Un año en 365 lienzos, la nueva propuesta del Estudio Artemio
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Gabriel Hörner participa en la exhibición como curador de las piezas / Foto: Hugo Arciniega / Diario de Querétaro
La nueva exposición del Estudio Artemio es muy particular. Fue construida con base en una serie de reglas que dictaron la manera en que los artistas participantes construirían sus piezas en lienzos tamaño postal, al mismo tiempo que cumplían el reto de producir cada una de ellas en los “ratos muertos” del día y solamente con los materiales que tuvieran a su alcance en ese momento.
Es así como nace la exposición El brillo de los días, cuya curaduría fue realizada por Gabriel Hörner, director del Museo de la Ciudad, y que hasta la fecha ha reunido el trabajo de ocho artistas: Artemio Narro, Carmelina Jardón Rodrigo, Ana Carolina Ruelas Valles, Carlos Narro, Krysia González, Osiris Ortiz, Cecilia Miranda y Darinka Lamas.
“Mira, a mí me parece un dato irrelevante”, responde Artemio Narro, artista que encabeza el Estudio Artemio, cuando se le preguntó sobre la identidad de los participantes en entrevista con Barroco. “No me lo tomes a mal, pero siento que por el simple hecho de que las piezas fueron realizadas dentro del Estudio Artemio, las convierte edel estudio, y no por quién fue el autor tendrían que valer menos. Por ejemplo, yo no estoy muy de acuerdo con ciertos historiadores del arte que se han puesto a descifrar qué piezas fueron hechas o no por Rembrandt, cuando se tiene registro de cientos de piezas que fueron hechas dentro de su estudio. Siento que es un desprestigio del trabajo de los creadores porque alguien exterior no entiende las dinámicas de trabajo dentro del estudio, y siento que deriva de una necesidad capitalista de darle valor o no a las cosas”, explicó.
Para atender esta inquietud, el Estudio Artemio decidió presentar el trabajo de manera colectiva: “todos somos Artemio”, señala el fundador del espacio, e impusieron un precio estandarizado de 100 dólares estadounidenses; es decir, mil 962.84 pesos, aproximadamente.
El costo de venta hace un guiño al concepto de Sol LeWitt, artista estadounidense ligado al minimalismo: Not to be sold for more than $100 (No a la venta por más de $100), a la par que su producción diaria se cruza con la propuesta de On Kawara, artista conceptual japonés que vivió en Estados Unidos: Everyday Paintings, un trabajo que sostuvo por décadas.
El tamaño postal de las piezas corresponde a la idea de Artemio Narro de que el arte puede también ser "portátil" / Foto: Hugo Arciniega / Diario de Querétaro
“Yo decidí que, además de hacer un remix de los proyectos que me gustaban, también se iba a transformar en una especie de juego en el estudio, donde las personas que trabajamos en él y quienes nos visitan pueden sumarse a crear las piezas durante nuestros tiempos muertos. Ya sea mientras estemos en juntas o platicando, la idea era incentivar la creatividad con un estímulo diario. A veces se terminaban los lienzos, otras veces no; a veces alguien solo hacía una pieza, mientras otra persona hacía dos. El punto es que cada lienzo solo puede ser intervenido en un solo día. Ya después decidimos cuál será el cuadro que represente ese día de trabajo, y los que se descartan se reciclan, porque On Kawara me parecía muy radical en querer destruir los que no le gustaban, y acá estamos en la postura de no destruir 100% el trabajo que realizamos, porque hay errores y accidentes que pueden funcionar”, comentó.
Para las piezas se utilizaron lienzos en tamaño postal debido a que Artemio considera que el arte “también tiene que ser capaz de viajar con uno”. “Decidí que fueran como postales porque me gustan mucho las obras en miniatura. Me parecía muy padre la idea de que la gente pudiera adquirir una obra que pudiera transportar a donde quisiera, que, de hecho, esa también era una postura que adoptó On Kawara, porque en paralelo a su trabajo, llevaba un proyecto de postales en los que le mandaba piezas a sus amigos para ‘recordarles que estaba vivo’. Entonces, cada día mandaba una postal que se llamaba ‘live’ (vivo), así que también por ese motivo fue que adopté ese formato”, puntualizó.
La galería más chiquita del mundo es un espacio inaugurado por El Reinita y que propone una cercanía íntima con los espectadores - Foto: Hugo Arciniega / Diario de Querétaro
Se ubica en ubicado en Manuel Gutiérrez Nájera #27 - Foto: Hugo Arciniega / Diario de Querétaro
El título de la colección hace referencia a una película que fue sugerida por Gabriel Hörner, curador de la obra. “Gabriel y yo nos hemos vuelto grandes amigos porque, entre una de las cosas que nos une, está nuestra pasión inmensa por el cine. Constantemente nos estamos mandando correos en los que nos decimos ‘oye, ¿ya viste esta película?’ o ‘¿qué piensas de esta?’ o luego estamos comiendo y sucede algo que nos hace decir ‘Mira, es como tal película’. Así que estaba hablando con él sobre el nombre tentativo de la exposición. Había pensado fusionar los nombres de la obra de On Kawara y Sol LeWitt, pero no me terminaba de convencer. Luego, cuando decidí acomodar las obras a modo de calendario, lo hice a modo de homenaje a Rob Pruitt, quien tiene una colección de atardeceres, así que lo añadí a mi idea de título y ya resultó algo reiterativo y pretencioso. Así que hicimos una lluvia de ideas, y ahí fue donde salió El brillo de los días, una película de Tizza Covi y Rainer Frimmel, que me gustó muchísimo porque, al final, cada tablita se convirtió en el highlight de cada día”, finalizó.
La primera muestra de la exposición, que sigue en construcción, se encuentra en la galería más chiquita del mundo: un baño ubicado al interior de El Reinita (ubicado en Manuel Gutiérrez Nájera #27). La idea del Estudio Artemio es completar 365 piezas que reflejen todos los días del año. El público puede conectar con el trabajo del estudio a través de la cuenta personal del artista @artemio007 (Instagram).