Conspiración de Querétaro: más de 20 mujeres insurgentes salen del anonimato
Sus nombres habían quedado en el olvido, pero una investigación reciente recupera a las queretanas que, junto con la Corregidora, fueron clave en el levantamiento de 1810
Sea cual fuere su grado de participación, Hurtado Galves subraya la necesidad de ampliar los estudios sobre las mujeres en esta etapa de la historia más allá de “las heroínas de bronce”, ya que hasta ahora su presencia ha sido poco reconocida.
La Corregidora
“Su clara postura de apoyo hacia la causa insurgente la hizo blanco de adjetivos calificativos que hoy demuestran que su valor y arrojo no disminuyeron durante los años que duró la guerra”, se lee en la investigación.
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Por su participación en la lucha, muchas de ellas fueron juzgadas, apresadas e incluso fusiladas / Foto: Archivo / Diario de Querétaro
Poco se conoce sobre la participación de las mujeres en la Independencia de México y aún menos acerca de su papel en la Conspiración de Querétaro, el movimiento clandestino que dio origen a la lucha armada de 1810. Entre las queretanas, la historia suele recordar únicamente a Josefa Ortiz de Domínguez; sin embargo, como señala el historiador José Martín Hurtado Galves, fueron muchas más las mujeres que se sumaron a la causa, aunque hasta ahora se ha investigado poco sobre la identidad de aquellas insurgentes.
En su libro Mujeres queretanas en la Independencia (Fondo Editorial de Querétaro, 2024), el investigador documenta por primera vez a al menos 24 insurgentes que participaron en la conspiración y da cuenta de lo que sucedió con ellas tras ser denunciadas y apresadas por el ejército realista.
“Doce de ellas fueron denunciadas; seis sufrieron encarcelamiento, inclusive, en algunos casos, sin que se les hubiera denunciado directamente; y de seis no pudimos encontrar la pena que se les dio por haberse manifestado a favor de los insurgentes”, se lee en la investigación.
El autor advierte que la cifra podría ser aún mayor, pues no contempla a todas aquellas mujeres que participaron de manera indirecta: como esposas, hijas o hermanas de insurgentes, o bien, porque sus casas funcionaron como almacenes de armas o como sede de reuniones clandestinas.
En la lista aparecen hasta el momento: María Justa Aldama y Patiño (hermana de Juan Aldama); Francisca Altamirano; Mariana Bustillos; María Antonia Cervantes; Rosalía Cervantes; María Josefa Domínguez (hija de Miguel Domínguez, de su primer matrimonio); María Estanislao Sánchez (esposa del jefe insurgente Sebastián González); Estrada (de nombre desconocido, madre del boticario Estrada); María Jesús González; Fortunata Lazo (esposa de Domingo Veraza, soldado del Cuerpo de Caballería de Sierra Gorda); María Agustina y María Dolores Luna (hermanas del cura Felipe Luna); Mariana (de apellidos desconocidos); Dolores Morales (integrante de la organización secreta Los Guadalupes); Mariana Nava (esposa del licenciado Manuel María Ramírez de Arellano); Josefa Ortiz (esposa del corregidor Miguel Domínguez); Manuela y Teresa Osores (hermanas del cura de Santa Ana, Félix Osores Sotomayor); Guadalupe Rea (esposa del alcaide de la cárcel, Ignacio Pérez); Agustina Robledo (esposa del soldado realista Matías Fuentes); Ignacia Rodríguez; María Sánchez (sirvienta de J. Ángel de Illescas); Ignacia Uturriaga (también miembro de Los Guadalupes), y María Zendejas (esposa del administrador de la Renta del Tabaco y comisario de guerra sustituto de Querétaro, Francisco de la Mota y Torres).
Su historia ha sido plasmada en murales del Museo de los Conspiradores / Foto: Archivo / Diario de Querétaro
En el libro, el autor incluye los nombres de más de 140 mujeres insurgentes de distintas regiones del país que participaron en la guerra de Independencia. Muchas de ellas fueron juzgadas, apresadas e incluso fusiladas o ahorcadas. Las razones de su condena iban desde sus vínculos personales con insurgentes y la simpatía hacia la causa, hasta su adhesión mediante acciones como enviar correspondencia, prestar sus casas para reuniones, curar heridos o brindar protección. Otras tuvieron una participación activa: conspiraron, realizaron labores de espionaje, persuadieron a soldados realistas para unirse a los rebeldes, fabricaron cartuchos, encabezaron grupos armados, se vistieron de hombre para comandar tropas, participaron en saqueos o en la matanza de españoles en la Alhóndiga de Granaditas, o mantuvieron comunicación directa con Hidalgo.
El investigador también aborda lo que vivieron las mujeres a lo largo del conflicto, sin importar su postura política, pues muchas fueron víctimas de violencia sexual por parte de ambos bandos. “Las violaciones que sufrían las mujeres eran comunes. No sabemos la cantidad de veces que fueron violentadas ni las brutalidades a las que fueron sometidas; sin embargo, debido a los periódicos insurgentes, así como a algunos reportes militares de la época, podemos formarnos una idea acerca de la brutalidad con que se realizaban estos actos y, sobre todo, reflexionar acerca de la forma en que eran vistos en aquellos tiempos”.
