Antes que nada, queríamos preguntarles cómo se encuentra el Dr. Shenka. La última vez que nos visitaron en San Juan del Río nos dieron un pequeño susto, y sus fans quieren saber cómo sigue de salud.
Tanis: El Dr. Shenka ya está bien, mucho mejor. Prácticamente fuera de peligro. Obviamente está reposando para poder retomar nuestra gira de aniversario, pero se encuentra muy, muy bien. También queremos agradecerle a la gente por todas las muestras de cariño que mandaron, tanto para el doctor como para nosotros. Eso también es una medicina muy necesaria.
Este año están de fiesta, cumplen 30 años y celebran con un nuevo álbum: Sonoro. Vimos que tienen colaboraciones con artistas del regional mexicano, algo que quizá sorprendió a su público. ¿Por qué tomaron esa decisión?
Darío: Para ser sincero, hasta a mí me sorprendió un poquito, pero eso es lo divertido de estar en un grupo como Panteón –ríe–: nunca se está quieto y cada día nos sorprende más.
Las colaboraciones con Carin León, Remmy Valenzuela, Sabino, LNG/SHT y Josh Waters Rudge (vocalista de The Skints) forman parte del camino musical que hemos trazado en estos 30 años.
Desde el inicio nos ha gustado hacer features, colaboraciones o palomazos, incluso con gente que musicalmente no tiene mucho que ver con lo que tocamos. Pero creo que ahí radica la inquietud de la banda.
Hace como dos años, en un festival en Monterrey, coincidimos con Carin León. Su oficina se acercó para invitarnos a tocar con él La Carencia. Pero no quería hacer su versión: quería que la banda completa subiera y la tocara como siempre. Resultó ser fan de Panteón Rococó.
Esas muestras de cariño, pues ni modo de no atenderlas, ¿no? Luego nos invitó al Estadio GNP, y por ahí se enteró Remmy Valenzuela, quien nos mandó a decir: “Quiero que me inviten también, por favor”.
Sabino y LNG/SHT son viejos camaradas, aunque estén en el hip hop, están en la escena de la música popular. Nos hemos encontrado en festivales o fiestas, como bien dice la canción que hicimos con ellos.
¿Planean hacer más colaboraciones “poco habituales”, como la de Carín León?
Tanis: Yo creo que sí. En Panteón siempre estamos abiertos a nuevas propuestas, no le tenemos miedo a salirnos del ska.
Como comenta Darío, lo que más nos sorprendió con Carín fue que se sabía todas las canciones. Le decíamos: “¿A ver, esta?” Y sí se la sabía. Incluso nos habló de temas que no tocamos hace años. Siempre estamos dispuestos a trabajar con gente con la que hacemos click y que nos muestra ese cariño.
Por ahora salimos del proceso del disco y no hemos pensado en futuros lanzamientos, pero sí tenemos algunos nombres. No me gustaría “quemarlos” y comprometerlos –bromea–, pero esperamos que en el futuro se den esas colaboraciones.
¿Consideran que Sonoro es uno de sus discos más experimentales?
Darío: No lo creo. Al contrario, siento que regresamos mucho a la base del reggae y el ska. Eso fue gracias a Prince Fatty (Mike Pelanconi), productor inglés muy metido en el circuito de reggae y ska en Inglaterra.
Aunque sí, en todos los discos de Panteón hay cierta experimentación, desde el primero: A la izquierda de la Tierra (1999). En ese hay una canción, Pecho tierra, donde experimentamos con disco y hip hop.
Tal vez lo más experimental de Sonoro viene de KC Porter, otro productor que disfruta probar cosas nuevas. El disco empieza muy funky, pasa por onda disco y termina con música regional mexicana, entre norteña y de banda.
Queríamos reflejar lo que pasa en cualquier fiesta: empiezas bailando electrónica y al final suenan José José o Juan Gabriel. Esa es una experiencia universal.
