Reynaldo Mota Molina, una vida dedicada a la música y a la Sierra Gorda - Diario de Querétaro | Noticias Locales, Policiacas, de México, Querétaro y el Mundo
Reynaldo Mota Molina, una vida dedicada a la música y a la Sierra Gorda
Recientemente, el promotor cultural fue reconocido por la Secretaría de Cultura del Estado de Querétaro por su importante contribución a la vida cultural de los municipios serranos
Es el responsable de la apertura de la primera Fonoteca estatal, en el que se resguardan más de 7 mil piezas sonoras en múltiples formatos de su propio archivo / Foto: Cortesía / Liliana Mota
A sus 90 años de edad, el promotor cultural independiente Reynaldo Mota Molina recibió su primer homenaje institucional por parte de la Secretaría de Cultura del Estado de Querétaro, un reconocimiento que, asegura, fue totalmente inesperado.
“Para mí fue algo realmente sorpresivo e inesperado… se trataba de que fuera una sorpresa y sí que lo fue”, relató en entrevista con Diario de Querétaro.
Mota Molina explicó que apenas se enteró “un par de días antes por casualidad en las redes sociales” y agradeció profundamente el gesto, no solo por tratarse de su primer homenaje, sino porque se realizó en vida. “La idea es que fuera mientras estuviera yo vivo, yo tengo 90 años cumplidos”, señaló.
Mota Molina es el responsable de la apertura de la primera Fonoteca estatal –ubicada en Jalpan de Serra y que lleva el nombre del gestor cultural–, que cuenta con más de 7 mil piezas sonoras en múltiples formatos de su propio archivo. Se considera como la fonoteca que preserva el acervo más antiguo a nivel nacional, inclusive la Fonoteca Nacional tuvo que gestionar un equipo especializado para poder hacer el rescate adecuado de algunos de los archivos en cilindros de cera que el músico había adquirido.
Reynaldo Mota llegó a la Sierra Gorda de Querétaro hace casi 40 años, motivado inicialmente por su hija Adriana, quien realizó su servicio social de la carrera de veterinaria en la región. “Conocí un pueblito perdido allá en la sierra por mi hija Adriana, como consecuencia yo iba a visitarla cada 15 días y me encantó la sierra desde la primera vez”, recordó. Con el tiempo, decidió quedarse: “Tanto fuí que finalmente me quedé y feliz de la vida”.
Su vínculo con la música, sin embargo, se remonta a la infancia. “Mi hilo conductor en la vida ha sido la música”, afirmó. Desde pequeño mostró afinidad por ella y a los 11 años comenzó a comprar discos y a formarse como guitarrista. Ese interés derivó en un acervo musical que hoy supera las 7 mil piezas, reunidas en múltiples formatos. “Desde los cilindros de cera… pasando por los discos de pasta, los LP, las cintas magnetofónicas, los cassettes, el disco compacto y hasta llegar ahora a los positivos digitales”, compartió.
Al llegar a la Sierra Gorda, Mota Molina identificó un debilitamiento del huapango y de la música tradicional de la región. A partir de ello impulsó programas de radio y festivales con el objetivo de acercar la música a las comunidades. “Si la gente no puede venir a ver el huapango, vamos a llevarle el huapango a la gente”, relató sobre el origen del programa Al rescate de nuestras raíces.
En estos encuentros participaron agrupaciones de los estados huastecos y sierreños, así como músicos que interpretaban en lenguas originarias. Para Mota Molina, el impacto fue claro: “Contribuyeron a que ahora el huapanguero, el músico, el artista tenga un reconocimiento que antes cuando yo llegué a la sierra no lo tenía”.
Cultura sin recursos, pero con convicción
El promotor subrayó que gran parte de su labor se realizó sin apoyos económicos institucionales. “Todo cuanto se pudo hacer salió de mi propio bolsillo, nunca recibí apoyos económicos de nadie”, afirmó. Aun así, destacó la respuesta comunitaria como el motor principal de los proyectos culturales. “Con ese apoyo de toda la gente fue como se pudo realizar”.
Sobre la centralización cultural, reconoció que llevar actividades artísticas a la Sierra Gorda ha implicado esfuerzo constante. “Es mucho trabajo, mucho esfuerzo… con el único fin de preservar la cultura”, sostuvo.
Mota Molina reflexionó también sobre la evolución de la música y el papel de la industria. A su juicio, en el pasado el público era quien legitimaba a los artistas. “La gente los escuchaba con intención y los hacía o los deshacía como artistas”. En contraste, consideró que hoy “es la mercadotecnia la que hace y deshace, y la gente simplemente es consumidora de lo que nos presentan”.
Respecto a las grandes figuras de la música mexicana, fue contundente: “No, no, ni muy lejos” al ser cuestionado sobre si siguen surgiendo artistas como Pedro Infante o Jorge Negrete.
Abrazará la música hasta el final
Lejos de pensar en su legado como un reconocimiento personal, Reynaldo Mota asegura que su trabajo nace del corazón. “Nunca fue mi idea tener algún reconocimiento… lo aporto porque me nace del corazón”, dijo.
La música, aseguró, lo acompañará hasta el último momento. “Yo les tengo pedido la velación… con el fin de que haya música en mi velorio”, confesó. Aunque el huapango ocupa un lugar especial, su gusto musical es amplio e incluye jazz, bossa nova, blues y grandes orquestas.
Finalmente, subrayó la importancia de la cultura como un pilar fundamental del país. “Si este país de México sobrevive a las circunstancias en las que nos encontramos viviendo en la actualidad, tan parte se debe precisamente a la cultura”, concluyó.
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