Colectivo Bravo por el Arte: hablan de la migración desde la mirada de quienes no se van
Las integrantes de la asociación civil buscan utilizar el arte y la cultura para sensibilizar a la población sobre las problemáticas sociales que afectan la comunidad de Presa de Bravo
Su propuesta escénica cuenta con asesoría en dirección por Leo Cabrera, y fue realizada con el apoyo a la Producción teatral 2023 de la Secretaría de Cultura del estado de Querétaro y el Instituto Queretano de la Mujer.
En medio de la autogestión, la compañía impulsa un festival de clown nacional y presentan “Apzurdo”, una obra que convierte el humor en una herramienta para la crítica
“Mi trabajo no es fijar quién está bien o quién está mal, para eso está la Legislatura”, respondió la titular de la dependencia, Ana Paola López Birlain
A fin de apoyar a dos de sus integrantes, la agrupación universitaria organizó un ciclo de conciertos que reafirman su vocación solidaria y su vínculo con la comunidad
Se realizarán 23 funciones en espacios culturales como el Centro de las Artes de Querétaro, Museo de la Ciudad, La Gaviota Teatro y el Museo Histórico de la Sierra Gorda
Por la celebración de las 150 presentaciones de La Olla y el Cucharón, la compañía incorpora por primera vez Lengua de Señas Mexicana, abriendo camino hacia una escena cultural más inclusiva
Se integran de 10 madres de familia de entre los 35 y 50 años de edad / Foto: Irais Sánchez / Diario de Querétaro
Cuando se habla de la migración, el enfoque suele recaer en la travesía de las personas que se van y su llegada al país vecino, pero poco se escribe sobre la familia que por diversas circunstancias terminan quedándose en México; justo ese es el enfoque del trabajo teatral y artístico que ha desarrollado el Colectivo Bravo por el Arte, una agrupación queretana conformada por 10 madres de familia habitantes de las localidades migrantesPresa de Bravo, Bravo y sus alrededores.
Su primer montaje escénico lleva por nombre Sueños perdidos y en él transforman su sentir en una propuesta que aborda la migración desde la mirada de las personas que se quedan, sobre todo de las mujeres que han tenido que “abandonar” sus sueños personales para cumplir ciertos roles en el hogar y su comunidad. Esta iniciativa es impulsada por Pao Méndez, artista escénica y promotora comunitaria. Para conocer sobre este proyecto, Diario de Querétaro tuvo la oportunidad de dialogar con la coordinadora del proyecto, al igual que con algunas artistas que integran el colectivo: Moni Silva, Rosa Isela García, Rosy Silva, María Isabel y Karla.
“La obra une poco a poco los hechos reales que nos ha tocado vivir, las problemáticas de nuestras comunidades y los usos y costumbres del espacio en el que habitamos”, explicó Moni Silva, una de las actrices e integrantes del colectivo, en entrevista
“Yo tengo el testimonio de mi madre, ella se fue para Estados Unidos de ilegal, así que el tema de la obra es muy importante para nosotros, y creo que es algo que sí se debería tocar porque no se habla mucho de todo lo que sucede cuando alguien se va, de lo que acontece en la familia que se tiene que quedar. Al final es un proyecto muy personal porque gran parte de lo que presentamos son testimonios de nosotras mismas”, compartió por su parte Rosy Silva.
Las artistas coincidieron en que como mujeres les ha tocado ser más independientes y asumir otros papeles dentro del núcleo familiar que tradicionalmente no les correspondían. “Usualmente son los hombres los que se van, así que una como mujer tiene que aprender a manejar tractores, a cuidar a los animales, el terreno, la casa, hacer tareas domésticas, poner un tanque de gas. Terminamos haciendo de todo, y luego eso se vuelve muy complicado porque cuando regresa tu pareja, tu hijo o el familiar que se fue, pues ya no quieres la ayuda. Eso complejiza la dinámica familiar porque como una suele ser la que resuelve, cuando el paisano regresa a veces hasta se siente como si ‘estorbara’ o ‘perturbara’ el flujo de la rutina, y pues es que ellos también traen otra realidad y eso hace que choquen con lo que nos toca vivir acá en México”, añadió Marisol.
Actualmente, las comunidades de donde ellas provienen se integran aproximadamente de 2 mil personas, la gran mayoría son mujeres e infantes; por lo que las posibles modificaciones en las políticas migratorias de Estados Unidos pueden representar un cambio completo para su forma de vida.“A mí se me haría muy interesante ver mi comunidad llena de personas, porque digamos que somos mil personas en total, pero que viven aquí somos unas 300 y el resto se encuentra en Estados Unidos, quienes ya hicieron su vida allá y luego los únicos que regresan son los adultos mayores, que vienen pues a pasar sus últimos días en su lugar de nacimiento. Pero te digo, nosotros en realidad solo nos preparamos para recibirlos en Navidad, uno se prepara y se mentaliza, pero creo que la convivencia diaria sería muy complicada. Los que viven allá ya están acostumbrados a otro estilo de vida, a otra realidad, y veo muy complicado que puedan adaptarse a vivir nuevamente en nuestro país”, agregó Marisol.
Para ellas el idioma, la educación y el ritmo de vida pueden ser factores muy importantes que pueden llegar a afectar el potencial regreso de sus familiares a México, y aunque se encuentran a la expectativa de lo que puede llegar a suceder, no se encuentran del todo optimistas de este cambio.
El colectivo Bravo por el Arte ha operado desde el 2009, pero quedó formalmente constituido como asociación civil en el 2015.Su principal función es de acompañamiento y creación de lazos entre las mujeres de la comunidad. En los últimos tres años se han dedicado a la creación artística a través del teatro, la danza aérea, la danza folclórica y otras disciplinas escénicas.