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Culturadomingo, 27 de julio de 2025

Roberto Servín, pilar del teatro universitario en Querétaro

“Nos lanzamos como oradores al escenario”, recordaba el primer actor sobre el nacimiento de Cómicos de la Legua en 1959

Donna Oliveros

Roberto Servín siempre se consideró una persona tímida, y fue precisamente este rasgo de personalidad lo que, paradójicamente, lo acercó al teatro.

En ese espacio también conoció a Paco Rabell y Sergio Padilla, quienes, junto con su hermano Juan Servín, se convertirían en sus primeros compañeros de escena.

Todos eran muy jóvenes. La mayoría, como él, tenía apenas 17 años. Hugo Gutiérrez Vega, el mayor del grupo, no pasaba de los 25.

Eligieron como fecha para su primera función el 5 de septiembre de 1959. El escenario sería el atrio del templo de Santa Rosa de Viterbo, de ahí que el emblema de la compañía sea el mascarón de su fachada.

A pesar del aguacero que cayó esa noche, la función no se detuvo. “No paramos porque el público tampoco se paró”, dijo Servín.

Parte de esa memoria permanece viva en la entrevista con X Teatro y en la publicación de la Latin American Theatre Review, realizada por los investigadores Yadira Sánchez y Ramsés Oviedo.

Estos documentos cobran un valor especial ahora, tras la partida de Roberto Servín. El primer actor falleció el 26 de julio, a los 84 años, convirtiéndose en el último miembro fundador de los Cómicos de la Legua, en partir.

Roberto Servín Muñoz nació en Querétaro el 13 de mayo de 1941. Estudió Derecho en la UAQ, fue campeón de oratoria, actor, director de Cómicos de la Legua, cronista de la ciudad y, en sus últimos años, fue reconocido como cronista emérito.

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