Meten el ring a la galería con “Lucha Efímera”
Se exhibe fotografía, cartel, iconografía mexicana e ilustración de Portaveritas, uno de los artistas queretanos que sobresalen en el pancracio mexicano
Se exhibe fotografía, cartel, iconografía mexicana e ilustración de Portaveritas, uno de los artistas queretanos que sobresalen en el pancracio mexicano

Andrea Elizondo
La lucha libre como rito, como identidad y como punto de encuentro. Esa es la premisa de La Lucha Efímera, proyecto colectivo conformado por cuatro exhibiciones que reúne fotografía, ilustración, cartel e iconografía mexicana.
La propuesta es encabezada por Jesús Antonio Hernández Rodríguez, mejor conocido en el medio como Portaveritas, que reúne en la Galería Libertad a decenas de creadores en torno a la gráfica y el diseño inspirados en el pancracio mexicano; es decir, la lucha libre profesional de México.
En entrevista con Diario de Querétaro, Portaveritas detalla que la muestra también articula a diferentes generaciones. A ello se suma el trabajo de cartel de Beto López —responsable de imagen para proyectos de lucha libre— y una selección que cierra “con broche de oro” con las llamadas Virgencitas Luchonas.
En total, la exposición de virgencitas integra a 49 artistas en esa sección final, provenientes de distintos puntos del país e incluso del extranjero. “Hay gente que viene de Australia, hay gente que viene de Venezuela. Entonces literalmente vienes aquí a ver lo mejor y lo más selecto de diseño de lucha y gráfica de lucha”, afirma.
Aunque hoy su nombre circula en convenciones y proyectos internacionales, Portaveritas no creció como aficionado a la lucha libre. “Empecé a los 35 años. No conocía nada de luchas”, reconoce.
Su acercamiento fue casi accidental: “Todo fue por una ñoñada, un amigo americano quería hacer una revista de cómics de lucha libre”. De ahí pasó de las arenas a los luchadores, de los luchadores a los promotores y, más tarde, a la construcción de imagen y proyectos editoriales.
“Estoy haciendo imagen para Guerrero Maya, estoy haciendo imagen para El Mesías”, comenta, además de anticipar nuevos trabajos que aún no puede revelar. Paralelamente, desarrolla su cómic Mortal, personaje propio que busca posicionar primero en el extranjero antes de consolidarlo en México.

La ruta no ha sido sencilla. “En teoría, en mi tierra no soy ni siquiera conocido, nadie me conoce. Me googleas y ves todo lo que he estado haciendo por todas partes”, dice con franqueza. Sin embargo, celebra que hoy el panorama sea distinto al de sus inicios: “Hace mucho tiempo me sentía solito, y ahorita me siento demasiado acompañado”.
Portaveritas habla de una comunidad que se asume como familia: “Somos como familia. Obviamente, como siempre lo digo, somos una familia disfuncional, pero nos apoyamos”.

Más allá del escaparate, insiste en la importancia del trabajo colectivo y del “boca a boca” en un contexto donde los algoritmos dificultan la visibilidad: “El problema ahorita con los algoritmos es que si no pones dinero, no te ven”.
Sin embargo, su inauguración en Galería Libertad marcó un récord histórico en el recinto, con una afluencia superior a las mil personas.
Para Portaveritas, la lucha libre ha dejado atrás ciertos estigmas. “Las nuevas generaciones han absorbido ya todo. Ya esta cuestión de cuestionar que porqué te dedicas a alguna cosa, como que ya no es tan válido. Ya lo hemos visto, más como lo que tú eres, la persona que eres y lo que quieres proyectar”, reflexiona. Hoy, dice, el fenómeno se expande en convenciones, eventos y nuevas dinámicas que cruzan diseño, ilustración y espectáculo.
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En Querétaro, observa un crecimiento sostenido: “Siempre va a ser negocio, no se va a acabar”. No obstante, considera que aún no alcanza el nivel de plazas como Ciudad de México, Monterrey o Guadalajara. Aun así, confía en que el auge llegará: “La intención es que haga este golpe”.
Para el artista, la lucha es más que deporte: es rito y espacio de convivencia transversal. “Todavía es el único maldito deporte que todavía es para todos”, afirma. Y ante la pregunta sobre su peso simbólico en el país, responde sin titubeos: “Para malas se convirtió en el nuevo mariachi. Ahora para todos el pensar en México, es pensar en la maldita máscara de lucha”.

La Lucha Efímera y las cuatro colecciones que la integran: Diseño e imagen a ras de lona, del cartel a las cuerdas: La mirada de Beto López; Inmortal entre inmortales; Entre cuerdas, llaves, luz y cámaras (de 10 fotógrafos queretanos y cinco de otras entidades ) y Virgencitas luchonas (de 50 artistas de diferentes disciplinas que van desde el dibujo, la ilustración, el art toy, la fotografía y la escultura), estarán en Galería Libertad (Andador Libertad, número 56, en el Centro Histórico) de martes a domingo, de 10:00 a 20:00 horas, hasta el 8 de marzo. La entrada es libre.
Al visitarla, Portaveritas espera que el público “vea, respire la arena, que sienta los colores”. Que experimente la lucha libre no solo como espectáculo, sino como lenguaje visual y latido colectivo.
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