Tamara Medina
A muchos nos pasa que al cambiar de trabajo y sacar todo el dinero de la tarjeta de nómina, la dejamos en algún cajón, muchos como “relleno de la cartera”, sin embargo, lo que parece un simple pedazo de PVC inactivo puede transformarse en un serio dolor de cabeza financiero.
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) advierte que una cuenta no cancelada formalmente sigue activa para el sistema bancario, generando responsabilidades para el titular.
La dependencia advierte que el principal riesgo de no cancelar una tarjeta de crédito o débito son las comisiones por inactividad o mantenimiento. “Muchos usuarios asumen que al dejar la cuenta en ceros, esta se cerrará automáticamente; no obstante, el banco puede seguir cobrando cuotas mensuales que, al no ser pagadas, generan intereses moratorios y una mancha negativa en tu historial crediticio dentro del Buró de Crédito, afectando futuras solicitudes de préstamos hipotecarios o automotrices”, han advertido en diferentes comunicados.
Otro peligro latente es la vulnerabilidad ante el fraude y el robo de identidad. Una tarjeta de nómina vinculada a una cuenta activa es un blanco fácil para cargos no reconocidos que podrías tardar meses en detectar si no revisas ese estado de cuenta. Según datos de la Asociación de Bancos de México (ABM), las cuentas inactivas son puntos críticos donde la seguridad del usuario suele relajarse, facilitando movimientos ilícitos que el banco podría reclamar como válidos al no haber un reporte de cancelación previo.
También es común que en el nuevo empleo te den una tarjeta de nómina de un banco con el que ya habías trabajado, pero si no cancelaste la tarjeta, podría pasar que aunque hayan pasado muchos años, tengas un adeudo pendiente por el manejo de cuenta, intereses moratorios, etcétera. “Lo que pasa en estos casos es que cuando recibas la nómina de tu nuevo empleo de inmediato el banco cobrará lo que se adeuda. Es cuando los usuarios van a reclamar por el faltante y es ahí donde se dan cuenta del adeudo por no cancelar el plástico”, mencionó el abogado Jesús Hernández.
Para realizar una cancelación exitosa, el primer paso es dejar la cuenta en ceros. En el caso de las tarjetas de crédito, no debe existir ningún saldo pendiente, pagos domiciliados o movimientos en tránsito. Para las de nómina, asegúrate de retirar hasta el último centavo. Una vez hecho esto, debes comunicar tu decisión al banco por teléfono, por escrito en sucursal o vía digital; la institución está obligada a proporcionarte un acuse de recibo o número de folio, el cual es tu único comprobante legal ante cualquier reclamación futura.
Es vital entender que el banco no puede penalizarte ni cobrarte una cuota extra por el simple hecho de cancelar tu contrato. La Ley de Instituciones de Crédito protege al usuario en este sentido, permitiendo la terminación del servicio en cualquier momento, siempre que se hayan liquidado los adeudos previos. Una vez que tengas tu folio, se recomienda destruir el plástico frente a un ejecutivo o cortarlo cuidadosamente por el chip y la banda magnética en casa para evitar cualquier mal uso de la información física.
➡️ Suscríbete a nuestro Newsletter y recibe las notas más relevantes en tu correo
Finalmente, recuerda que el bienestar financiero en Querétaro empieza por el orden. Mantener solo las cuentas que realmente utilizas no solo simplifica tu vida, sino que protege tu patrimonio y tu tranquilidad. Monitorea constantemente tu Reporte de Crédito Especial para verificar que aquellas cuentas que creías cerradas aparezcan efectivamente con la leyenda “cuenta cerrada” y sin adeudos pendientes, garantizando así un historial impecable.