“El cine le debe mucho al teatro y pocas veces lo reconocemos”: Diego Luna
En el cierre del Hay Festival Querétaro, el cineasta afirmó que muchos cineastas comenzaron en las tablas y han aportado a la industria fílmica desde esa experiencia
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Fue en el Teatro de la Ciudad, junto al director teatral Diego del Río, donde el actor, director y productor se reunió con el público / Foto: Irais Sánchez / Diario de Querétaro
Todo el mundo quería ver a Diego Luna en Querétaro. La expectativa crecía: muchos esperaban escucharlo hablar sobre su trayectoria en el cine, sus participaciones en grandes producciones como Star Wars o su papel al frente del festival Ambulante, el proyecto que ha impulsado el cine documental en todo el país. Pero no fue así. El actor, director y productor mexicano tomó otro rumbo y habló de la deuda que el cine tiene con el teatro mexicano, una disciplina que llegó a su vida mucho antes que el séptimo arte.
En conversación con el director teatral Diego del Río y el periodista Javier Lafuente, Luna recordó que todo comenzó en su juventud, cuando el teatro se convirtió en el lenguaje con el que aprendió a comunicarse con su padre, el escenógrafo Alejandro Luna.
“De niño no aprendí a hablar con mi papá”, dijo. “Mi madre fallece cuando yo soy muy chiquito y me toca crecer y forjarme como espectador, ciudadano y persona con mi padre. Y es a través del teatro que empiezo a entablar una conversación con él. Era más fácil hablar de teatro que de fútbol o de cualquier otro tema y para mí era alucinante lo que el teatro me abría”, relató.
Desde ese momento, agregó, reconoció al teatro no solo como una herramienta para pensar y cuestionar el entorno, sino también para crear conexión con los otros a través de historias que cobran vida al instante, y generan esa sensación en el público de “no estar solos”.
“Por eso el teatro es una de las cosas más hermosas que tiene este país”, sostuvo. Y aunque reconoció el “centralismo” en el que se encuentra, lo describió como un arte crítico, beligerante e inclusivo en todo el territorio.
Al final de la charla, los artistas abrieron el diálogo con el público / Foto: Irais Sánchez / Diario de Querétaro
Subrayó, además, que el cine mexicano también le debe mucho a las tablas, pues gran parte de los profesionales que hoy conforman la industria comenzaron en el teatro: “Hoy el cine que hacemos vive la realidad que vive por el teatro, porque el teatro ha sido la fuente de inspiración, el espacio, el taller y el gimnasio donde se han ejercitado esos músculos (…) El cine está lleno de gente que se formó en el teatro, y eso hace a nuestra cinematografía muy especial. Como cineastas pensamos en el público de una forma que está totalmente influenciada por la experiencia teatral, porque hay una cercanía con el público, un acompañamiento que en el cine no pasa. Así que pienso que el cine le debe mucho al teatro y pocas veces lo reconocemos”.
Diego del Río coincidió con él y resaltó el compañerismo propio de las producciones teatrales. A diferencia de lo que ocurre en un set de cine, dijo, en el teatro se construyen pequeñas sociedades modelo, donde los departamentos se tocan, todos hacen de todo y se genera “una experiencia amorosa” comparable a la de estar con un amigo.
Ambos creadores destacaron también el papel del público, cuya entrega completa cada montaje escénico y lo hace irrepetible en cada función. “Mi papá siempre me decía que le interesaba ver las obras en su estreno y en su cierre, porque ese tránsito terminaba de definir el proceso, cuando el público se involucra”, compartió Luna.
Ayer concluyó la décima edición del Hay Festival Querétaro, que durante cuatro días reunió a 150 participantes de 17 países. Con sedes en Querétaro, Tequisquiapan, Huimilpan y Pinal de Amoles, el programa incluyó presentaciones de libros, conferencias, exposiciones, conciertos, talleres y actividades accesibles para públicos diversos.