Ney N3y, la ilustradora que convirtió la viralidad en arte
Su propuesta la ha llevado a colaborar con marcas como Vans y Adobe, festivales de música como el Hipnosis fest, y artistas internacionales como Soda Stereo
Su propuesta la ha llevado a colaborar con marcas como Vans y Adobe, festivales de música como el Hipnosis fest, y artistas internacionales como Soda Stereo

Andrea Elizondo
Lo que empezó como un hobby —dibujar entre clases y a escondidas de los profesores de la Escuela de Artes— terminó convirtiéndose en su carta de presentación en la era digital. Aquellos “dibujitos” que no encajaban en el aula hoy la han llevado a colaborar con marcas internacionales como Vans y con algunas de sus bandas favoritas, entre ellas Soda Stereo.
Esta es la historia de Neyra Camarillo, mejor conocida en redes sociales como @ney.n3y —o simplemente Ney ney—, una ilustradora y pintora mexicana cuyo trabajo se distingue por un trazo libre, sencillo y profundamente emocional, casi siempre acompañado por la música que alimenta su playlist y su proceso creativo.
A través de una videollamada con Diario de Querétaro, la artista recuerda que su formación en artes plásticas comenzó desde la preparatoria; sin embargo, conforme avanzó en su educación, entendió que el arte que ella quería hacer no encontraba un lugar cómodo dentro de los márgenes académicos.

“En las escuelas era muy señalado si te gustaba el anime. A mí me gustaba muchísimo, me encantaba hacer ‘dibujitos chinos’. Entonces era de ‘¿por qué dibujas Naruto? Mejor enfócate en esta idea’. Y yo por dentro decía: ‘¿sabes qué? sin que nadie se dé cuenta, voy a hacer los dibujitos que me gustan’”, relata.
Fue en medio de la pandemia por Covid-19, atravesando un duelo amoroso y un cambio en su vida de “Godín”, cuando Ney decidió abrir su cuenta de artista en Instagram, misma que mantiene activa hasta hoy. Con las galerías cerradas y pocas posibilidades de exhibición, las redes sociales se convirtieron en su vitrina más accesible.

En ese proceso, el dibujo se transformó en una vía de expresión más íntima y honesta. “Mi psicólogo me decía: ‘¿por qué tienes esta idea de que pintar es estar sola frente al bastidor, cuando hay otras opciones?’. Eso me ayudó a separarme un poco de la pintura clásica y a seguir a mis ‘dibujitos’, que básicamente eran lo que yo sentía. Luego me dijo: ‘¿y por qué no los compartes para que la gente los vea?’”.
Al principio, la exposición fue abrumadora. Su obra, al ser un reflejo directo de su estado emocional, despertaba reacciones empáticas que la hacían sentirse vulnerable. “Me escribían cosas como: ‘oye, amiga, ¿por qué estás tan triste?’”, recuerda. Aun así, decidió no abandonar el proyecto.
La viralidad llegó de manera inesperada con una ilustración protagonizada por un par de ratitas. “Cuando desperté, el post ya tenía más de 100 mil likes. Me sorprendió muchísimo”. A partir de ahí, comenzó a unir dos de sus pasiones: el dibujo y la música. Empezó a ilustrar fragmentos de canciones que le gustaban, y la conexión con el público fue inmediata.

El alcance de su trabajo creció rápidamente y llamó la atención de bandas, proyectos musicales y marcas interesadas en su estilo. Entre sus colaboraciones se encuentran Vans —con quienes también imparte talleres—, festivales como Hipnosis, restaurantes, Adobe, HBO Max, disqueras y diversos grupos musicales. Cada proyecto, dice, lo asume como un logro que no da por sentado.
“En su momento hice varias ilustraciones con canciones de Soda Stereo porque me encanta su música. Un día subí un video y de repente me hablaron para trabajar con ellos. Hice muchísimas cosas y espero que ahora que vengan a la Ciudad de México pueda tener la oportunidad de conocerlos”, comparte con una sonrisa.
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A pesar del éxito y el alcance de su cuenta, Ney no monetiza directamente su contenido en redes sociales. Explica que las políticas de Meta limitan la monetización de trabajos vinculados a obras con derechos de autor, además de que el sistema de verificación por suscripción no le resulta atractivo. “Lo que menos quiero es que la gente deje de ver mi trabajo”, señala.
Para ella, el verdadero valor de las redes sociales está en funcionar como un archivo vivo. “Es tu museo literal: la gente puede entrar y ver todo lo que has hecho”.
El crecimiento digital también trajo consigo desafíos, especialmente el plagio. Al inicio, confiesa, fue doloroso ver su trabajo circular sin crédito. “Es una guerra contra el internet”, resume. Con el tiempo, aprendió a soltar: “A veces es tuyo, a veces no”.

Más allá de lo digital, Ney dirige un estudio donde imparte clases y talleres, varios de ellos enfocados en el anime y la cultura otaku, aquellos referentes que alguna vez le pidieron dejar de lado. El 7 y 8 de febrero estará en Querétaro, en el restaurante temático Tomoya House —ubicado en Senda del Amanecer #52, Milenio III—, donde impartirá una sesión de pintura de piezas inspiradas en personajes de Pokémon, One Piece, Digimon, Sakura Card Captor, Sailor Moon y Nana.
El costo del taller es de 530 pesos, con apartado de 280 pesos. La actividad incluye todos los materiales, pieza impresa en 3D, alimento, snacks y stickers. Los lugares pueden apartarse directamente a través de sus redes sociales.
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