo no busco récords, solo hago lo que me gusta… y mientras la gente quiera seguir escuchando, aquí seguimos.