¿Por qué te interesó hacer un libro sobre la cultura gótica?
En realidad no es que yo quisiera escribir sobre eso en específico; sino que yo quería explicarme a mí mismo mi propia vida. Estaba atravesando mis cincuentas y dije, ‘okay, si en este momento le tuviera que contar a alguien lo que he hecho con mi vida y cómo la he vivido, ¿qué le diría?’, así que básicamente esa fue la premisa para este libro y el otro que he escrito (Cured: The tale of two imaginary boys).
¿Cómo definirías lo ‘gótico’?
Siento que tengo la suerte de que realmente no tengo la capacidad de definirlo, solo lo sé. Es algo que ya forma parte de mí, al grado que puedo predecir que alguien será gótico, incluso muchísimo antes de que ellos se den cuenta.
¿Crees que hay elementos de la cultura mexicana que pueden ser consideradas como ‘góticas’? Si es así, ¿cuáles?
Definitivamente, yo siento que muchos elementos de su cultura pueden entrar dentro de la categoría, principalmente porque no es una ‘celebración de la oscuridad’ –dice refiriéndose al Día de Muertos–, sino un reconocimiento de que existe. Y lo veo muy reflejado en la comunidad que vive en Los Ángeles, Estados Unidos, ya que ahí es donde vivo y me ha tocado convivir con los mexicanos que residen allá.
¿Qué fue lo que te hizo sentirte atraído por la cultura gótica? ¿Fue intencional o sucedió de manera orgánica?
Siento que fue muy natural mi llegada a este mundo. No creo que alguien inicie su vida pensando en lo que será en el futuro; sino que uno se convierte en un reflejo del contexto que le toca vivir.
Mi agente literario me dijo, “Yo nunca, nunca recibo libros sobre la vida de personas hasta que tienen al menos unos cuarenta años, porque antes de esa etapa, todavía no te has permitido convertirte en un reflejo de lo que has absorbido con los años”. Así que siento que eso fue lo que pasó conmigo.
En tu libro hablas de lo que te tocó vivir en la época de los ochenta, ¿qué dirías que fue lo que marcó ese momento dentro de la cultura gótica?
Creo que existe la creencia de que todo es producto de su época y de lo que está sucediendo en el momento. Así que cuando nosotros estábamos creciendo, cuando teníamos entre 15 y 16 años, nos vimos envueltos de una escena punk que era muy emocionante, porque en ese momento sentíamos que era imposible igualar o superar a los artistas que estaban en la cima. Así que cuando empezamos a hacer música y empezamos a plasmar nuestras vivencias, siento que no lo hicimos porque tuviéramos un plan; sino porque estábamos reconociendo lo que teníamos a nuestro alcance y tratamos de sacar lo mejor de ello.
En la conferencia de prensa mencionaste que no consideras que este libro es propiamente histórico, pero cumple ese papel. ¿Cuál consideras que es la importancia de usar estas estrategias para hablar de la historia contemporánea?
Mira, para mí fue más simple hacerlo de esa manera. Hay un escritor que me gusta muchísimo, que se llama John Robb, y que tiene un libro muy interesante sobre la historia de la cultura gótica –The Art of Darkness: The History of Goth–. Y por ejemplo, él presenta un texto muy completo, pero muy extenso y la verdad ese no era el tipo de libro que yo quería escribir. Yo quería escribir un libro que le diera a todas las personas que a lo mejor no están tan empapadas del mundo gótico, un poco del sabor de lo que era ser parte de la subcultura, cómo fue vivirla y cómo se expresaba. Mi próximo libro tratará sobre lo que se puede hacer con este conocimiento. Lo pienso llamar como ‘Una guía de autoayuda para góticos’. Eso es lo que pretendo hacer después.
¿Consideras lo gótico como un posicionamiento político?
Pienso que es imposible no considerarlo político. Por su propia naturaleza es una postura y siento que hoy más que nunca, parece una subcultura relevante, ya que existe en un mundo que parece perseguir a las mentes libres.
¿Crees que el mundo gótico abraza a las diversidades?
Sí, siento que por naturaleza acepta muchas expresiones distintas. Las personas que no lo comprenden o que son ajenos, piensan que es un movimiento terrorífico o cerrado, pero en realidad todas las personas góticas que conozco son muy abiertas a aceptar la diversidad. De alguna manera se mantiene cercana a los ideales que estuvieron presentes en la época de los sesentas, y a lo mejor con mayor aceptación por parte de la gente que es ajena a él.
Finalmente, ¿te molesta que el público te siga preguntando sobre The Cure?
Eres muy amable por preguntarme, pero no. Justo hoy le dije a alguien que cuando yo muera ya sé que mi obituario tratará sobre The Cure, sé muy bien lo que va a decir de mí, al igual que todos. Sé que dirá “Lol Tolhurst, miembro fundador de The Cure…’” y está bien. He hecho la paz con ello y ¿por qué no? Fue algo de lo que fui parte y de lo que me encuentro muy orgulloso.
La banda fue muy significativa en mi vida, así que no me molesta que me pregunten sobre ella. Además, la cosa es que con las personas con las que inicié el proyecto, no solo eran mis amigos, son mi familia. He conocido a Robert [Smith] desde que tengo cinco años, es a la persona que he conocido por más tiempo en mi vida, así que no es algo que puedo hacer menos por las situaciones que han sucedido entre nosotros o la banda. Son parte constante de mi mundo y así se mantendrán.