Antes de que estallara la lucha armada, Josefa Ortiz de Domínguez ya se distinguía por su compromiso con la causa insurgente. El libro le dedica un apartado especial, reconociendo que su participación fue decisiva. Desde 1808, su casa —hoy Palacio de Gobierno— albergó reuniones conspiratorias. Y no solo envió un mensaje a Ignacio Allende, a través de Ignacio Pérez, para advertirle que habían sido descubiertos, sino que también hizo llegar una segunda misiva al presbítero Joaquín María Sánchez, con el apoyo de su hijastra María Josefa Domínguez, para que contactara al capitán Joaquín Arias. Este episodio, destaca la investigación, “demuestra su preocupación y ocupación” por asegurar el triunfo de la causa independentista.
“Fue denunciada a las autoridades españolas por su acendrada inclinación a favor de la insurgencia y en contra del gobierno español. (…) Se dijo que ‘la Corregidora es agente efectivo, descarado, audaz e incorregible, que no pierde ocasión ni momento de inspirar odio contra el Rey, a la España, a la causa [de los realistas]’. (…) También se afirmó que era ‘una verdadera Ana Bolena, que ha tenido valor para intentar seducirme a mí mismo (José Mariano Beristáin), aunque ingeniosa y cautelosamente’. —El término ‘seducir’ significaba tratar de convencer al interlocutor para que se uniera a la causa insurgente—. (…)
“Las violaciones que sufrían las mujeres eran comunes” / Foto: Archivo / Diario de Querétaro
Mujeres queretanas en la Independencia forma parte de la colección Cuadernos históricos del Bicentenario de la Consumación de la Independencia, y pronto tendrá su presentación oficial, en la que se regalarán ejemplares. Por lo pronto, la versión digital puede consultarse de manera gratuita en: https://www.cevie-dgesum.com/index.php/88.
José Martín Hurtado Galves, miembro del Sistema Nacional de Investigadores, ha dedicado 30 años al estudio de la Independencia en Querétaro. A lo largo de su trayectoria ha publicado artículos indexados, capítulos de libros y obras a nivel nacional e internacional.
En los últimos años, ha decidido acercar sus investigaciones al público general mediante cuadernillos fáciles de leer, con el objetivo de que más personas puedan acceder a información actualizada —basada en fuentes primarias consultadas en archivos históricos de Querétaro— sobre los hechos ocurridos en este período, con datos revisados y corregidos.
“Mucha de la información que tradicionalmente se ha dicho sobre algunos personajes, así como de la etapa de la Conspiración y de los 11 años de lucha de la guerra de Independencia en Querétaro, es desmitificada en estos libros con base en documentos originales”, asintió el investigador sobre este proyecto.
El autor aclara algunos de estos mitos que rodean este período: la conspiración de Querétaro no comenzó en 1810, sino en 1808. Lejos de ser simples tertulias literarias, los insurgentes se organizaban en una auténtica academia literaria. Su objetivo no era romper completamente los lazos con España, sino lograr la independencia del Virreinato, y no hay evidencia de que la Corregidora haya dado los famosos “tres taconazos”.
José Martín Hurtado Galves lleva 30 años investigando la Independencia en Querétaro / Foto: Donna Oliveros / Diario de Querétaro
Dentro de esta colección destaca un libro sobre Epigmenio González, un queretano históricamente olvidado y hoy reconocido como el primer mártir de la independencia, que fue desterrado a Filipinas durante casi treinta años, participó activamente en la academia literaria Los Apatistas (en ella se reunían los conspiradores de Querétaro) y fue uno de los principales conspiradores de Querétaro.
Epigmenio González, primer mártir de la Independencia será el primero que se presente en este mes, la cita es este jueves 18 de septiembre a las 18:00 horas en el Museo de los Conspiradores (5 de Mayo #18, Centro). La entrada es gratuita y ese día se entregarán ejemplares a los asistentes.
Los Conspiradores Queretanos en 1810, primeras voces de la insurrección, en el que se documenta la participación de hasta 236 personas, de las cuales 24 eran mujeres. Se dan a conocer sus edades, oficios, lugar de nacimiento y el motivo por el cual fueron acusados, entre otros datos. Asimismo, se informa que los conspiradores se reunían en una academia literaria llamada Los Apatistas (de apáticos), que contaba con un presidente y un secretario, y en la que se leían poemas y ensayos literarios. Un aspecto que resalta en este texto es que se demuestra que los queretanos comenzaron a conspirar desde 1808.
José Xavier Argomaniz, primer escritor sobre los conspiradores de 1810, recupera la biografía de este personaje, quien dejó constancia en su diario de los principales sucesos vividos en Querétaro relacionados con la Independencia, desde la conspiración hasta el término de la guerra (tras once años de lucha). En ese sentido, su texto adquiere una importancia relevante, ya que ofrece la perspectiva de un testigo presencial directo.
Todos estos libros, pertenecientes a la colección Cuadernos históricos del Bicentenario de la Consumación de la Independencia, ya se pueden consultar en su formato electrónico en la plataforma:https://www.cevie-dgesum.com/index.php/88