¿Alguna vez imaginaron celebrar 30 años de Panteón Rococó?
Tanis: No. Ni siquiera pensamos que llegaríamos al décimo aniversario. Empezamos por el gusto de tocar, convivir, echarnos una chela, un gallito y crear música.
El tiempo se ha ido volando porque lo hemos disfrutado mucho. Panteón Rococó nunca ha sido una banda de planes a largo plazo. Todo ha sido corto o mediano plazo, así se nos han dado las cosas.
Hablar de 30 años ha sido como un abrir y cerrar de ojos. Ahora seguimos celebrando y ya después pensaremos en el aniversario 35, si llegamos.
¿El camino ha sido siempre fácil o han pensado alguna vez en tirar la toalla?
Darío: Fácil no ha sido. Como todo en la vida, ha habido retos, problemas y errores. No somos un grupo perfecto, pero hemos sobrevivido. Internamente surgen cosas, pero como compañeros las hemos sabido sobrellevar. Hoy estamos contentos de retomar esta gira de 30 años y de tener un disco que fue un sueño hecho realidad. Fue autogestivo, con apoyo de editoras y disqueras, pero la música y grabación fue algo que gestionamos nosotros. Un gusto personal.
Muchas de sus canciones son himnos generacionales, ¿cuáles son sus favoritas?
Tanis: Uy, está difícil. Es como cuando a los papás les preguntan por su hijo favorito. Todas nos representan, pero hay algunas con las que conectamos más.
Por ejemplo, La dosis perfecta estuvo a punto de no entrar al disco, llegó al final y fue la que nos abrió camino en México, Europa y Estados Unidos.
Como músicos, hay canciones que nos encanta tocar por cómo han evolucionado en vivo. Personalmente me gustan mucho Pecho tierra y Caminemos juntos, y también las de contenido político.
Darío: Hay muchas que me gusta tocar por los arreglos, como Arréglame el alma. Me encantó cómo quedó el bajo ahí. Pero si una canción define a Panteón, diría que es Nada pasó, tanto por la propuesta musical como por la letra. ¿Mi favorita favorita? Borracho –bromea–, así me quito de problemas.
¿Por qué La dosis perfecta casi no entra al disco?
Darío: Porque cuando planeábamos A la izquierda de la Tierra, ya teníamos todas las canciones. Un día Luis dijo: “Ah, pues tengo una”. No encontrábamos cómo empezarla, por eso inicia de golpe con el “Hoy te vas…”. Fue la última canción que entró al álbum y acabó siendo de los primeros sencillos. Además, coincidió con la huelga estudiantil en la UNAM (en 1999-2000), y se convirtió en emblema del movimiento. Llegó para quedarse.
¿Panteón podría existir sin su ángulo político-social?
Darío: Para nada, es nuestra esencia. Empezamos emulando a bandas como Mano Negra, Fabulosos Cadillacs o Maldita Vecindad, que abordaban temas sociales y políticos.
Aunque tenemos rolas como La dosis perfecta o Cúrame, también están las más sociales como Nada pasó, sobre el movimiento del 2 de octubre de 1968.
Tanis: Además, Panteón proviene de una generación marcada por el levantamiento armado. Ver la guerra tan cerca, con el gobierno bombardeando comunidades, fue muy impactante. Sentimos que la música tenía que ser parte de la protesta, sí o sí.
Finalmente, ¿cuáles son sus deseos para los próximos 30 años de Panteón Rococó?
Darío: Que podamos mantener la comunicación entre los compañeros para superar los retos del día a día. Esa comunicación es la base para seguir creando. En lo inmediato, queremos retomar la gira que pasará por Querétaro. Nos quedamos con la espinita de tocar en San Juan del Río, y aunque ahora será en la capital, queremos regresar.
Tanis: Mi deseo es seguir disfrutando todo lo que nos da la música y seguir haciendo canciones.